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Ocho buques llegaron a Ormuz, dieron media vuelta y cuatro acabaron por la ruta de Irán: la reapertura deja a las navieras entre avanzar, esperar o cambiar de camino

Las embarcaciones intentaban salir del Golfo Pérsico por el corredor cercano a Omán, pero varias modificaron su recorrido mientras Irán y Estados Unidos mantienen una disputa sobre quién fija las condiciones para atravesar el estrecho

Ocho buques llegaron a Ormuz, dieron media vuelta y cuatro acabaron por la ruta de Irán: la reapertura deja a las navieras entre avanzar, esperar o cambiar de camino

Ocho buques avanzaron hacia el Estrecho de Ormuz, llegaron cerca de uno de los puntos de salida del Golfo Pérsico y dieron media vuelta entre el viernes y el sábado. Cuatro de ellos retomaron después su viaje, pero lo hicieron por una ruta más cercana a Irán, en una nueva señal de que la reapertura del corredor todavía no devuelve certeza a las navieras.

La información fue publicada originalmente por El Financiero, con base en datos de seguimiento marítimo. Entre las embarcaciones que cambiaron su recorrido había petroleros, buques cisterna, graneleros y transportadores de vehículos.

Algunos barcos llegaron hasta la punta de la península de Musandam, que se adentra en el estrecho, antes de realizar un giro de 180 grados. Posteriormente, un petrolero de crudo, dos buques que transportaban productos refinados y un granelero navegaron hacia el norte para incorporarse a la ruta utilizada bajo las condiciones planteadas por Teherán.

El movimiento ocurrió pese al acuerdo alcanzado a mediados de junio entre Estados Unidos e Irán para recuperar el tránsito por el estrecho. El paso de embarcaciones ha aumentado, pero las diferencias sobre quién decide las rutas y bajo qué condiciones deben cruzar los barcos siguen afectando la recuperación de la navegación.

¿Por qué ocho buques dieron media vuelta cuando intentaban salir por Ormuz?

Hasta ahora no existe una explicación pública confirmada sobre la decisión específica de las ocho embarcaciones.

Los registros de navegación muestran que los barcos avanzaron por el corredor cercano a Omán, llegaron a distintos puntos de aproximación al estrecho y después cambiaron de dirección.

La maniobra ocurrió en un contexto en el que Irán ha insistido en que las embarcaciones deben utilizar las rutas que considera autorizadas.

Durante los últimos meses, barcos que intentaban abandonar el Golfo Pérsico reportaron haber recibido mensajes por radio de fuerzas iraníes que les advertían que necesitaban autorización de Teherán para atravesar la zona.

Algunas embarcaciones incluso fueron atacadas después de continuar sus viajes, según la información disponible sobre el desarrollo del conflicto. Ese antecedente ha obligado a las navieras a evaluar cada recorrido antes de decidir si avanzan, esperan o cambian de ruta.

Por ello, que un barco pueda técnicamente cruzar el Estrecho de Ormuz no significa que la empresa responsable del viaje considere que existen condiciones normales de navegación.

Cuatro barcos retomaron su viaje, pero cambiaron a la ruta de Irán

El dato que mejor refleja la situación actual es que algunas de las embarcaciones sí pudieron continuar su trayecto, pero modificaron la ruta inicial.

De los ocho buques que dieron media vuelta, al menos cuatro navegaron posteriormente hacia el norte para incorporarse al corredor cercano a Irán.

Entre ellos había un petrolero de crudo, dos buques cisterna de productos refinados y un granelero.

El cambio no demuestra por sí mismo que las tripulaciones hayan recibido una orden directa de las autoridades iraníes. Sin embargo, ocurre después de reiteradas advertencias de Teherán sobre las rutas que deben utilizar los barcos.

La situación también muestra por qué una reapertura anunciada políticamente no significa que el comercio vuelva a la normalidad de inmediato.

Un barco puede encontrar el paso abierto y, aun así, enfrentarse a una decisión compleja sobre qué camino tomar.

¿El Estrecho de Ormuz ya está abierto?

Sí, pero el tránsito todavía no puede considerarse completamente normalizado.

El acuerdo alcanzado a mediados de junio entre Estados Unidos e Irán permitió que más embarcaciones comenzaran a cruzar nuevamente el estrecho.

Desde el lunes, un promedio de 34 buques de carga de materias primas ha atravesado diariamente la zona. La cifra representa una recuperación frente a los niveles registrados durante gran parte del conflicto.

Entre el 30 de junio y el 1 de julio, 65 embarcaciones cruzaron por el lado omaní del estrecho y 59 contaron con apoyo de Estados Unidos, según datos del Joint Maritime Information Center.

Sin embargo, el tránsito sigue por debajo de los niveles registrados antes del conflicto.

La reapertura, por tanto, no depende solo de cuántos barcos logran pasar. También depende de si las navieras consideran que pueden utilizar sus rutas sin enfrentar nuevas advertencias, ataques o cambios de última hora.

Irán y Estados Unidos siguen enfrentados por quién fija las reglas del tránsito

El punto central de la disputa no es únicamente si los buques pueden cruzar.

La pregunta es quién decide por dónde deben hacerlo.

Irán sostiene que conserva capacidad para establecer las condiciones de navegación y ha insistido en que las embarcaciones deben utilizar la ruta autorizada por la República Islámica.

Estados Unidos mantiene una posición distinta y continúa respaldando el tránsito de barcos por el corredor cercano a la costa de Omán.

La diferencia coloca a las navieras en medio de dos posiciones incompatibles.

Una empresa debe considerar la seguridad de la tripulación, las advertencias recibidas por radio, las condiciones de los seguros marítimos, la posibilidad de que el viaje sea interrumpido y los costos de permanecer detenido.

Por eso, la recuperación del tránsito no puede medirse únicamente por el número de barcos que cruzan.

También importa cuántos cambian de dirección, cuántos esperan antes de avanzar y cuántos deciden modificar su ruta.

¿Por qué las navieras siguen dudando pese al acuerdo?

El acuerdo entre Estados Unidos e Irán redujo parte de la presión sobre el Estrecho de Ormuz, pero no eliminó los riesgos.

Durante los últimos meses, la navegación comercial quedó expuesta a advertencias, ataques e interrupciones.

Ese escenario afectó la disposición de las empresas para enviar barcos por la zona.

Las navieras también deben considerar la respuesta de sus aseguradoras. Cuando una ruta atraviesa una región en conflicto, el costo de proteger una embarcación y su carga puede aumentar.

La tripulación es otro factor.

Aunque una empresa quiera reanudar operaciones, los responsables del viaje deben evaluar si existen condiciones suficientes para atravesar el estrecho sin quedar atrapados entre fuerzas militares o instrucciones contradictorias.

La maniobra de los ocho buques refleja precisamente esa incertidumbre.

Llegaron a la zona, avanzaron hacia la salida y después cambiaron de dirección.

El tránsito aumentó, pero todavía no regresa a la normalidad

La recuperación de la navegación es visible.

Más barcos vuelven a atravesar el estrecho y algunas compañías han comenzado a utilizar tanto la ruta cercana a Omán como el corredor promovido por Irán.

Sin embargo, el movimiento sigue siendo irregular.

Algunas embarcaciones cruzan. Otras esperan. Algunas cambian de rumbo y otras empresas continúan evitando la zona.

La disposición de las navieras y de sus tripulaciones para asumir estos riesgos será uno de los factores que determine cuánto tardará el comercio marítimo en recuperar sus niveles anteriores.

Mientras cada viaje requiera evaluar qué ruta es aceptable para Irán, cuál cuenta con apoyo de Estados Unidos y qué riesgo está dispuesto a asumir el operador, la reapertura seguirá siendo incompleta.

¿Cómo puede afectar esta incertidumbre fuera de Medio Oriente?

El Estrecho de Ormuz es una de las rutas marítimas utilizadas para transportar petróleo, productos refinados y gas natural desde países del Golfo.

Cuando el tránsito se reduce, los primeros efectos aparecen en las decisiones de las navieras.

Las empresas pueden retrasar viajes, modificar recorridos, pagar mayores costos de seguro o esperar antes de enviar nuevas embarcaciones.

Esos cambios pueden afectar los costos de transporte y generar presión sobre los mercados internacionales de energía.

Eso no significa que cada barco que da media vuelta provoque automáticamente un aumento en el precio de los combustibles.

Sin embargo, una interrupción prolongada sí puede modificar las expectativas sobre la disponibilidad y el traslado de petróleo y gas.

Por esa razón, los mercados observan no solo cuántos barcos cruzan, sino también la facilidad con la que pueden hacerlo.

¿Qué falta para que la reapertura de Ormuz sea completa?

La respuesta depende principalmente de que las navieras recuperen la certeza de que pueden atravesar la zona sin quedar atrapadas entre reglas distintas.

Los ocho buques que dieron media vuelta representan el problema actual.

El estrecho está abierto, pero no todos los capitanes y empresas parecen tener claridad sobre qué ruta utilizar y bajo qué condiciones.

Cuatro embarcaciones lograron continuar después de cambiar su recorrido hacia el corredor promovido por Irán. Ese movimiento muestra que los barcos están regresando, pero también que la normalidad todavía depende de decisiones tomadas en medio de una disputa política y militar.

El acuerdo entre Estados Unidos e Irán permitió recuperar parte del tránsito, pero no resolvió quién fija las condiciones para cruzar.

Mientras esa diferencia continúe, las navieras seguirán enfrentando tres posibilidades cada vez que se aproximen al estrecho: avanzar, esperar o cambiar de camino.

El seguimiento de la reapertura dependerá de las negociaciones entre Washington y Teherán, de las condiciones de seguridad y, sobre todo, de si las empresas recuperan la confianza para atravesar Ormuz sin tener que dar media vuelta.

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