ONU extiende un mes embargo de armas a Darfur mientras EEUU busca ampliarlo a todo Sudán
El Consejo de Seguridad aprobó por unanimidad una prórroga de un mes al embargo de armas sobre Darfur, mientras Estados Unidos intenta ampliar la medida a todo Sudán para presionar a los bandos que combaten desde abril de 2023. Rusia advirtió que utilizará su poder de veto para impedirlo.
El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas aprobó por unanimidad una extensión temporal del embargo de armas vigente en Darfur, en el oeste de Sudán, en medio de una disputa sobre el futuro de la medida. Estados Unidos busca que las restricciones se amplíen a todo el país para presionar al ejército sudanés y a las Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR) a negociar el fin de una guerra que comenzó en abril de 2023.
La resolución aprobada solo mantiene el embargo durante un mes, mientras continúan las negociaciones. El principal obstáculo es Rusia, que tiene derecho de veto y ya advirtió que se opondrá a cualquier intento de extender las restricciones al resto de Sudán.
La disputa ocurre mientras el conflicto ha provocado una crisis humanitaria de enormes dimensiones: al menos 59 mil personas han muerto, según las estimaciones citadas por AP, y alrededor de 13 millones han sido desplazadas. En algunas regiones también se han registrado condiciones de hambruna.
¿Qué decidió el Consejo de Seguridad sobre el embargo?
Los 15 integrantes del Consejo de Seguridad votaron a favor de extender temporalmente el embargo de armas para Darfur.
La prórroga tendrá una duración de un mes. Durante ese periodo, Estados Unidos y sus aliados deberán intentar alcanzar un acuerdo sobre una posible ampliación de las restricciones.
La medida actual tiene un alcance limitado a Darfur, por lo que la propuesta estadunidense representa un cambio considerable: busca que el embargo se aplique a todo el territorio sudanés.
¿Por qué Estados Unidos quiere ampliar el embargo a todo Sudán?
Washington sostiene que mantener el embargo únicamente sobre Darfur ya no corresponde a la realidad de una guerra que se extendió por distintas regiones del país.
Durante una reunión del Consejo de Seguridad celebrada el 24 de agosto, Estados Unidos pidió ampliar las restricciones como una herramienta de presión para que tanto el ejército sudanés como las FAR avancen hacia una negociación.
El embajador adjunto estadunidense, Jeffrey Bartos, sostuvo que una nueva extensión prolongada del embargo exclusivamente para Darfur “no es una opción”.
También pidió sanciones contra quienes cometen actos como violencia sexual, secuestros para pedir rescate y ataques contra trabajadores humanitarios.
“La inacción significa más sufrimiento y muerte”.
Bartos también reclamó el fin del flujo de armas hacia los grupos enfrentados procedente de actores externos.
¿Por qué Rusia se opone a ampliar el embargo?
Rusia, que respalda al gobierno sudanés en el conflicto, dejó claro que utilizará su posición en el Consejo de Seguridad para bloquear una ampliación del embargo.
La embajadora adjunta rusa ante la ONU, Anna Evstigneeva, afirmó que Moscú no permitirá una ampliación de las restricciones impuestas a Sudán.
La diplomática cuestionó además el momento elegido por Estados Unidos para plantear la medida. Argumentó que actualmente las fuerzas gubernamentales tienen una ventaja sobre el terreno y preguntó por qué Washington no propuso un embargo nacional en 2023, cuando las FAR amenazaban Jartum y otras ciudades.
Rusia sostiene que el gobierno sudanés es el encargado de preservar la unidad y las instituciones del país.
¿Qué dice China sobre el embargo de armas?
China también expresó reservas sobre una ampliación de las restricciones.
El embajador adjunto chino ante la ONU, Sun Lei, advirtió que prolongar el embargo podría empeorar la situación humanitaria y contribuir a una eventual fragmentación de Sudán.
Para Beijing, una mayor presión sobre el acceso a armas podría tener consecuencias que trasciendan el conflicto y afecten la estabilidad de toda la región.
¿Qué argumenta el gobierno de Sudán?
El embajador sudanés ante Naciones Unidas, Al-Harith Mohamed, rechazó un embargo de armas a escala nacional.
Ante el Consejo de Seguridad, argumentó que una medida de ese tipo entraría en conflicto con la garantía de la Carta de Naciones Unidas sobre el derecho de los países a la legítima defensa.
También sostuvo que las fuerzas armadas de Sudán tienen derecho a producir y adquirir armamento para defender la soberanía nacional.
La postura del gobierno sudanés coincide en este punto con la oposición rusa a una ampliación del embargo.
¿Desde cuándo existe el embargo de armas en Darfur?
El Consejo de Seguridad impuso el embargo sobre Darfur después de que la violencia estallara en 2003.
En ese momento, grupos rebeldes se levantaron contra el gobierno de Jartum, entonces encabezado por Omar al-Bashir.
La respuesta gubernamental incluyó ataques aéreos y una ofensiva terrestre de las milicias árabes conocidas como Janjaweed, acusadas de asesinatos masivos y violaciones.
El conflicto dejó hasta 300 mil muertos y provocó el desplazamiento de alrededor de 2.7 millones de personas, de acuerdo con las cifras citadas por AP.
¿Qué diferencia hay entre el conflicto de Darfur y la guerra actual?
Aunque la violencia actual tiene antecedentes en los conflictos de Darfur, la guerra que Estados Unidos busca abordar mediante un embargo nacional comenzó en abril de 2023.
Los principales bandos son el ejército sudanés y las Fuerzas de Apoyo Rápido, una poderosa organización paramilitar.
El enfrentamiento se extendió por distintas partes de Sudán y provocó una emergencia humanitaria que Naciones Unidas y organizaciones de ayuda consideran entre las más graves del mundo.
La propuesta de Washington parte precisamente de esta diferencia: considera insuficiente mantener una restricción diseñada para un conflicto territorial que ya no refleja el alcance de la guerra actual.
¿Qué impacto humanitario tiene la guerra en Sudán?
La guerra ha provocado una crisis que combina muertes, desplazamiento masivo, falta de alimentos y dificultades para distribuir ayuda.
Según las cifras citadas por AP, el conflicto ha dejado al menos 59 mil muertos y alrededor de 13 millones de personas desplazadas. Algunas zonas del país enfrentan además condiciones de hambruna.
El conflicto también ha dificultado el trabajo de las organizaciones humanitarias.
La semana previa a la votación, un ataque aéreo contra camiones claramente identificados del Programa Mundial de Alimentos (PMA) destruyó más de 50 toneladas métricas de ayuda en Kordofán del Sur, de acuerdo con la información citada por AP.
¿El Programa Mundial de Alimentos está reduciendo su ayuda?
Sí. El director interino del PMA, Carl Skau, explicó a AP durante una visita reciente a Sudán que la falta de financiamiento ha obligado a reducir el número de personas atendidas por la organización.
El programa pasó de proporcionar asistencia a aproximadamente 5 millones de personas a principios de año a 3.5 millones.
Skau advirtió que podrían ser necesarios nuevos recortes.
“El mundo sigue enviando armas cuando debería enviar alimentos y refugio”.
La declaración refleja uno de los principales argumentos humanitarios en el debate sobre el embargo: mientras las partes continúan recibiendo armamento, las organizaciones encargadas de atender a la población enfrentan dificultades para financiar y entregar alimentos y otros suministros.
¿Qué puede pasar ahora con el embargo de armas?
La decisión del viernes no resuelve el debate sobre un embargo nacional. Solo abre un periodo adicional de un mes para que Estados Unidos y sus aliados intenten negociar una nueva fórmula.
El principal desafío será conseguir una medida que pueda superar la oposición de Rusia, que tiene poder de veto en el Consejo de Seguridad.
Estados Unidos, por su parte, sostiene que mantener durante otro año el esquema actual sería insuficiente ante la magnitud de la guerra.
Mientras las negociaciones continúan, el embargo sobre Darfur permanecerá vigente por la prórroga aprobada y la presión internacional seguirá centrada en detener el flujo de armas hacia los combatientes y abrir una vía para poner fin al conflicto.
La disputa en Naciones Unidas ocurre, además, mientras la población sudanesa enfrenta una crisis cada vez más profunda de desplazamiento, hambre y falta de asistencia humanitaria.
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