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¿Peligra el futuro de Reino Unido? Líderes de Escocia, Gales e Irlanda del Norte reclaman que sus ciudadanos puedan decidir su futuro constitucional

Irlanda del Norte cuenta con un mecanismo constitucional específico debido al Acuerdo de Belfast o Acuerdo de Viernes Santo, firmado en 1998.

¿Peligra el futuro de Reino Unido? Líderes de Escocia, Gales e Irlanda del Norte reclaman que sus ciudadanos puedan decidir su futuro constitucional

La unidad política mostrada este lunes en Cardiff abrió un nuevo capítulo en la discusión sobre el futuro del Reino Unido. Los líderes de Escocia, Gales e Irlanda del Norte reclamaron que sus ciudadanos puedan decidir su futuro constitucional y pidieron al Gobierno británico prepararse para posibles cambios.

La declaración fue firmada por John Swinney, primer ministro de Escocia y líder del Partido Nacional Escocés (SNP); Rhun ap Iorwerth, primer ministro de Gales y líder de Plaid Cymru; y Michelle O’Neill, primera ministra de Irlanda del Norte y vicepresidenta de Sinn Féin. También participó Mary Lou McDonald, presidenta de Sinn Féin y líder de la oposición en la República de Irlanda.

El documento sostiene que las naciones tienen derecho a la autodeterminación y reclama a Westminster “prepararse, planificar y facilitar el cambio constitucional”.

Pero detrás de esa posición común existen diferencias fundamentales: Escocia necesita resolver el mecanismo legal para celebrar otro referéndum; Gales busca principalmente ampliar sus competencias; e Irlanda del Norte tiene un procedimiento constitucional específico para decidir sobre una eventual unificación con Irlanda.

Durante una sesión de preguntas en la Cámara de los Comunes el 9 de septiembre, Burnham dijo que una consulta podría considerarse si existiera un “claro consenso” entre la población.  Crédito: AP/Petr David Josek

¿Qué acordaron Escocia, Gales e Irlanda del Norte?

Los representantes reunidos en Cardiff plantearon una mayor coordinación entre los tres territorios y defendieron que sus ciudadanos deben tener capacidad para decidir sobre su futuro.

En la declaración señalaron: “Nuestras naciones tienen derecho a la autodeterminación”.

También cuestionaron la capacidad de Westminster para impedir que los territorios decidan sobre su futuro constitucional.

El acuerdo contempla además cooperación en asuntos como:

  • Economía.
  • Energía.
  • Relaciones internacionales.
  • Cooperación con la Unión Europea.
  • Cambios constitucionales.
  • Autodeterminación.

El objetivo inmediato es político: presentar una posición coordinada ante Londres y aumentar la presión para que Westminster acepte mecanismos que permitan a cada territorio decidir sobre su relación con el Reino Unido.

Esto no equivale a una declaración de independencia ni establece una fecha para referendos.

¿Por qué la reunión de Cardiff ocurre ahora?

El encuentro llega después de que el primer ministro británico, Andy Burnham, modificara el tono de su postura sobre un eventual segundo referéndum de independencia escocés.

Durante una sesión de preguntas en la Cámara de los Comunes el 9 de septiembre, Burnham dijo que una consulta podría considerarse si existiera un “claro consenso” entre la población.

El primer ministro escocés, John Swinney, interpretó esas declaraciones como un cambio relevante y pidió a Burnham convertir ese principio en un mecanismo jurídico. El Gobierno escocés publicó el 10 de septiembre una carta de Swinney en la que invitó al primer ministro británico a reunirse para discutir cómo hacerlo.

Burnham posteriormente aclaró que mantendría su compromiso con el Acuerdo de Viernes Santo y con el mecanismo específico de Irlanda del Norte.

Por eso, la reunión de Cardiff ocurre en un momento en que la discusión constitucional volvió al centro de la política británica.

¿Escocia puede convocar por sí sola otro referéndum de independencia

Escocia ya celebró un referéndum de independencia en 2014. En aquella consulta, la mayoría votó por permanecer dentro del Reino Unido.

El Gobierno escocés intentó posteriormente impulsar una nueva consulta sin autorización de Westminster. El caso llegó al Tribunal Supremo del Reino Unido.

En noviembre de 2022, el tribunal determinó que una ley para organizar un referéndum sobre la independencia se relacionaría con materias reservadas al Parlamento británico. Por ello, el Parlamento escocés no puede convocar unilateralmente una consulta de ese tipo bajo el marco vigente.

La diferencia es importante: la declaración política de Cardiff no cambia por sí misma esa situación jurídica.

Lo que busca el Gobierno escocés es que Londres acepte un mecanismo que permita celebrar una nueva consulta.

¿Qué cambió entre Escocia y Reino Unido después del Brexit?

El contexto político escocés también está marcado por el Brexit.

En el referéndum de 2016, la mayoría de los votantes de Escocia eligió permanecer en la Unión Europea, mientras que el resultado general del Reino Unido llevó a la salida del bloque.

Para el movimiento independentista escocés, esa diferencia reforzó el argumento de que el país debe tener capacidad para decidir su propio rumbo.

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La independencia, sin embargo, implicaría resolver cuestiones que van mucho más allá de la celebración de un referéndum, como moneda, comercio, deuda pública, frontera con Inglaterra, ciudadanía y una eventual relación con la Unión Europea.

¿Gales también quiere independizarse del Reino Unido?

Rhun ap Iorwerth, líder de Plaid Cymru, se convirtió en primer ministro de Gales en mayo de 2026 después de que su partido obtuviera una victoria histórica en las elecciones del Senedd. Es el primer dirigente que no pertenece al Partido Laborista en ocupar ese cargo desde la creación del Parlamento galés.

Plaid Cymru defiende la independencia de Gales, pero no ha planteado celebrar un referéndum durante el actual periodo de gobierno. Su prioridad inmediata incluye obtener mayores competencias para el Gobierno galés.

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Entre las demandas galesas están mayores atribuciones en áreas como:

  • Policía.
  • Justicia.
  • Fiscalidad.
  • Infraestructura ferroviaria.
  • Capacidad de endeudamiento.
  • Administración pública.

Por ello, incluir a Gales en el mismo bloque político que Escocia e Irlanda del Norte no significa que los tres territorios estén siguiendo el mismo calendario hacia la independencia.

¿Por qué Irlanda del Norte tiene un camino diferente?

Irlanda del Norte cuenta con un mecanismo constitucional específico debido al Acuerdo de Belfast o Acuerdo de Viernes Santo, firmado en 1998.

El acuerdo establece el principio de consentimiento: la situación constitucional de Irlanda del Norte puede cambiar si una mayoría de sus habitantes así lo decide. El Gobierno británico reconoce este mecanismo dentro del marco constitucional establecido por el acuerdo.

En este caso, la pregunta no sería si Irlanda del Norte se convertiría en un Estado independiente.

La alternativa sería:

  • Permanecer dentro del Reino Unido.
  • Formar parte de una Irlanda unificada.

Esto hace que el caso norirlandés sea jurídicamente diferente al de Escocia.

¿Qué tiene que pasar para un referéndum sobre la unificación de Irlanda?

El Acuerdo de Viernes Santo establece un procedimiento específico para una eventual consulta sobre el estatus constitucional.

La decisión corresponde al secretario de Estado para Irlanda del Norte cuando existan elementos que indiquen que una mayoría podría apoyar la unificación.

Precisamente este mecanismo fue mencionado por Burnham durante su intervención del 9 de septiembre, cuando comparó la situación de Irlanda del Norte con la de Escocia.

Esa comparación provocó una discusión jurídica y política porque Escocia no tiene actualmente una disposición equivalente al mecanismo de frontera establecido para Irlanda del Norte.

¿Qué papel juega la Unión Europea en este conflicto?

La relación con la Unión Europea es otro de los puntos que acercan políticamente a los tres territorios.

Escocia y Gales forman parte del Reino Unido y, por tanto, dejaron la UE junto con el resto del país.

Irlanda del Norte mantiene una situación distinta por los acuerdos derivados del Brexit y por su frontera terrestre con la República de Irlanda, que pertenece a la Unión Europea.

Si Escocia se independizara, su eventual incorporación a la UE no sería automática. Como Estado independiente tendría que solicitar su adhesión y negociar bajo las reglas correspondientes.

En cambio, si Irlanda del Norte se incorporara a una Irlanda unificada, pasaría a formar parte de un Estado que ya pertenece a la Unión Europea.

Por eso, aunque los tres territorios puedan compartir una agenda política, sus consecuencias jurídicas y económicas serían diferentes.

¿La declaración significa que el Reino Unido está a punto de desaparecer?

La declaración de Cardiff aumenta la presión política sobre Westminster, pero no produce por sí misma la separación de ninguno de los tres territorios.

Actualmente:

  • Escocia: necesita un mecanismo jurídico aceptado por Westminster para celebrar otro referéndum.
  • Gales: su Gobierno impulsa mayor autonomía y Plaid Cymru mantiene la independencia como objetivo político, pero no ha establecido un referéndum inmediato.
  • Irlanda del Norte: cuenta con un mecanismo constitucional específico para una eventual consulta sobre la unificación con Irlanda.

Por ello, hablar de una ruptura inmediata del Reino Unido sería una interpretación que va más allá de lo que realmente establece el acuerdo.

¿Qué puede ocurrir después de la reunión de Cardiff?

La siguiente etapa dependerá en gran medida de la respuesta de Westminster.

El Gobierno británico puede optar por negociar mayores competencias, discutir mecanismos constitucionales o mantener su posición actual.

Para Escocia, el punto central será determinar si las declaraciones de Burnham se convierten en una vía jurídica concreta para organizar una nueva consulta.

En Gales, el debate probablemente se concentrará en la ampliación de competencias y recursos del Gobierno autónomo.

En Irlanda del Norte, la discusión seguirá vinculada al mecanismo establecido por el Acuerdo de Viernes Santo.

La importancia de Cardiff está, por tanto, menos en una ruptura inmediata y más en la coordinación política inédita entre tres territorios con aspiraciones constitucionales distintas.

La declaración convierte sus demandas individuales en un frente común ante Westminster y eleva el costo político de ignorarlas.

El futuro del Reino Unido dependerá ahora de si esa coordinación se transforma en negociaciones, nuevas competencias o mecanismos concretos para que los ciudadanos decidan su relación con el Estado británico.

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