“Ya es demasiado tarde” para Europa frente a los autos chinos, advierte el CEO de Ford, quien propone proteger el mercado estadounidense mientras mantiene alianzas con empresas de China en áreas donde no esté en juego su propiedad intelectual
Jim Farley pidió cautela ante una eventual entrada de fabricantes chinos a Estados Unidos, mientras Ford mantiene acuerdos con Geely y CATL para desarrollar vehículos y baterías en otros mercados

El avance de los fabricantes chinos de automóviles está obligando a las grandes empresas tradicionales a replantear su estrategia en distintos mercados. Para Jim Farley, CEO de Ford, Europa es el principal ejemplo de lo que puede ocurrir cuando una industria tarda en reaccionar, mientras que Estados Unidos todavía tiene margen para definir cómo permitirá el ingreso de esas compañías.
Farley hizo estas declaraciones el 29 de septiembre durante el Automotive News Congress, en Detroit. Según Reuters, el directivo pidió que Estados Unidos sea especialmente cuidadoso con la manera en que los fabricantes chinos llegan a su mercado y señaló que la situación europea debe servir como referencia para tomar decisiones.
Farley considera que Europa reaccionó demasiado tarde
El CEO de Ford señaló que los fabricantes chinos han ganado terreno con rapidez en Europa y consideró que la región ya se encuentra en una situación difícil de revertir.
“Ya es demasiado tarde”, afirmó Farley al referirse a Europa, en el contexto de su advertencia sobre el crecimiento de las marcas chinas.
Su argumento se basa en el avance que estas empresas han registrado durante los últimos años. Datos citados en reportes sobre el mercado europeo muestran que las marcas chinas pasaron de tener una presencia prácticamente inexistente en 2020 a representar alrededor de 12% de las ventas de vehículos nuevos en agosto de 2026.
El fenómeno no se limita a Europa. Reuters reportó que China se encamina a exportar alrededor de 12 millones de automóviles en 2026, frente a unos 3 millones en 2022, lo que refleja el crecimiento de su industria como potencia exportadora.
¿Por qué Ford quiere cautela en Estados Unidos?
La preocupación de Farley no significa que Ford esté proponiendo competir contra las empresas chinas únicamente mediante restricciones. Su planteamiento distingue entre los mercados en los que la automotriz puede competir directamente y aquellos donde considera conveniente colaborar.
En Estados Unidos, el CEO pidió analizar con cuidado las condiciones bajo las cuales los fabricantes chinos podrían ingresar al mercado. Actualmente, la entrada de automóviles chinos está fuertemente limitada por las políticas comerciales y de seguridad vigentes.
Reuters señala que los vehículos chinos enfrentan aranceles superiores a 100% en Estados Unidos y restricciones sobre software producido en China para vehículos conectados. Al mismo tiempo, grupos de fabricantes, distribuidores y proveedores han presionado al Congreso estadounidense para establecer restricciones permanentes.
El debate también ha involucrado al gobierno de Donald Trump. El presidente declaró en septiembre que estaría dispuesto a aceptar que fabricantes chinos construyan automóviles dentro de Estados Unidos siempre que contraten trabajadores estadounidenses, aunque rechazó la posibilidad de que las empresas produzcan vehículos en México para después enviarlos al mercado estadounidense.
Por ello, la postura de Ford se desarrolla mientras Washington todavía define el alcance que tendrá su política frente a los fabricantes chinos.

Ford no quiere cortar todos sus vínculos con China
La estrategia planteada por Farley tiene otra particularidad: mientras pide cautela ante la expansión de los fabricantes chinos, Ford mantiene acuerdos comerciales y tecnológicos con compañías de ese país.
El directivo explicó que la automotriz buscará asociarse con empresas chinas cuando esa colaboración permita aprovechar conocimientos que Ford no posee o reducir el capital necesario para desarrollar determinados productos.
Al mismo tiempo, la empresa pretende competir directamente con esos fabricantes en otros segmentos y mercados. Para Farley, ambas estrategias pueden coexistir.
Esta posición ya se refleja en proyectos concretos de Ford.
Geely y Ford preparan nuevos vehículos en España
Uno de los acuerdos más recientes es la colaboración entre Ford y Geely para producir vehículos multienergía en la planta de Valencia, España.
De acuerdo con Ford, la empresa conjunta está sujeta a las aprobaciones regulatorias correspondientes y tiene previsto comenzar operaciones durante el primer semestre de 2027. Los primeros vehículos nuevos fabricados bajo este esquema están previstos para 2028.
La intención es aprovechar la capacidad existente de la planta y reducir los costos de fabricación mediante mayores volúmenes de producción.
La alianza muestra por qué la postura de Farley no consiste simplemente en excluir a las empresas chinas. Ford está utilizando una asociación con Geely para intentar competir en un mercado europeo donde los fabricantes chinos ya tienen una presencia considerable.
Ford también trabaja con CATL en baterías
Otro ejemplo está en Estados Unidos, aunque en un área diferente: las baterías para vehículos eléctricos.
Ford trabaja con CATL, uno de los principales fabricantes mundiales de baterías, para producir celdas de tecnología LFP en Michigan. Ford sostiene que la planta es de su propiedad y operación, mientras que CATL aporta conocimiento y servicios relacionados con esa tecnología.
La empresa señaló que su planta BlueOval Battery Park Michigan comenzó a avanzar hacia la producción de baterías LFP durante 2026 y tiene como objetivo generar alrededor de 1,700 empleos estadounidenses.
Ford ha defendido esta relación después de que funcionarios estadounidenses cuestionaran sus vínculos con empresas chinas. La automotriz respondió que el acuerdo con CATL es un convenio limitado de licencia tecnológica y servicios, no una empresa conjunta ni una operación de fabricación propiedad de una compañía extranjera.
El avance chino cambia la competencia mundial
El punto central de la advertencia de Farley es que los fabricantes tradicionales ya no compiten únicamente entre ellos. Las empresas chinas han incrementado sus exportaciones y su presencia en mercados donde durante décadas dominaron fabricantes europeos, japoneses y estadounidenses.
El crecimiento también está relacionado con la expansión de los vehículos eléctricos y con la capacidad de algunas empresas chinas para desarrollar modelos y tecnologías a costos competitivos.
Para Ford, la respuesta pasa por mantener una posición distinta según cada mercado: competir directamente cuando considere que tiene capacidades suficientes y establecer alianzas cuando una empresa china pueda aportar tecnología, experiencia o menores costos sin comprometer activos estratégicos propios.
En ese escenario, la discusión sobre los autos chinos en Estados Unidos todavía no está cerrada. Mientras Washington mantiene importantes barreras de acceso, Ford busca prepararse para distintos escenarios sin abandonar sus operaciones y asociaciones internacionales.
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