G20 condena el uso de alimentos como herramienta de coerción comercial, pero mantiene divisiones sobre trabajo forzoso y aranceles
El documento define la llamada “instrumentalización de los alimentos” como acciones gubernamentales dirigidas a ralentizar, detener, bloquear o desviar el comercio de alimentos, productos agrícolas e insumos con el propósito de ejercer presión sobre otro país.

Los ministros de Comercio del G20 condenaron el uso de alimentos, productos agrícolas e insumos agropecuarios como instrumentos de presión económica o política, aunque la reunión celebrada en Milwaukee, Estados Unidos, terminó sin acuerdos colectivos sobre otros de los principales temas impulsados por Washington, como el trabajo forzoso, la sobrecapacidad industrial y la reforma del principio de nación más favorecida de la Organización Mundial del Comercio (OMC).
La reunión ministerial se realizó el 30 de septiembre y 1 de octubre bajo la presidencia estadounidense del G20. En la declaración conjunta, los países señalaron que los gobiernos no deben utilizar restricciones comerciales sobre alimentos para obtener concesiones en asuntos geopolíticos ajenos al comercio.
El documento define la llamada “instrumentalización de los alimentos” como acciones gubernamentales dirigidas a ralentizar, detener, bloquear o desviar el comercio de alimentos, productos agrícolas e insumos con el propósito de ejercer presión sobre otro país.
Según los ministros, estas prácticas pueden amenazar los medios de subsistencia, afectar la seguridad alimentaria, distorsionar la competencia y deteriorar la confianza en el sistema comercial internacional.
Una condena que apunta al uso geopolítico del comercio agrícola
Aunque la declaración del G20 no identifica a un país específico, el debate se produce en un contexto marcado por la guerra entre Rusia y Ucrania y por las controversias sobre el comercio internacional de granos, fertilizantes y otros productos agrícolas.
La declaración establece que las medidas coercitivas pueden afectar tanto las exportaciones como las importaciones y advierte que algunas restricciones pueden presentarse formalmente como regulaciones o políticas públicas, aun cuando su objetivo real sea ejercer presión geopolítica.
Los ministros, sin embargo, establecieron una distinción: la condena no se aplica a medidas adoptadas de manera transparente, conforme a las normas internacionales y con objetivos legítimos de política pública, incluida la seguridad alimentaria.
El G20 también discutió la necesidad de diversificar mercados, reducir dependencias y mantener abiertas las cadenas de suministro, especialmente frente a posibles interrupciones del comercio internacional.
México participó en estas discusiones. El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, defendió durante la reunión la necesidad de evitar que los productos agrícolas sean utilizados como herramientas de presión política o económica.
Estados Unidos no consiguió consenso sobre el trabajo forzoso
Uno de los principales objetivos de Washington era que el G20 adoptara una posición conjunta contra las mercancías producidas mediante trabajo forzoso.
El consenso entre los 20 miembros no se alcanzó, aunque Estados Unidos, México y Argentina sí suscribieron por separado una declaración para promover la eliminación del trabajo forzoso en las cadenas globales de suministro. La Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos confirmó la participación de los dos países latinoamericanos.
Washington había planteado que los países adoptaran o mantuvieran medidas que prohibieran la importación o comercialización de mercancías producidas mediante trabajo forzoso.
El representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, lamentó que el conjunto del G20 no llegara a un acuerdo, aunque destacó el respaldo de México y Argentina a la iniciativa estadounidense.
El tema tiene además una dimensión comercial para la administración de Donald Trump, que ha vinculado las restricciones a productos fabricados con trabajo forzoso con su política de aranceles.
La sobrecapacidad industrial divide al grupo
Otro de los asuntos que generó diferencias fue la sobrecapacidad industrial, particularmente en sectores como el acero y la industria automotriz.
Estados Unidos ha señalado principalmente a China por políticas industriales y subsidios que, según Washington, generan niveles de producción superiores a la demanda interna y provocan que los excedentes lleguen a los mercados internacionales.
Durante la reunión, varios miembros reconocieron la existencia de preocupaciones sobre la sobrecapacidad, pero no hubo consenso sobre una vía común para enfrentarla.
Greer señaló que algunos países rechazaron establecer un mecanismo de cooperación sobre el problema, mientras que Washington insistió en que el exceso de producción puede afectar a trabajadores y fabricantes de otras economías.
La discusión refleja una de las principales diferencias comerciales entre Estados Unidos y China: Washington busca incorporar reglas que permitan responder a políticas industriales consideradas distorsionadoras, mientras que otros miembros del G20 no respaldaron una posición colectiva en los términos planteados por Estados Unidos.
Washington también planteó modificar la regla de nación más favorecida
La administración Trump llevó además al G20 su propuesta para revisar el principio de nación más favorecida (NMF) de la OMC.
La regla establece, en términos generales, que los miembros de la organización deben aplicar condiciones arancelarias no discriminatorias a sus socios comerciales, salvo las excepciones contempladas por el sistema multilateral.
Estados Unidos sostiene que el principio, particularmente en su aplicación incondicional, puede limitar la capacidad de los países para responder a políticas comerciales consideradas distorsionadoras y adaptarse a las condiciones actuales de la economía mundial.
Washington propuso discutir una modificación que permita tomar en cuenta factores como la reciprocidad y el grado de apertura de los mercados.
Sin embargo, la propuesta no obtuvo un consenso del G20. La declaración de los ministros únicamente registra que el principio de nación más favorecida fue uno de los asuntos discutidos durante la reunión.

Milwaukee exhibe acuerdos puntuales y diferencias comerciales
La reunión dejó así un resultado dividido.
Por un lado, los 20 miembros lograron coincidir en condenar la instrumentalización coercitiva de los alimentos, uno de los cuatro temas prioritarios establecidos por la presidencia estadounidense del G20.
Por otro, no hubo una posición colectiva sobre trabajo forzoso, sobrecapacidad industrial y reforma de la NMF, tres asuntos estrechamente vinculados con la agenda comercial de la administración Trump.
El encuentro también mostró que México respaldó junto con Argentina una iniciativa estadounidense contra el trabajo forzoso, mientras que en otros puntos mantuvo el marco multilateral de discusión dentro del G20.
Las conversaciones de Milwaukee forman parte del proceso previo a la Cumbre de Líderes del G20 prevista para diciembre en Estados Unidos, donde las diferencias sobre aranceles, cadenas de suministro, política industrial y las reglas del comercio internacional seguirán formando parte de la agenda del grupo.
Sigue nuestro canal de WhatsApp
Recibe las noticias más importantes del día. Da click aquí
Grupo Healy © Copyright Impresora y Editorial S.A. de C.V. Todos los derechos reservados