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EEUU e Irán perfilan acuerdo provisional para frenar la guerra, reabrir Ormuz y negociar alivio de sanciones

La intención es que el acuerdo final sea respaldado después por una resolución vinculante del Consejo de Seguridad de la ONU.

EEUU e Irán perfilan acuerdo provisional para frenar la guerra, reabrir Ormuz y negociar alivio de sanciones

Estados Unidos e Irán avanzan en un memorando provisional de 14 puntos que busca detener las operaciones militares, reabrir el Estrecho de Ormuz y abrir una negociación de 60 días para alcanzar un acuerdo final. El documento no cierra todos los conflictos, pero marca un intento de desescalar una guerra que inició el 28 de febrero y que ha impactado a Medio Oriente, al comercio marítimo y a los mercados energéticos.

De acuerdo con NBC News, Reuters y The Guardian, el memorando contempla la suspensión de hostilidades, el levantamiento gradual del bloqueo naval estadounidense sobre puertos iraníes, alivio de sanciones sujeto al cumplimiento de compromisos nucleares y un mecanismo para discutir la reconstrucción económica de Irán.

Qué es el memorando entre Estados Unidos e Irán

El documento es un memorando de entendimiento. Esto significa que no equivale todavía a un acuerdo final, sino a una hoja de ruta para ordenar los primeros pasos de una negociación.

El texto establece un plazo inicial de 60 días para que las partes trabajen en un pacto más amplio. Ese periodo podría extenderse si ambos gobiernos lo aceptan.

Durante ese lapso, Estados Unidos e Irán deberán discutir temas de alto impacto: sanciones, fondos congelados, tráfico marítimo en el Estrecho de Ormuz, programa nuclear iraní y mecanismos de verificación.

Este punto puede generar debate porque el Estrecho de Ormuz es una de las rutas más sensibles del comercio global. Cualquier esquema de control, cobro o restricción puede ser visto como una amenaza a la libertad de navegación. Crédito: REUTERS

El memorando también plantea crear un mecanismo ejecutivo para supervisar su cumplimiento. La intención es que el acuerdo final sea respaldado después por una resolución vinculante del Consejo de Seguridad de la ONU.

Por qué el acuerdo importa para el mundo

El punto más urgente es el Estrecho de Ormuz. Antes de la guerra, por esa ruta pasaba una parte importante del petróleo mundial. Su cierre o restricción elevó los riesgos para el comercio marítimo, encareció seguros, complicó rutas de transporte y generó presión sobre los precios de la energía.

Por eso, la reapertura del estrecho no solo importa a Irán, Estados Unidos o Israel. También afecta a consumidores, empresas, gobiernos y mercados que dependen del flujo de petróleo y gas desde el Golfo Pérsico.

Una normalización del tránsito podría ayudar a estabilizar precios, reducir presión sobre cadenas de suministro y bajar el riesgo de una crisis energética más amplia.

Qué pasará con el Estrecho de Ormuz

El memorando prevé que Irán permita el paso seguro de buques comerciales sin cobro durante 60 días.

Después de ese periodo, el texto plantea negociaciones con Omán para definir la administración futura de esta ruta marítima.

Este punto puede generar debate porque el Estrecho de Ormuz es una de las rutas más sensibles del comercio global. Cualquier esquema de control, cobro o restricción puede ser visto como una amenaza a la libertad de navegación.

Gobiernos europeos han señalado que la reapertura debe garantizar libertad de tránsito sin condiciones ni restricciones, debido a la importancia del corredor para la economía mundial.

Qué ofrece Estados Unidos

El memorando contempla que Estados Unidos comience a levantar el bloqueo naval sobre puertos iraníes y avance en el alivio de sanciones.

También prevé liberar o facilitar el uso de fondos y activos iraníes congelados o restringidos.

Sin embargo, funcionarios estadounidenses han aclarado que el levantamiento de sanciones estará vinculado al cumplimiento de compromisos por parte de Irán, sobre todo en materia nuclear.

Por eso, la lectura clave es esta: no se trata de un levantamiento automático e inmediato de todas las sanciones, sino de un proceso condicionado a la negociación y a la verificación de obligaciones.

Qué promete Irán sobre su programa nuclear

Irán reafirma en el memorando que no adquirirá ni desarrollará armas nucleares.

El documento también plantea crear un mecanismo acordado por ambas partes para tratar las reservas de material enriquecido.

Este punto es uno de los más delicados. Funcionarios estadounidenses han señalado que el compromiso iraní sobre su uranio enriquecido representa una victoria para Washington. Sin embargo, el alcance real dependerá de cómo se diseñe la verificación, qué papel tenga el Organismo Internacional de Energía Atómica y qué medidas concretas acepte Teherán.

Irán ha sostenido durante años que su programa nuclear tiene fines civiles. Estados Unidos y sus aliados, en cambio, han acusado a Teherán de enriquecer uranio a niveles que rebasan lo necesario para usos civiles.

Qué significa el fondo de 300 mil millones de dólares

Uno de los puntos más controvertidos es la referencia a un posible plan para movilizar al menos 300 mil millones de dólares destinados a la reconstrucción y desarrollo económico de Irán.

El borrador señala que el mecanismo para distribuir esos recursos se definirá durante los 60 días de negociación.

Funcionarios estadounidenses han buscado reducir el peso político de ese punto. Según su explicación, Estados Unidos no estaría obligado a contribuir directamente al fondo. La idea sería permitir inversiones de socios regionales si Irán cumple con sus compromisos.

En términos prácticos, esto podría abrir la puerta a proyectos de infraestructura, energía y reconstrucción financiados por terceros países o empresas, siempre que las sanciones lo permitan.

Por qué puede generar críticas en Washington

El memorando podría enfrentar resistencia dentro del Partido Republicano y entre sectores aliados de Israel.

Los críticos pueden argumentar que aliviar sanciones, desbloquear activos o permitir inversiones en Irán debilita la presión sobre Teherán antes de obtener garantías firmes sobre su programa nuclear y sus aliados regionales.

También puede haber cuestionamientos sobre el fondo de reconstrucción, aunque funcionarios estadounidenses insisten en que no implica un pago directo del gobierno de Estados Unidos.

Para Trump, el reto político será defender que el acuerdo evita una crisis regional mayor sin repetir lo que él criticó del pacto nuclear de 2015, conocido como JCPOA.

Cómo se compara con el acuerdo nuclear de 2015

El JCPOA, firmado durante el gobierno de Barack Obama, limitaba el programa nuclear iraní y permitía inspecciones internacionales a cambio de alivio de sanciones y descongelamiento de activos.

Trump retiró a Estados Unidos de ese acuerdo durante su primer mandato, al considerar que era insuficiente y que daba demasiadas concesiones a Irán.

Ahora, su gobierno intenta presentar este nuevo memorando como un mecanismo distinto: primero busca frenar la guerra, abrir Ormuz y establecer una negociación corta para un acuerdo final.

La diferencia central es que este memorando aún no resuelve todos los asuntos nucleares. Los deja sujetos a nuevas negociaciones durante los próximos 60 días.

Qué papel juega Israel

Israel no es parte directa del acuerdo entre Estados Unidos e Irán.

Este punto es importante porque parte del conflicto incluye ataques y tensiones vinculadas con Hezbolá en Líbano, grupo respaldado por Teherán.

Funcionarios estadounidenses han dicho que mantuvieron comunicación constante con Israel, pero reconocieron que el gobierno israelí sigue siendo escéptico.

Washington también advirtió a Irán que el alto el fuego no será unilateral. Según esa postura, Teherán debe contener a Hezbolá. Si el grupo ataca a Israel, Israel conservaría capacidad de responder.

Por qué Líbano es uno de los puntos más difíciles

El memorando exige el cese de combates en distintos frentes, incluido Líbano.

Esa parte es una de las más complejas porque los enfrentamientos entre Israel y Hezbolá han continuado pese a intentos previos de alto el fuego.

Irán sostiene que, dentro del acuerdo, Israel debería retirar sus fuerzas del sur de Líbano. Israel, en cambio, ha mantenido que seguirá defendiéndose y que no renunciará a operaciones que considere necesarias para su seguridad.

Esto significa que el frente libanés puede convertirse en una prueba temprana para el memorando. Si los ataques continúan, el proceso de negociación podría debilitarse antes de llegar a un acuerdo final.

Qué dijeron los líderes internacionales

Líderes internacionales reunidos en el G7 expresaron respaldo al memorando como una oportunidad para reducir tensiones y evitar que Irán adquiera armas nucleares.

También señalaron que están dispuestos a apoyar su implementación, especialmente en temas como seguridad marítima, libertad de navegación y verificación nuclear.

El apoyo internacional no elimina las dudas, pero le da al acuerdo una base diplomática más amplia. Para que avance, Estados Unidos e Irán necesitarán cooperación de países mediadores, socios regionales, organismos internacionales y miembros del Consejo de Seguridad de la ONU.

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Qué falta para que sea un acuerdo final

El memorando deja varios temas pendientes. Las partes deben definir cómo se levantan las sanciones, en qué plazos y bajo qué condiciones. También deben precisar qué ocurrirá con los activos congelados de Irán y cómo se verificará el manejo de su material enriquecido.

Otro punto abierto es la administración futura del Estrecho de Ormuz después de los 60 días iniciales. También falta resolver cómo se aplicará el alto el fuego en Líbano y qué papel tendrán Israel, Hezbolá y otros actores regionales.

Sin respuestas claras, el memorando puede frenar temporalmente la escalada, pero no garantiza por sí solo una paz estable.

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Qué puede pasar en los próximos 60 días

El plazo de 60 días será decisivo. Si Irán permite el tránsito marítimo, si Estados Unidos inicia el alivio de sanciones y si ambas partes avanzan en el tema nuclear, el memorando podría convertirse en un acuerdo más amplio.

Pero si hay nuevos ataques, desacuerdos sobre Ormuz, disputas por las sanciones o rechazo político en Washington, el proceso podría romperse.

Trump ya advirtió que mantiene otras herramientas si no se logra un pacto definitivo. Esa frase mantiene presión sobre Irán, pero también muestra que la vía militar no está descartada.

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