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La franja de 18.3 metros que define parte de la pelea por el muro entre Arizona y la Nación Tohono O’odham

La franja creada en 1907 alcanza apenas 60 pies desde la frontera, pero el fallo que permitió continuar las obras no resolvió todas las controversias sobre los caminos y terrenos tribales que contratistas podrían necesitar para llegar al sitio de construcción.

La franja de 18.3 metros que define parte de la pelea por el muro entre Arizona y la Nación Tohono O’odham

ARIZONA.-Una franja de apenas 60 pies, equivalentes a 18.3 metros, se ha convertido en una de las piezas centrales de la disputa por el nuevo muro fronterizo junto a la Nación Tohono O’odham, entre Arizona y Sonora.

Se llama Roosevelt Reservation, pero su nombre puede resultar engañoso: no es una reservación indígena. Es un corredor de tierras públicas que el presidente Theodore Roosevelt apartó en 1907 a lo largo de partes de la frontera de Estados Unidos con México, originalmente para mantener libre de obstáculos una zona que serviría como protección contra el contrabando.

Ese detalle histórico adquirió consecuencias inmediatas en agosto de 2026. El juez federal Richard J. Leon rechazó la solicitud de la Nación Tohono O’odham para detener preliminarmente la construcción de aproximadamente 62 millas, cerca de 100 kilómetros, de muro junto a su límite con México. Al analizar el expediente, consideró probable que la Roosevelt Reservation exista a lo largo de la frontera de la Nación y señaló que el gobierno todavía no había anunciado planes para construir fuera de ella.

Pero esa resolución no equivale a decir que cualquier terreno situado cerca de la frontera pertenece al gobierno federal ni que quedó resuelto todo lo relacionado con el acceso. Allí se encuentra el punto que mantiene abierto el conflicto.

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¿Qué es exactamente la Roosevelt Reservation?

La proclamación firmada el 27 de mayo de 1907 estableció como reservación pública las tierras públicas situadas dentro de los 60 pies de la frontera internacional en California y en los entonces territorios de Arizona y Nuevo México. El documento establecía que el objetivo era mantener libre de obstáculos ese espacio fronterizo.

Los trabajos denunciados por la Nación Tohono O’odham se realizaron después del fallo que permite avanzar con el muro fronterizo entre Arizona y Sonora. FOTO: ESPECIAL

La propia proclamación, sin embargo, contenía excepciones. No incorporaba automáticamente terrenos que ya estuvieran cubiertos por determinadas entradas legales, asentamientos válidos, derechos registrados o reservaciones incompatibles con el propósito de la nueva franja.

Documentos posteriores de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos, CBP, describen la Roosevelt Reservation como un corredor de 60 pies que corre paralelo a gran parte de la frontera terrestre del Suroeste y que ha sido utilizado para infraestructura y operaciones fronterizas.

Para entender el conflicto conviene separar tres espacios que pueden parecer iguales sobre el terreno, pero no lo son jurídicamente:

  • La línea internacional: marca la frontera entre México y Estados Unidos.
  • La Roosevelt Reservation: donde existe, ocupa una franja federal de hasta 60 pies del lado estadounidense.
  • Las tierras de la Nación Tohono O’odham: se extienden más allá de ese corredor y están sujetas a la soberanía y regulación tribal, aunque la relación de derechos federales y tribales en la propia franja continúa siendo parte del litigio.

La Nación Tohono O’odham mantiene aproximadamente 62 millas de frontera con México y cuenta con unos 37 mil miembros inscritos, de acuerdo con su información oficial.

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¿Por qué el juez consideró que la franja federal sí existe frente a la Nación?

La Nación sostuvo en su demanda que tenía derechos aborígenes sobre esas tierras antes de 1907 y que, por esa razón, no podían haber sido consideradas simplemente “tierras públicas” disponibles para que Roosevelt las incorporara a la reservación fronteriza. En su demanda también pidió impedir que el gobierno disminuyera los límites de su reservación sin autorización expresa del Congreso y que ingresara indebidamente en tierras tribales.

El juez Leon no consideró suficientemente sólida esa interpretación para conceder una medida cautelar.

Entre otros antecedentes, citó una ley de 1937 que modificó límites de la reservación indígena pero dejó expresamente a salvo la franja de 60 pies creada en 1907. También señaló que una resolución de la propia Nación de 2004, relacionada con una barrera para vehículos, reconocía que Border Patrol planeaba construirla dentro de esa franja federal.

La Nación Tohono O’odham denunció el ingreso no autorizado de agentes federales armados y contratistas a sus tierras para realizar trabajos previos a la construcción del muro fronterizo. FOTOS: ESPECIAL

La precisión es importante: la resolución de agosto fue sobre una solicitud de injunction preliminar. El tribunal concluyó que la Nación no había demostrado en esa etapa una probabilidad suficiente de éxito que justificara detener inmediatamente las obras; no produjo una nueva delimitación catastral definitiva de todos los terrenos fronterizos ni resolvió cada posible conflicto futuro de acceso.

El problema de los accesos empieza donde terminan los 60 pies

Aquí aparece la segunda parte del conflicto.

Aunque una barrera pueda levantarse físicamente dentro del corredor federal, construirla requiere trabajadores, vehículos pesados, perforadoras, materiales, caminos, zonas de maniobra y puntos para entrar y salir.

El propio expediente judicial señala que el contratista había recibido instrucciones de limitar la huella del proyecto a la Roosevelt Reservation. El juez también escribió que el gobierno no había presentado entonces planes para construir fuera de los 60 pies.

Pero la Nación sostiene que llegar hasta esa franja atravesando terrenos tribales es un asunto distinto.

El 7 de agosto, antes del inicio de los trabajos, las autoridades Tohono O’odham advirtieron a contratistas que no ingresaran sin autorización en tierras de la Nación y colocaron avisos de “No Trespassing”. La advertencia aclaraba que las restricciones se dirigían a personas ajenas a la Nación vinculadas con la construcción del muro.

Posteriormente, la Nación denunció que agentes federales y contratistas ingresaron para realizar trabajos de perforación y muestreo de suelo. La controversia escaló porque la comunidad considera que, incluso si el sitio final de una barrera está dentro de la franja federal, los desplazamientos sobre terrenos contiguos pueden constituir una entrada no autorizada.

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La Nación publica además reglas para empresas y contratistas que realizan actividades dentro de sus límites territoriales, incluidos requisitos administrados por su Tribal Employment Rights Office. La aplicación concreta de normas tribales frente a contratistas federales, sin embargo, puede involucrar cuestiones adicionales de jurisdicción y no quedó resuelta simplemente por el fallo del 13 de agosto.

Lo que decidió el juez y lo que todavía está en disputa

El fallo produjo dos resultados diferentes que pueden confundirse.

Por un lado, el tribunal consideró que la evidencia histórica hacía probable la existencia de la Roosevelt Reservation junto a la frontera de la Nación. También rechazó, en esta fase preliminar, el argumento de que construir una barrera en la línea internacional necesariamente modificara los límites de la reservación indígena.

Por otro, el juez reconoció que todavía existían incertidumbres sobre el alcance real de las actividades de construcción y sobre cuánto podrían interferir con tierras de la Nación situadas fuera de la Roosevelt Reservation.

Ese matiz explica por qué el proyecto pudo avanzar y, al mismo tiempo, continuar la disputa por accesos.

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La diferencia también importa para interpretar futuras denuncias. Que una máquina esté relacionada con una obra autorizada dentro de la franja federal no determina por sí solo si todos sus recorridos, zonas de estacionamiento, perforaciones o movimientos de tierra ocurren dentro de esos mismos 60 pies.

Por eso, el siguiente capítulo jurídico puede depender menos de la pregunta general de si Estados Unidos puede construir un muro y más de algo mucho más concreto: por dónde entran los trabajadores, dónde circula la maquinaria y en qué parcela exacta ocurre cada actividad.

Las claves jurídicas de los 60 pies

  • 27 de mayo de 1907: Theodore Roosevelt crea el corredor fronterizo sobre tierras públicas.
  • 60 pies / 18.3 metros: ancho máximo de la franja descrita por la proclamación.
  • 62 millas / casi 100 kilómetros: longitud de la frontera de la principal reservación Tohono O’odham con México y del tramo discutido en el litigio actual.
  • 13 de agosto de 2026: el juez Richard J. Leon firma la opinión que rechaza la injunction preliminar; el expediente registra la orden el 14 de agosto.
  • Punto todavía abierto: qué ocurre cuando la construcción o su logística requieren utilizar terrenos situados fuera del corredor federal.

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