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Ya se secó “Él Arbolito”

El año de 1999 fue el parteaguas de la caída de “El Arbolito”, mismo que daba sombra a Salvador Pulido Jiménez y a José Antonio Villegas Figueroa, capitanes y creadores del más grande y próspero negocio Sociedad de Préstamo, Crédito y Ahorro del Noroeste. Esto se inicia en Mexicali con éxito un 19 de noviembre de 1993. En cinco años tuvo una expansión que llegó a Baja California Sur, Sonora, Sinaloa, Nayarit y Jalisco, instalando 67 sucursales. Tuvo 46 mil cuentas de ahorros, 16 mil de inversión, amasando una fortuna global de mil 708 millones de pesos. Los más numerosos ahorradores de “El Arbolito” lo fueron miles de pensionados y jubilados entre los cuales figuraban ferrocarrileros que depositaron sus ahorritos confiados en la reciedumbre de aquel arbolito que se veía fuerte y frondoso, pero un fatídico 7 de enero de 1999, la Secretaría de Hacienda, con el “diablo” Gurría Treviño les canceló el permiso de operación de la Sociedad, culminando así la petición de la Comisión Nacional Bancaria y la Asociación de Banqueros de México, los cuales no pudieron soportar el éxito de “El Arbolito” que ya tenía hasta una aseguradora, tenía préstamos hipotecarios, inclusive el delegado del IMSS en BC, Aureliano Cruz, depositaba el dinero del pago de los pensionados. Los banqueros veían con asombro y envidia que esa institución de crédito, con aportaciones individuales de 15 mil personas, crecía y crecía poniendo en peligro a los Bancos. Los jubilados ferrocarrileros, los maestros, burócratas, obreros, al ser liquidados en sus trabajos, depositaron todo su dinero en “El Arbolito”. Para noviembre de 1999 se reportaba que más de 11 mil deudores quedaban sin pagar los préstamos concedidos. En enero del 2000, desesperados los ahorradores hacen protestas por las calles; la PGR hace circular carteles con las fotos de Villegas Figueroa y Pulido Jiménez, prófugos de la justicia. Para el 2001 se fueron conociendo las muertes por ataques al corazón, suicidio o enfermedad, provocados por la desesperación, impotencia y tristeza al ver el gran fraude cometido contra ancianos que vivían de los intereses de su dinerito depositado en el árbol que se secó. Fue detenido en Tijuana Salvador Pulido, quien acudió a entrevistarse con un médico para atenderse el cáncer de próstata que lo tiene delgado y acabado moralmente. Aún están esperando reencontrarse con su dinero unos mil 500 ahorradores que tenían más de 150 mil pesos invertidos. En la lista de los que se hicieron “patos” y no pagaron los préstamos se ven nombres de personas e instituciones que se beneficiaron, inclusive vienen señalados funcionarios del actual Gobierno Estatal, mismos que cuentan con propiedades y dinero para que paguen lo que deben. Hoy con más calma se puede ver que los presuntos cómplices son la Secretaría de Hacienda por la deficiente vigilancia y las nulas inspectorías al “Arbolito”. También la Comisión Nacional Bancaria y de Valores debió llevar a cabo inspecciones o detectar las operaciones. Todo esto provocó que hubiera una clausura que obligó a que fuera declarada la quiebra y no fraude que cundió más en los ahorradores, el juez negó el fallo de quiebra y penalmente se le dio entrada a la de fraude. La Secretaría de Hacienda, con el “diablo” Gurría, debió primero actuar a lo interno de “El Arbolito” en forma discreta y así evitar la desbandada de los cerebros gandallas. Han pasado tres años y Pulido Jiménez, quien manejó millones y millones de pesos, hoy no tiene ni para detener el cáncer, mal que se define en aquella frase: “El que se portal mal, se le pudre en él”... Juzgue usted. * Columnista local y comentarista de radio.

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