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Cuarto de milla

Poco castigo para Duarte Por primera vez en la historia del PRI, un gobernador en funciones, tendrá que enfrentar un proceso de expulsión del partido. El PRI ya no defenderá al mandatario que llegó al puesto con sus colores, y con este caso rompe con una tradición de encubrimiento histórica. La Comisión Nacional de Justicia del PRI, inició el proceso de expulsión del Gobernador de Veracruz en funciones, Javier Duarte de Ochoa, junto con cuatro funcionarios cercanos a él y dos notarios públicos que dieron fe de las empresas fantasma que utilizó Duarte para firmar contratos por obras y servicios que nunca se realizaron. La expulsión de un gobernador en funciones no tiene antecedentes en el PRI. Ya decretó la suspensión de sus derechos como militante. Aseguran, aunque este argumento parece broma, que la corrupción de Duarte ¡dañó la imagen del PRI! La Comisión que preside Fernando Elías Calles respondió a la denuncia en contra de tres priístas: Duarte en Veracruz, Roberto Borge en Quintana Roo y César Duarte en Chihuahua. Existen tres tipos de sanciones contra militantes; empiezan con la suspensión de derechos, siguen con la pérdida de la militancia y finalmente los expulsan como miembros del partido. Poco castigo. Aquí lo importante es el proceso judicial iniciado por la PGR en contra de Duarte. Si proceden como debe ser, tal vez abran el camino para que siga el ex gobernador de Sonora Guillermo Padrés. Algunos legisladores de oposición señalaron que el proceso contra Duarte es una simulación. Dicen que el PRI tendría que expulsarlo ya, ante las evidencias de abuso de poder durante su administración. Los diputados afirmaron que el caso de Veracruz es de escándalo. El panista Federico Döring declaró que el proceso interno priista contra Duarte, busca hacer un control de daños, ante la promesa de Miguel Ángel Yunes de meter a la cárcel al gobernador, en cuanto pierda el fuero constitucional. Según Döring, el PRI pretende llevarse el mérito de todo lo que le suceda a Duarte, para que no parezca un logro del PAN. Se aplaude cualquier caso de castigo a un corrupto; pero es obvio que a Duarte lo persiguen porque cayó de la gracia del Presidente de la República. La columna vertebral del partido es su red red de complicidades, de gobernantes que invariablemente han abusado del poder y saqueado las arcas públicas en todos los niveles de gobierno. Duarte actuó como casi todos los priístas; su error seguramente solo fue que no supo repartir el botín. *- La autora es periodista.

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