Brasil aprueba reducir la jornada laboral de 44 a 40 horas semanales sin recortar salarios y eliminar el esquema de seis días de trabajo por uno de descanso
La reforma tendrá una transición gradual de 14 meses y podría beneficiar a unos 22 millones de trabajadores, mientras representantes empresariales advierten sobre mayores costos laborales y posibles pérdidas de empleos.
El Senado de Brasil aprobó una reforma constitucional para reducir la jornada laboral de 44 a 40 horas semanales sin disminuir los salarios y eliminar el esquema conocido como “6 por 1”, que permite trabajar seis días por cada día de descanso. La iniciativa fue respaldada en dos votaciones realizadas durante la misma sesión legislativa.
La medida, impulsada por el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, contempla una transición de 14 meses para aplicar el nuevo límite de horas.
Su aprobación ocurre a 11 días de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, en la que Lula se enfrentará al senador Flávio Bolsonaro el próximo 25 de octubre.
¿Cómo cambiará la jornada laboral en Brasil?
La reforma establece una reducción gradual de la jornada máxima semanal, que actualmente es de 44 horas. El cambio se aplicará en dos etapas después de la promulgación de la norma.
- A los 60 días de la promulgación: el límite bajará de 44 a 42 horas semanales.
- Doce meses después: la jornada máxima se reducirá a 40 horas por semana.
La iniciativa también busca garantizar un día adicional de descanso semanal, con el objetivo de que los trabajadores tengan más tiempo para convivir con sus familias y atender sus actividades personales, sin que la reducción de horas implique una disminución salarial.
Lula celebra la aprobación de la reforma
Tras la votación, Lula publicó un video en la red social X para celebrar el resultado y destacó que su gobierno impulsó la discusión para que el Congreso aprobara el fin del esquema 6 por 1.
El mandatario afirmó que la medida permitirá a los trabajadores contar con más tiempo para descansar, acompañar a sus hijos y convivir con sus seres queridos.
La reforma es uno de los principales ejes de su campaña de reelección. La votación también estuvo marcada por el respaldo de legisladores de oposición, luego de que sus partidos les concedieran libertad para decidir su voto.
Flávio Bolsonaro, candidato del Partido Liberal (PL), había rechazado anteriormente la propuesta, pero modificó su postura un día antes de la votación con el argumento de responder a las demandas de la población.
No acudió al recinto legislativo y emitió su voto de manera remota desde Porto Alegre, donde participaba en actividades electorales.
✊🇧🇷 O FIM DA 6X1 AGORA É REALIDADE!
— Lula (@LulaOficial) October 15, 2026
Lutamos, discutimos e pressionamos para garantir que o Congresso votasse ainda este ano o fim da 6x1!
Mas a voz do povo foi a voz que me conduziu para que, juntos, garantíssemos mais tempo para descansar, acompanhar os filhos e estar com… pic.twitter.com/52RZBsxVvu
Sindicatos estiman que 22 millones de trabajadores se beneficiarán
El presidente del Senado, Davi Alcolumbre, sostuvo que la reforma tendrá efectos sobre millones de personas con distintas condiciones laborales en Brasil.
Por su parte, los sindicatos calculan que cerca de 22 millones de trabajadores tendrán jornadas más cortas. La reducción de horas representa una demanda histórica de distintos sectores populares.
Sin embargo, la iniciativa también enfrenta críticas de representantes empresariales, quienes advierten sobre posibles incrementos en los costos laborales y sus efectos en el empleo.
La Federación de Comercio de São Paulo proyectó que el costo de la hora trabajada podría aumentar 22% y advirtió que el cambio podría provocar la pérdida de hasta 1.2 millones de puestos de trabajo.
Ante estos riesgos, el senador opositor Esperidião Amin pidió coordinar medidas con las empresas para amortiguar los posibles impactos presupuestarios de la reforma.
En contraste, el senador oficialista Randolfe Rodrigues rechazó esas previsiones y defendió la reducción de la jornada como una medida que acercaría a Brasil a las condiciones laborales de países como Finlandia, Australia, Francia, Alemania, Noruega y Países Bajos.
La reforma genera diferencias por el calendario electoral
La aprobación también provocó cuestionamientos por la rapidez del proceso legislativo y por haberse discutido a menos de dos semanas de la segunda vuelta presidencial.
La portavoz del Gobierno en el Senado, Teresa Leitão, advirtió que será necesario vigilar que la reforma no sufra retrocesos en el futuro, especialmente si cambia el gobierno tras las elecciones.
Alcolumbre, quien recibió críticas de la oposición por incluir la iniciativa en la agenda legislativa en este momento, defendió su decisión y afirmó que cumplió su compromiso de tratar el proyecto con responsabilidad, diálogo y respeto a los procedimientos.
La reforma plantea un cambio importante en las condiciones laborales de Brasil, aunque su aplicación será gradual y las estimaciones sobre sus efectos en los costos empresariales y el empleo siguen siendo motivo de discusión.
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