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Phoebe, la hija de Bill Gates en medio de un escándalo con su StarUp que permite obtener mejores descuentos al comprar por internet

Bloomberg reporta que sus fundadoras habrían conocido el problema durante meses.

Phoebe, la hija de Bill Gates en medio de un escándalo con su StarUp que permite obtener mejores descuentos al comprar por internet

Phia, la startup de compras creada por Phoebe Gates y Sophia Kianni, enfrenta un nuevo cuestionamiento por la forma en que su tecnología atribuía ventas y obtenía comisiones. La empresa fue señalada en julio por una práctica conocida como cookie stuffing, que puede permitir que una plataforma reclame crédito por compras que no generó directamente.

La controversia creció después de que Bloomberg reportara que, según empleados y comunicaciones internas revisadas por el medio, las fundadoras habrían tenido conocimiento de las prácticas cuestionadas durante varios meses.

Esto contrasta con la explicación inicial de Phia, que aseguró haber detectado recientemente un problema técnico relacionado con atribuciones incorrectas y afirmó haberlo corregido, según Reuters.

El caso ha puesto bajo la lupa a una empresa que nació con una propuesta aparentemente sencilla: utilizar inteligencia artificial para ayudar a los usuarios a comparar precios, encontrar descuentos y evitar pagar de más al comprar en internet.

¿Qué es Phia y cómo gana dinero?

Phia es una plataforma de compras fundada por Phoebe Gates, hija de Bill Gates, y Sophia Kianni, a quien conoció durante su etapa universitaria.

La herramienta funciona como un asistente digital para las compras en línea. Entre sus funciones se encuentran comparar precios, buscar productos similares y localizar códigos de descuento.

La empresa también utiliza el modelo de marketing de afiliados.

En términos simples, cuando una plataforma dirige a un consumidor hacia una tienda y ayuda a generar una compra, puede recibir una comisión por esa venta.

Ese sistema es habitual en internet. El problema surge si una empresa reclama la comisión por una venta que, en realidad, fue generada por otro sitio, otro creador de contenido o directamente por el propio usuario sin intervención de la plataforma.

Eso es precisamente lo que se cuestionó en el caso de Phia.

¿De qué acusan a la startup de Phoebe Gates?

Una investigación publicada por Bloomberg en julio señaló que la extensión de navegador de Phia podía atribuirse ventas que no había generado.

Las pruebas realizadas por Bloomberg, junto con hallazgos de Capital One Shopping y del investigador independiente Ben Edelman, indicaron que el sistema podía abrir silenciosamente una pestaña en segundo plano e insertar un enlace de afiliación de Phia durante el proceso de compra.

El resultado potencial era importante. Aunque una persona hubiera llegado a una tienda por su cuenta o mediante otro sitio web, el sistema podía colocar el código de afiliado de Phia y hacer que la venta apareciera como si hubiera sido generada por la plataforma.

En otras palabras, la discusión no es que Phia recibiera comisiones por ayudar a realizar compras, sino si pudo haber reclamado crédito por operaciones en las que no había participado de forma efectiva.

¿Qué significa “cookie stuffing”?

El término cookie stuffing puede sonar técnico, pero su funcionamiento básico es relativamente sencillo. Una cookie es un pequeño archivo que un sitio web puede almacenar en el navegador para diferentes funciones, entre ellas recordar una sesión o realizar seguimiento de determinadas acciones.

En el marketing de afiliados, estas tecnologías también pueden utilizarse para identificar qué plataforma dirigió a un usuario hacia una compra.

El problema aparece cuando una empresa introduce su propia cookie de seguimiento sin que el usuario haya realizado una acción que justifique esa atribución.

En el caso investigado por Bloomberg, Phia habría cargado su enlace de afiliado en segundo plano para conseguir que su identificador quedara asociado a la compra.

De esta forma, la plataforma podía potencialmente recibir una comisión aunque el usuario no hubiera utilizado Phia para descubrir el producto o llegar a la tienda.

¿Phoebe Gates y Sophia Kianni sabían de esta práctica?

Esta es una de las partes más delicadas de la nueva información. Cuando Bloomberg publicó su primera investigación, Phia afirmó que había sido informada recientemente de un problema en una versión de su código y que su equipo había trabajado para identificarlo y corregirlo.

El medio volvió a probar la extensión después de contactar a la empresa y reportó que el comportamiento cuestionado había dejado de producirse.

Sin embargo, una investigación posterior citada por varios medios señala que empleados de Phia dijeron a Bloomberg que las fundadoras conocían la práctica desde diciembre de 2025.

De acuerdo con esos reportes, comunicaciones internas mostrarían discusiones sobre funciones que permitían colocar automáticamente enlaces o identificadores de afiliación.

Esta información es importante porque se trata de reportes y acusaciones sobre el conocimiento interno de la empresa, no de una sentencia judicial que haya determinado responsabilidad penal de Phoebe Gates o Sophia Kianni.

¿Durante cuánto tiempo habría funcionado el sistema cuestionado?

Según los reportes sobre la investigación, la función cuestionada habría estado presente desde diciembre de 2025 y fue eliminada en julio de 2026.

El primer reporte de Bloomberg indicó que el código relacionado con el comportamiento investigado había sido introducido en diciembre. Posteriormente, las acusaciones sobre el conocimiento interno de la empresa apuntaron a un periodo de alrededor de siete meses.

Esto también explica por qué el tema ha adquirido mayor relevancia. No se trata solamente de un supuesto error detectado durante unas horas o unos días, sino de una discusión sobre cuánto tiempo estuvo activo el sistema y quién sabía de su funcionamiento.

¿Phia reconoció que existía un problema?

La empresa reconoció inicialmente que existía un problema de atribución. Un portavoz dijo a Bloomberg que, tras ser informada, la compañía detectó que una versión reciente de su código estaba provocando atribuciones incorrectas para un grupo de usuarios.

Phia aseguró que trabajó para identificar, mitigar y resolver el problema. Bloomberg posteriormente comprobó que la extensión había dejado de comportarse de la forma detectada durante sus pruebas iniciales.

Los reportes posteriores también indican que Phia anunció medidas adicionales, entre ellas revertir transacciones atribuidas incorrectamente y reforzar el cumplimiento normativo.

¿Qué consecuencias puede tener el cookie stuffing?

Las consecuencias dependen de las circunstancias concretas, las pruebas y de si las autoridades o las empresas afectadas deciden iniciar acciones legales.

El cookie stuffing puede provocar conflictos con:

  • plataformas de afiliados;
  • comercios electrónicos;
  • anunciantes;
  • creadores o sitios que habrían generado legítimamente la venta;
  • consumidores y socios comerciales.

En el caso de Phia, la controversia ya tuvo consecuencias en sus relaciones comerciales. TechCrunch reportó que Impact.com suspendió a la empresa después de las acusaciones y que el caso generó cuestionamientos dentro del sector del marketing de afiliados.

Algunos expertos legales han señalado que, dependiendo de cómo se realice y de los elementos que puedan probarse, determinadas prácticas de este tipo pueden derivar en acusaciones relacionadas con fraude electrónico en Estados Unidos.

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Sin embargo, no es correcto afirmar que Phoebe Gates enfrente actualmente una condena de 20 años de prisión ni presentar esa pena máxima como una consecuencia automática del caso.

La cifra de hasta 20 años mencionada en algunos comentarios corresponde a la pena máxima que puede contemplar la legislación federal para determinados casos de fraude electrónico, pero cualquier responsabilidad penal dependería de una investigación, de cargos formales y de un proceso judicial.

Hasta ahora, las acusaciones contra Phia no equivalen por sí mismas a una condena penal.

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¿Por qué este caso ha llamado tanto la atención?

La controversia combina varios elementos que han convertido a Phia en una empresa especialmente observada.

Por un lado, sus fundadoras son figuras conocidas en el mundo empresarial y tecnológico. Phoebe Gates es hija del cofundador de Microsoft, Bill Gates, mientras que Sophia Kianni ya tenía experiencia como activista y emprendedora.

Por otro, Phia consiguió atraer importantes inversiones y una lista de inversionistas conocidos.

La empresa ha recaudado más de 40 millones de dólares y cuenta entre sus inversionistas con firmas de capital de riesgo y celebridades.

Por eso, las acusaciones no afectan únicamente a una pequeña extensión de navegador. El caso plantea preguntas sobre cómo funcionan los sistemas de afiliación, quién recibe realmente el crédito por una venta y qué controles existen para evitar que las comisiones sean atribuidas incorrectamente.

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La promesa de ahorrar dinero terminó bajo la lupa

Phia fue creada para resolver un problema muy reconocible: encontrar el mejor precio y los mejores descuentos al comprar por internet.

Pero la controversia surgió precisamente por el sistema mediante el cual la empresa podía obtener ingresos.

Las investigaciones periodísticas y técnicas señalaron que su extensión podía introducir códigos de afiliación y reclamar crédito por compras que no necesariamente había generado.

Phia reconoció que existía un problema de atribución y aseguró que fue corregido. Sin embargo, los nuevos reportes sobre el posible conocimiento previo de las fundadoras han elevado la polémica.

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Por ahora, la distinción más importante es clara: hay acusaciones y reportes sobre prácticas de atribución de ventas, pero no una sentencia que declare culpables de fraude a Phoebe Gates o Sophia Kianni.

El futuro del caso dependerá de las posibles investigaciones, de las respuestas de la empresa y de si los comercios, plataformas o autoridades deciden emprender nuevas acciones.

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