Edición México
Suscríbete
Ed. México

El Imparcial / Columnas / notamigracion

Palabra por palabra

A primera vista impactan por su híper tamaño. Kilométricas como electroencefalografista que tiene 23 letras; o la musculosa esternocleidomastoideo que suma 22 signos alfabéticos o la muy poco conocida arqueoastronómico con 17. Sin duda, las tres son morrocotudas, grandes y extraordinarias palabras. Pero de ellas no puedo decir que son palabrotas y menos palabrones, porque la primera engloba groserías, indecencias u ofensas; y la segunda es sinónimo de palabrero, parlanchín o palabroso. Y a todo esto, quizá usted se pregunte: ¿Qué diablos significa arqueoastronómico? Pues a pesar de su rareza en estos días es noticia a nivel nacional con relación a Baja California. Mire, le cuento: Expertos en fenómenos astronómicos en sitios arqueológicos registraron un prodigioso suceso exclusivo del equinoccio de otoño y el solsticio de invierno, el cual impacta la pintura rupestre llamada “El hombre en el cuadro”, localizada en el sitio arqueológico El Vallecito, Baja California. José Aguilar*, arqueólogo tijuanense, identificó el fenómeno que iluminó la figura humana con la luz del Sol. Esto sucedió el pasado 21 de diciembre, entre las 15:30 y 16:00 horas, cuando un rayo solar recorrió el cuadro y subió hasta la mano de la figura humana, asemejando un luminoso proyectil. Lo extenso de la palabra arqueoastronómico es acorde al impacto de tal espectáculo de la naturaleza resaltando el ingenio del hombre... ¡Claro, del hombre prehistórico! Otras de abundantes letras: Bioelectromagnetismo (20), otorrinolaringólogo (19), arterioesclerosis (17), paralelepípedo (14) y caleidoscopio (13)... Y, por ahí anda una que algún sádico acuñó: Hipopotomonstrosesquipedaliofobia, ¡con la friolera de 33 letras! Pero su extensión no es lo más ridículo, sino que se inventó para señalar la fobia o miedo irracional a pronunciar palabras largas. ¡Así cualquiera le saca la vuelta! La palabra de hoy: Morrocotudo Más dudas que certezas envuelven la etimología de la palabra morrocotudo. Pero por su fonética se le ubica como término caribeño sin poder precisar si procede el taíno, caribe u otra lengua indígena; pero lo que sí se puede constatar es que en Venezuela se le llaman morrocota a un pez orbicular de gran tamaño y colores brillantes. Posteriormente, se le nombró morrocota a una moneda grande y redonda. Pero, para conocer el lado divertido de una falsa etimología recurro al profesor Greco Morfema, personificado por el genial Andrés Bustamante, quien dice que morrocotudo proviene de “sufijo, prefijo, me fijo” morro, adolescente; ‘cot’ abreviatura de cotorreo, desmán, relajo y ‘udo’ que conjunta todo, para tener el significado de “los desmanes que hacen los jóvenes que se la pasan morrocotudamente”. De mi librero: 'La increíble y triste historia de la cándida Eréndira y su abuela desalmada' Novela corta de título largo y fantástica narrativa de Gabriel García Márquez, un escritor 100% caribe. Escrita en 1972 y publicada en 1978, no apta para almas puritanas porque trata de una desalmada abuela que prostituye a su nieta... Pero lo cierto es que la buena literatura casi nunca es “coser y cantar”; y, para contar alegrías y penalidades humanas, El Gabo es un escritor de imaginación morrocotuda. El autor es profesor de Redacción Creativa en Cetys Universidad.

Sigue nuestro canal de WhatsApp

Recibe las noticias más importantes del día. Da click aquí

Temas relacionados