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Punto Norte

El armatoste Definitivamente no fue un pájaro, ni un avión; tampoco fue más rápida que una bala, ni más poderosa que una locomotora, ni capaz de derrumbar un edificio. El armatoste no era lo que se pensaba. No era lo que se creía. No fue supermán, no fue un dragón colosal, poderoso e indestructible, no fue el símbolo de esperanza; no fue la super máquina recicladora de pavimento “capaz de repavimentar en segundos las carreteras”, como anunció en su momento el alcalde Rodolfo “Simpatías” Valdez. La super máquina canadiense, de “tecnología de punta”, es un pesado armatoste inútil, un ciempiés infernal, incapaz de rehabilitar los pavimentos; es un fraude, una estafa descarada y vil. Es una burla, un símbolo del engaño, de la simulación, de la avaricia, de la desesperanza, del subdesarrollo, de la ineptitud mezclada con la soberbia. La maquinota es una entorpecedora del tráfico, una destructora del asfalto y la peor de las remendonas de los pavimentos. “Bobería” es un eufemismo con el que bien se puede calificar la contratación del inútil armatoste valdesiano. La maquinota dejó peor los pavimentos que como estaban; fue incapaz de reparar de manera rápida, eficiente y a un bajo costo las principales vialidades de Mexicali. El ciempiés infernal es el vivo ejemplo de la improvisación en la obra pública, del hacer las cosas al ahí se va, a tontas y a locas, descomedidamente, sin un estudio previo, geométrico y físico, de las estructuras que se iban a rehabilitar. La contratación de la maquinota maravillosa es el botón de muestra de la transa, de la corrupción, de la desesperación para sustraer de manera rápida recursos del erario. Es el resultado de un “contrato de obra pública de adjudicación directa, a precios unitarios y tiempo determinado”, firmado el 25 de julio del 2008. El Alcalde y los dueños del armatoste tenían prisa para iniciar los trabajos de repavimentación, por eso armaron su teatro en un santiamén. Para poder firmar el contrato, Rodolfo “Simpatías” Valdez se dio a la tarea de conseguir más de 60 millones de pesos, el 3 de abril del 2008, de las arcas municipales y estatales. Por su lado, los “contratistas” constituyeron aceleradamente una sociedad, con un capital social de 50 mil pesos, a la que llamaron Ecopavements, SA de CV, la cual fue registrada el 13 de junio del 2008, ante el notario público número Diez, Ramiro “Tlacuilo” E. Duarte Quijada. En esos días, Rodolfo “Simpatías” Valdez viajó a Vancouver, para observar el maravilloso portento que lo pasmó. Regresó a Mexicali feliz, anunciando la llegada del potente y alargado dragón, capaz de desgarrar en un abrir y cerrar de ojos el asfalto y engullirlo, para después evacuar una suave mezcla de betún de Judea. El contrato establece que los dueños de la súper maquinota reciclarían hasta 800 mil metros cuadrados de la carpeta asfáltica existente, a un precio de 76 pesos con 75 centavos el metro cuadrado, y que los trabajos tendrían una garantía de 12 meses. Los trabajos del reciclado de esos 800 mil metros cuadrados debieron iniciar el 15 de agosto del 2008, y terminar el 31 de diciembre de ese mismo año, dentro de los 139 días naturales que señala el contrato, pero ninguna de las dos obligaciones se cumplió. En enero del 2009, no habían reciclado más de 250 mil metros cuadrados de carpeta. Hasta la fecha se han firmado dos convenios para modificar el día de la terminación de las obras. A pesar de que la maquinota aventó, estas últimas semanas, asfalto a lo loco y por donde pudo, incluso sobre carpetas agrietadas y llenas de baches, no pudieron acabar para el 27 de mayo, fecha fijada en el último convenio. Lo único que sí se cumplió a cabalidad fue la entrega, a mediados del año pasado, del anticipo del 30%: 18 millones, 419 mil 280 pesos, para que los “contratistas” compraran su maquinota en Vancouver y la trasladaran a Mexicali. También se ha cumplido con la entrega puntual de los pagos a “los contratistas”. Los pavimentos de Mexicali dan pena. Sin duda, su Alteza Serenísima, Jorge Ramos de Santa Anna, fue más astuto, al entregarle a Cemex el contrato millonario para cubrir de concreto las principales vialidades de Tijuana. Refilón: ¿Por qué duran tan poco tiempo las carreteras que se construyen en México? Corundas de Michoacán: ¿Será candidato algún alcalde, o ex funcionario bajacaliforniano, a viajar en jet de la PGR a la Ciudad de México? Municipio insaciable: Rosarito se quedaría chiquitito, si el Ayuntamiento de Ensenada se queda con Puerto Nuevo. Correo: anmag@prodigy.net.mx El autor es columnista y periodista local, comentarista de televisión.

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