Cuarto de milla
'La fiesta del PRI' Los priístas acaban de tener una fiesta grande. De esas en las que dicen que ya cambiaron, o que van a cambiar y prometen renovarse y ahora sí ser los abanderados de las causas ciudadanas y bla, bla, bla…ya sabemos que ellos cambian para quedar igual. En su nuevo consejo político hay alguna que otra sorpresa y sus clásicas aberraciones. Primero hay que subrayar que el ganador de este capítulo es Luis Videgaray. El ex Secretario de Hacienda ahora entra formalmente a dicho consejo; su apuesta por invitar a Donald Trump a México fue el gran reconocimiento que le hizo Enrique Ochoa Reza a Enrique Peña Nieto. El líder del PRI se desvivió en alabanzas para el Presidente Peña Nieto, precisamente por contar ya con una interlocución con el nuevo Presidente de los Estados Unidos de América. Calificó esa jugada como digna de un estadista y, dado que el autor intelectual es Videgaray, se da casi por hecho que será nombrado como el nuevo Secretario de Relaciones Exteriores de México. Así se veía venir desde que ganó Trump. En estricto sentido, es lógico que Videgaray reemplace a Claudia Ruiz Massieu, al fin de cuentas, es el único mexicano a quien le toma la llamada el hombre más poderoso del mundo. El líder del PRI, Enrique Ochoa, insiste en tomar la bandera de la lucha contra la corrupción; esto sería congruente solo si lo interpretamos como el PRI contra el propio PRI. Tal vez Ochoa tenga esa buena intención pero al verlo en la foto del presidium de la asamblea, ¿quién le va a creer?, ahí está con el Senador Emilio Gamboa Patrón, un político carente de autoridad moral, representante de lo más rancio de su partido. La reunión priísta es incomprensible. Tienen un problema de bipolaridad digno de estudio. No sueltan el tema de la lucha contra la corrupción y pretenden venderse como los héroes que salvará a México pero no dijeron nada de sus gobernantes ladrones como Duarte y Borge, los de moda de la larga lista y que son aún tan priístas como todos los que estaban en el cónclave. Pasan los años, el PRI pierde el poder, lo recupera y vuelve a caer en lo mismo; no tienen capacidad para la autocrítica. El que intentó hacer un recuento serio de los pecados del partido fue el gran ausente: Manlio Fabio Beltrones, tampoco es una blanca paloma pero al menos propuso admitir los errores y señaló a los gobernadores que hoy están prófugos. Qué cosas tan raras vimos en la fiesta priísta del Domingo. Incluyeron en su consejo político a un personaje con virtudes notables como el Dr. José Narro, un funcionario que puede presumir una gran pulcritud en su trayectoria, y al mismo tiempo ratificaron a Humberto Moreira, ex gobernador de Cohauila, la máxima estrella de la corrupción y la impunidad priísta, ahí está brillando en el consejo tricolor. Así se enfila el PRI para las próximas elecciones: festejando su propia incongruencia. *- La autora es periodista.
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