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Bomberos de Chernóbil trabajaron en turnos de 30 minutos para contener el incendio tras el ataque con dron al reactor 4; reparar la cubierta costará al menos 500 millones de euros

Más de 100 rescatistas operaron durante dos semanas sobre el Nuevo Confinamiento Seguro bajo radiación, viento y temperaturas bajo cero; meses después, el OIEA confirmó que la estructura perdió sus dos funciones principales de seguridad

Bomberos de Chernóbil trabajaron en turnos de 30 minutos para contener el incendio tras el ataque con dron al reactor 4; reparar la cubierta costará al menos 500 millones de euros

Casi 40 años después del accidente nuclear de 1986, un grupo de bomberos y rescatistas de Chernóbil volvió a trabajar bajo condiciones de radiación para impedir que un nuevo daño en el reactor 4 se convirtiera en un problema mayor. Más de 100 trabajadores participaron en una operación que incluyó turnos de apenas 30 minutos para limitar su exposición mientras combatían un incendio oculto dentro de la cubierta de acero.

La emergencia comenzó el 14 de febrero de 2025, cuando un ataque con dron dañó el Nuevo Confinamiento Seguro de Chernóbil, la estructura construida sobre los restos del reactor destruido en 1986. El impacto perforó la cubierta y provocó un incendio entre sus capas internas. El Banco Europeo para la Reconstrucción y el Desarrollo atribuye el ataque a un dron ruso.

La información fue publicada originalmente por Xataka, con base en un reportaje de The Wall Street Journal sobre los hombres que participaron en la operación. Durante cerca de dos semanas, los rescatistas enfrentaron viento, frío y agua que se congelaba mientras trataban de alcanzar los focos de fuego ocultos en la estructura.

Uno de ellos, Oleksiy Chuprov, resumió la experiencia sin presentarla como un acto de heroísmo: “El destino nos dio una oportunidad de ponernos a prueba hasta el límite”.

¿Qué pasó en Chernóbil tras el ataque con dron de 2025?

El impacto dañó la cubierta exterior del Nuevo Confinamiento Seguro, también conocido como NSC por sus siglas en inglés, y generó un incendio dentro de la estructura instalada sobre el antiguo sarcófago del reactor 4. Los equipos de emergencia tuvieron que abrir zonas adicionales para alcanzar los puntos donde el fuego continuaba activo.

El trabajo no terminó al apagar las llamas visibles. Los rescatistas tuvieron que localizar focos de combustión entre las membranas y capas internas del techo, una tarea que se prolongó durante aproximadamente dos semanas.

Más de 100 integrantes de los servicios de emergencia de Ucrania participaron en la respuesta. Algunos trabajadores especializados en altura subieron directamente a la cubierta mientras otros mantenían las líneas de agua y el equipo necesario para combatir el incendio.

Los turnos podían reducirse a 30 minutos para limitar la exposición a la radiación. Al mismo tiempo, las bajas temperaturas provocaban que el agua utilizada durante la operación se congelara con rapidez sobre la estructura.

Los bomberos trabajaron sobre una estructura de más de 100 metros de altura

El Nuevo Confinamiento Seguro de Chernóbil es una estructura de acero instalada para aislar del ambiente los restos del reactor 4 y permitir el futuro desmontaje del antiguo sarcófago construido después del accidente de 1986.

La cubierta alcanza aproximadamente 110 metros de altura y fue concebida como una barrera para reducir el riesgo de liberación de materiales radiactivos mientras avanzan los trabajos de largo plazo en el sitio.

Para combatir el incendio, los trabajadores especializados tuvieron que desplazarse sobre esa superficie bajo condiciones de invierno.

El reportaje de The Wall Street Journal señala que el viento golpeaba la estructura mientras el agua utilizada para combatir los focos de fuego podía convertirse rápidamente en hielo. La combinación de altura, clima y control de la exposición radiológica limitaba el tiempo disponible para cada trabajador.

¿Por qué los rescatistas solo podían trabajar durante 30 minutos?

El tiempo de permanencia dependía de la necesidad de reducir la exposición acumulada a la radiación.

En trabajos dentro de zonas con presencia de material radiactivo, la dosis recibida está relacionada, entre otros factores, con el tiempo de exposición, la distancia respecto de la fuente y el uso de protección.

Por ello, los equipos trabajaron mediante relevos. Mientras unos especialistas subían a la cubierta, otros permanecían preparados para sustituirlos y mantener la operación.

El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) informó que los niveles de radiación registrados dentro y fuera del sitio se mantuvieron sin cambios significativos después del ataque. Esto no eliminaba la necesidad de controlar las dosis individuales de quienes trabajaban directamente sobre la estructura dañada.

El reactor 4 todavía contiene cerca de 200 toneladas de combustible

La importancia de la cubierta no se limita a proteger un edificio abandonado.

El OIEA estima que unas 200 toneladas de combustible nuclear permanecen dentro de la unidad 4 destruida, bajo el antiguo sarcófago y el Nuevo Confinamiento Seguro.

El Banco Europeo para la Reconstrucción y el Desarrollo señala que esos materiales continúan siendo el principal riesgo radiológico del lugar y que el confinamiento fue construido para aislarlos mientras se desarrollan métodos para desmontar estructuras inestables y retirar los materiales de forma segura.

El riesgo no debe confundirse con que el reactor pueda producir una explosión nuclear como la de un arma.

El problema central es que el deterioro de la barrera puede dificultar el control de materiales radiactivos, la ventilación, la humedad y el futuro desmantelamiento de las estructuras que permanecen dentro del confinamiento.

El OIEA confirmó que la cubierta perdió sus dos principales funciones de seguridad

La operación de los bomberos evitó que el incendio continuara activo, pero no devolvió a la estructura su funcionamiento original.

Una evaluación del Organismo Internacional de Energía Atómica, realizada en noviembre de 2025, concluyó que el ataque con dron y el incendio posterior provocaron la pérdida de las dos principales funciones de seguridad del confinamiento.

La primera es contener los materiales radiactivos.

La segunda es permitir el desmontaje seguro de las partes inestables del antiguo sarcófago y la futura retirada de materiales que contienen combustible nuclear.

La evaluación identificó daños en la cubierta exterior, aperturas realizadas durante las tareas contra el incendio y destrucción de membranas de sellado. Esto impidió que los sistemas de ventilación funcionaran como habían sido diseñados.

Sin embargo, el organismo también precisó que no detectó daños permanentes en las principales estructuras de carga ni deterioro de los sistemas de monitoreo.

¿Cuánto costará reparar el Nuevo Confinamiento Seguro de Chernóbil?

Las primeras estimaciones indican que recuperar completamente la estructura requerirá al menos 500 millones de euros.

El cálculo fue presentado por Novarka 2, integrada por las empresas que participaron en el diseño y construcción original del confinamiento. Los trabajos deberán atender los riesgos de corrosión y buscar que la estructura recupere su funcionamiento completo hacia 2030.

En abril de 2026, los donantes de la Cuenta Internacional de Cooperación para Chernóbil, administrada por el Banco Europeo para la Reconstrucción y el Desarrollo, respaldaron un programa inicial para preparar las futuras reparaciones.

El plan contempla revisar los datos técnicos disponibles, realizar nuevas investigaciones sobre los daños, diseñar soluciones de ingeniería y preparar la documentación necesaria para una restauración posterior.

Los donantes aprobaron una asignación inicial de 30 millones de euros para esa fase de preparación.

Chernóbil mostró un nuevo riesgo para las instalaciones nucleares durante una guerra

El ataque de 2025 abrió un escenario distinto para una instalación que ya enfrentaba un proceso de seguridad previsto para varias décadas.

El Nuevo Confinamiento Seguro fue construido para aislar los restos del accidente de 1986 y permitir el desmontaje progresivo del reactor destruido. Sin embargo, el conflicto armado introdujo un riesgo externo que volvió a afectar directamente la infraestructura.

El caso también muestra por qué una planta nuclear fuera de operación continúa necesitando vigilancia, mantenimiento y protección.

Chernóbil no produce electricidad, pero todavía conserva materiales radiactivos que deben permanecer controlados durante décadas. La cubierta dañada es parte de un sistema diseñado para hacer posible ese proceso.

Los hombres que subieron a la estructura en febrero de 2025 no enfrentaron una repetición del accidente ocurrido casi cuatro décadas antes. Su tarea fue distinta: impedir que un incendio ampliara el daño en una de las principales barreras de protección del reactor 4.

Meses después, las evaluaciones técnicas confirmaron que la emergencia dejó consecuencias de largo plazo. La reconstrucción requerirá inversión internacional, trabajos de ingeniería y nuevas medidas para devolver al confinamiento de Chernóbil sus funciones de seguridad.

El seguimiento del caso dependerá de los avances en las reparaciones y de las evaluaciones del OIEA sobre la capacidad de la estructura para recuperar el control completo de los materiales que permanecen bajo ella.

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