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China acusa a Japón de desafiar su soberanía por su remilitarización y sus declaraciones sobre Taiwán en el 54 aniversario de la normalización bilateral

Guo sostuvo que las posiciones expresadas recientemente por funcionarios japoneses se alejan de los objetivos que dieron origen a la normalización de las relaciones bilaterales.

China acusa a Japón de desafiar su soberanía por su remilitarización y sus declaraciones sobre Taiwán en el 54 aniversario de la normalización bilateral

El gobierno de China acusó a Japón de desafiar directamente su soberanía mediante un proceso de mayor militarización y por sus recientes declaraciones sobre Taiwán, al tiempo que reclamó a Tokio respetar los compromisos políticos establecidos entre ambos países para preservar la estabilidad regional.

El portavoz del Ministerio de Exteriores chino, Guo Jiakun, afirmó que las recientes acciones y declaraciones de representantes japoneses constituyen, desde la perspectiva de Pekín, un “reto abierto” a la soberanía nacional china, particularmente por la posición adoptada por Tokio respecto de una eventual crisis en torno a Taiwán.

Las declaraciones se produjeron el 29 de septiembre, fecha en que se cumplen 54 años de la firma de la Declaración Conjunta China-Japón de 1972, documento que marcó la normalización de las relaciones diplomáticas entre ambos países. Pekín utilizó el aniversario para reclamar el respeto de los acuerdos que considera como la base política de sus relaciones con Tokio.

Pekín vincula la tensión con la cuestión de Taiwán

Guo sostuvo que las posiciones expresadas recientemente por funcionarios japoneses se alejan de los objetivos que dieron origen a la normalización de las relaciones bilaterales.

De acuerdo con la posición expuesta por el portavoz, Japón estaría utilizando la referencia a “amenazas externas” como argumento para avanzar en un proceso de mayor capacidad militar, algo que China considera contrario a los compromisos políticos asumidos después de la Segunda Guerra Mundial.

El gobierno chino señaló particularmente las declaraciones japonesas relacionadas con un posible conflicto en el estrecho de Taiwán.

La postura de Pekín puede resumirse en varios puntos:

  • Considera que las declaraciones japonesas sobre Taiwán afectan directamente a la soberanía china.
  • Acusa a Tokio de utilizar amenazas externas como justificación para incrementar su militarización.
  • Sostiene que esas acciones cuestionan el orden internacional de posguerra.
  • Advierte que la evolución de la política japonesa puede afectar la paz y estabilidad regional.
  • Reclama que Japón respete los compromisos políticos alcanzados durante la normalización de relaciones.

Guo calificó como un desafío directo a China la afirmación japonesa de que una contingencia relacionada con Taiwán podría representar una amenaza para la supervivencia o seguridad de Japón.

China pide respetar los cuatro documentos políticos

Uno de los principales argumentos de Pekín es que las relaciones entre China y Japón se sustentan en cuatro documentos políticos, entre ellos la Declaración Conjunta de 1972.

Según la interpretación del gobierno chino, estos acuerdos establecieron la base política para resolver cuestiones fundamentales de la relación bilateral, particularmente aquellas relacionadas con la historia y Taiwán.

La cancillería china recordó que, en la declaración de 1972, Japón reconoció al gobierno de la República Popular China como el gobierno legal de China y señaló que comprendía y respetaba la posición de Pekín respecto de Taiwán.

Por ello, Guo pidió a Tokio:

  • Mantener el espíritu de los cuatro documentos políticos.
  • Corregir lo que Pekín considera declaraciones erróneas sobre Taiwán.
  • Adoptar una postura que China considera adecuada frente a las cuestiones históricas.
  • Evitar acciones que, desde la perspectiva china, puedan alterar la base política de la relación bilateral.

El portavoz sostuvo que estos documentos constituyen una referencia fundamental para impedir que las relaciones entre ambos países se desvíen de los objetivos establecidos durante su normalización.

El pasado bélico vuelve al centro de la disputa

La confrontación diplomática también incorpora la cuestión de la agresión japonesa en Asia durante la primera mitad del siglo XX.

Guo acusó a las autoridades japonesas de no reflexionar suficientemente sobre la responsabilidad histórica de Japón y cuestionó que Tokio presente una eventual crisis en Taiwán principalmente desde la perspectiva de su propia seguridad.

La cancillería china sostiene que los compromisos asumidos por Japón durante la normalización de relaciones deben mantenerse vinculados con el reconocimiento de su responsabilidad histórica.

En ese sentido, Pekín considera que la cuestión histórica y la situación de Taiwán están relacionadas con la base política de las relaciones bilaterales.

Guo argumentó que la historia constituye una referencia necesaria para evitar un deterioro de los vínculos entre los dos países, al tiempo que reclamó a Japón mantener una posición acorde con los compromisos establecidos décadas atrás.

La remilitarización japonesa, otro punto de fricción

Otro de los elementos centrales de la acusación china es el proceso de fortalecimiento de las capacidades militares japonesas.

Pekín sostiene que Tokio está recurriendo a la existencia de “amenazas externas” para justificar una mayor militarización.

Desde la perspectiva expresada por Guo, este proceso no solamente afecta la relación bilateral, sino que también plantea interrogantes sobre el orden internacional establecido después de la Segunda Guerra Mundial y sobre la estabilidad de Asia-Pacífico.

China considera que el fortalecimiento militar japonés debe analizarse a la luz de la historia de ambos países y de los compromisos políticos asumidos después de la guerra.

La cancillería china ha insistido en que las acciones japonesas relacionadas con seguridad y defensa no pueden desvincularse de la cuestión de Taiwán ni de los acuerdos que sustentaron la normalización diplomática.

Taiwán se consolida como uno de los principales puntos de tensión

La disputa ocurre en un contexto regional en el que Taiwán constituye uno de los principales asuntos de fricción entre China, Japón y Estados Unidos.

Pekín considera a Taiwán parte de su territorio y sostiene que la cuestión forma parte de sus intereses fundamentales. Japón, por su parte, ha señalado que una eventual contingencia en torno a la isla podría tener consecuencias directas para su propia seguridad.

Esta diferencia de posiciones convierte a Taiwán en un punto particularmente sensible dentro de la relación entre Tokio y Pekín.

Las declaraciones de Guo reflejan precisamente esa tensión: China interpreta la participación o las declaraciones japonesas sobre una eventual crisis en Taiwán como una cuestión vinculada con su soberanía, mientras que Japón ha planteado el asunto desde la perspectiva de su propia seguridad nacional.

Sanae Takaichi afirmó este martes que reflexionó sobre sus polémicas declaraciones en el Parlamento. | Crédito: REUTERS

Pekín advierte sobre el rumbo de la relación bilateral

Para el gobierno chino, la situación actual representa un deterioro de la base política sobre la que se construyeron las relaciones diplomáticas con Japón.

Guo sostuvo que los dos países solamente podrán mantener una relación estable si respetan los compromisos establecidos en los documentos políticos que acompañaron la normalización.

“La historia muestra que solo acogiéndonos a los pactos las relaciones bilaterales entre China y Japón pueden seguir su curso y evitar el descarrilamiento”, afirmó el portavoz.

En la misma línea, pidió al gobierno japonés “reflexionar y corregir” sus acciones y declaraciones, así como regresar a los objetivos establecidos en los cuatro documentos políticos.

La declaración china deja así planteado un doble reclamo hacia Tokio: por un lado, moderar sus posiciones respecto de Taiwán y, por otro, revisar el proceso de fortalecimiento militar que Pekín considera contrario al espíritu de la normalización bilateral.

Un aniversario marcado por nuevas tensiones

El intercambio diplomático se produjo precisamente cuando se conmemoró el 54 aniversario de la Declaración Conjunta China-Japón, lo que otorgó un componente histórico a las críticas de Pekín.

Para China, el aniversario sirvió para recordar los compromisos que, desde su perspectiva, constituyen la base de la relación bilateral. Para Japón, entretanto, la cuestión de Taiwán se encuentra estrechamente relacionada con sus propios intereses de seguridad.

El resultado es una relación marcada por diferencias sobre Taiwán, el papel militar de Japón, la interpretación de la historia y los compromisos asumidos durante la normalización diplomática.

Por ahora, la posición expresada por Pekín es que el camino para evitar un mayor deterioro pasa por que Tokio respete los acuerdos políticos existentes y revise las declaraciones que China considera contrarias a su soberanía.

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