Ecuador reubicará miles de presos de seis cárceles según su nivel de peligrosidad para debilitar a las bandas criminales que operan dentro de las prisiones y recuperar el control del Estado
El Gobierno ecuatoriano inició un plan de clasificación penitenciaria con cuatro niveles de seguridad, en medio de una crisis de violencia que ha dejado unos 600 reclusos asesinados desde 2021

El Gobierno de Ecuador inició la primera fase de un plan nacional para redistribuir a 9 mil 214 personas privadas de la libertad de seis cárceles, de acuerdo con su nivel de peligrosidad, con el objetivo de reducir la influencia de las organizaciones criminales y reforzar el control estatal en los centros penitenciarios.
El Servicio Nacional de Atención Integral a Personas Adultas Privadas de la Libertad (SNAI) informó este domingo 18 de octubre de 2026 que la estrategia forma parte de una transformación del sistema penitenciario y busca debilitar las estructuras criminales que operan dentro de las prisiones.
Según la institución, el plan pretende romper las cadenas de mando de los grupos delictivos, establecer mecanismos de control diferenciados y mejorar las condiciones para la rehabilitación y reinserción social de los reclusos.
Cuatro niveles de seguridad para clasificar a los presos
El nuevo sistema contempla cuatro niveles de seguridad para distribuir a la población penitenciaria: mínima, media, máxima y máxima especial.
La clasificación permitirá establecer medidas de control de acuerdo con el nivel de riesgo de las personas privadas de la libertad, explicó el SNAI.
La institución señaló que la estrategia no solo busca limitar la capacidad de organización y la influencia de los grupos de delincuencia organizada, sino también facilitar la administración de los centros penitenciarios.
Además, indicó que el proceso pretende generar mejores condiciones para desarrollar programas de rehabilitación y reinserción social.
La primera fase comenzó en seis cárceles de Ecuador
La primera etapa del plan comenzó el viernes 16 de octubre en seis cárceles ubicadas en las provincias andinas de Cotopaxi, Azuay, Tungurahua y Chimborazo.
Las intervenciones se realizaron en coordinación con la Policía y las Fuerzas Armadas, como parte de las acciones para reorganizar a la población penitenciaria y fortalecer la seguridad dentro de los centros.
El SNAI presentó esta estrategia como un paso para transformar el sistema penitenciario y reducir la capacidad de operación de las estructuras criminales desde las prisiones.
La violencia carcelaria ha dejado unos 600 presos asesinados
Las cárceles se han convertido en uno de los principales focos de la crisis de violencia criminal que atraviesa Ecuador. Desde 2021, unos 600 reclusos han sido asesinados dentro de los centros penitenciarios, la mayoría durante masacres relacionadas con enfrentamientos entre bandas rivales.
Organizaciones internacionales, como la Iniciativa Global contra el Crimen Organizado, han advertido que las prisiones ecuatorianas también funcionan como espacios desde los cuales se coordinan actividades ilícitas y disputas territoriales que se extienden al exterior.
Ante esta situación, los organismos han señalado la necesidad de impulsar una reforma estructural del sistema penitenciario que vaya más allá de la militarización de las cárceles.
El desafío para las autoridades ecuatorianas consiste en recuperar el control de los centros penitenciarios y limitar la capacidad de acción de las organizaciones criminales, al tiempo que se desarrollan condiciones adecuadas para la rehabilitación de las personas privadas de la libertad.
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