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Trump dijo que hará “una breve parada” en Cuba después de terminar con Irán, el mismo día que su gobierno sancionó al presidente Díaz-Canel y a su esposa, mientras La Habana responde que la idea de que la isla amenace a una superpotencia nuclear carece de toda lógica

Las sanciones del Departamento del Tesoro alcanzan también a las Fuerzas Armadas Revolucionarias, los Comités de Defensa de la Revolución y otras instituciones cubanas, en medio de una escalada que La Habana denuncia como fabricación de pretextos para justificar una agresión

Trump dijo que hará “una breve parada” en Cuba después de terminar con Irán, el mismo día que su gobierno sancionó al presidente Díaz-Canel y a su esposa, mientras La Habana responde que la idea de que la isla amenace a una superpotencia nuclear carece de toda lógica

La tensión entre Estados Unidos y Cuba alcanzó un nuevo nivel este jueves después de que el presidente Donald Trump declarara abiertamente que la isla caribeña será su siguiente objetivo internacional una vez que termine de lidiar con Irán, una afirmación que coincidió con la imposición de sanciones directas contra el presidente cubano Miguel Díaz-Canel y su esposa Lis Cuesta Peraza.

De acuerdo con la información publicada por RT, Trump fue explícito sobre su plan: “Vamos a encargarnos de eso tan pronto como hayamos terminado. Me gusta hacer una cosa a la vez”, dijo. Y luego añadió una frase que elevó la alarma en La Habana: “En cuanto terminemos, de regreso, haremos una breve parada. Nos encargaremos de ello. Queremos echarles una mano”.

La declaración no fue solo retórica. El mismo día, según reportó RT, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, a través de la Oficina de Control de Bienes Extranjeros (OFAC), formalizó sanciones contra el mandatario cubano, su esposa y varias instituciones clave del gobierno de la isla.

¿A quiénes y a qué instituciones sancionó Estados Unidos?

Según la información difundida por RT, las sanciones impuestas por la OFAC no se limitaron al presidente Díaz-Canel y a Lis Cuesta Peraza. También fueron incluidas:

  • Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba.
  • Los Comités de Defensa de la Revolución.
  • El Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos.
  • Amistur Cuba SA, la agencia de viajes vinculada a dicho Instituto.

El alcance de estas medidas es significativo porque golpean directamente al círculo más cercano del poder en La Habana y a estructuras que el gobierno cubano considera pilares de su organización social y militar.

Esta acción se suma a las sanciones que, según RT, ya habían sido impuestas el 18 de mayo contra varios funcionarios del gabinete de Díaz-Canel, como parte de una serie de medidas que Washington ha venido acumulando en las últimas semanas.

Miguel Díaz-Canel confirma conversaciones oficiales con Estados Unidos en plena crisis energética de Cuba y abre la puerta a acuerdos bilaterales mientras Washington mantiene presión política. | Crédito: REUTERS/Canva

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¿Qué ha respondido el gobierno de Cuba?

Las autoridades cubanas han rechazado de manera frontal tanto las declaraciones de Trump como las sanciones y la narrativa de que la isla representa una amenaza para Estados Unidos.

El canciller Bruno Rodríguez cuestionó directamente la lógica detrás de esa acusación durante una entrevista con Fox News a finales de mayo: “¿Sobre la base de qué lógica, qué sentido común habría detrás de la idea de que Cuba pudiera amenazar a una superpotencia nuclear?”, expresó, exigiendo pruebas de las afirmaciones del secretario de Estado, Marco Rubio.

Por su parte, el presidente Díaz-Canel fue más duro en su respuesta. El mandatario cubano afirmó que la idea de que Cuba constituya una amenaza para Estados Unidos “solo puede estar en la mente enferma de algunos funcionarios de la actual administración estadounidense”. Además, acusó a Washington de difundir esos argumentos para “justificar una nueva guerra irracional” y reiteró: “Cuba ni amenaza, ni desafía, ni provoca a EE.UU. u otro país del mundo. Cuba es una nación de paz”.

¿Desde cuándo comenzó esta escalada y qué la provocó?

La presión de Washington sobre Cuba no comenzó esta semana. De acuerdo con la información recopilada por RT, el 29 de enero de este año Trump firmó una orden ejecutiva que declaró una “emergencia nacional” ante lo que describió como una “amenaza inusual y extraordinaria” que supuestamente representaría la isla para la seguridad de Estados Unidos y la región.

Ese documento acusa al gobierno cubano —sin presentar pruebas— de alinearse con “numerosos países hostiles”, de acoger a “grupos terroristas transnacionales” y de supuestamente permitir el despliegue en la isla de “sofisticadas capacidades militares y de inteligencia” de Rusia y China.

Sobre esas bases, la administración Trump anunció la imposición de aranceles a los países que vendan petróleo a Cuba y amenazó con represalias contra cualquier nación que actúe en contra de la orden ejecutiva.

La Habana ha denunciado reiteradamente que estas acciones buscan fabricar una justificación para endurecer el bloqueo económico que pesa sobre la isla desde hace más de seis décadas.

¿Por qué esta situación preocupa a México y a América Latina?

Para México y el resto de América Latina, la escalada entre Washington y La Habana no es un asunto lejano. Cualquier acción militar, económica o diplomática de Estados Unidos contra Cuba tiene repercusiones directas en la región: desde el endurecimiento de políticas migratorias hasta posibles presiones sobre países que mantengan relaciones comerciales con la isla.

Además, la amenaza de sancionar a naciones que vendan petróleo a Cuba podría afectar a países que históricamente han mantenido vínculos energéticos con La Habana, incluyendo a México y Venezuela.

El tono empleado por Trump —hablar de Cuba como una escala en un itinerario de confrontaciones internacionales— ha generado preocupación en foros diplomáticos latinoamericanos, donde varios gobiernos han reiterado su rechazo al bloqueo y han defendido el principio de no intervención en los asuntos internos de los países de la región.

‘Nadie nos dicta qué hacer’: Díaz-Canel responde a Trump mientras Estados Unidos advierte a Cuba que ya no habrá petróleo ni dinero venezolano y le exige llegar a un acuerdo. | Crédito: AP/REUTERS/X @DiazCanelB

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¿Qué sigue ahora en la relación entre Estados Unidos y Cuba?

Lo que resulta claro es que la administración Trump no muestra señales de reducir la presión sobre Cuba. Las sanciones contra Díaz-Canel, su esposa y las instituciones cubanas representan un paso que pocos gobiernos estadounidenses habían dado de forma tan directa, y las declaraciones del presidente norteamericano sugieren que habrá más acciones una vez que considere cerrado el frente con Irán.

Para La Habana, la estrategia ha sido clara: denunciar públicamente lo que considera una campaña de agresión sin fundamento, rechazar cualquier narrativa que presente a la isla como una amenaza y buscar respaldo internacional contra el bloqueo.

Lo que queda por definirse es hasta dónde llegará esta escalada y qué consecuencias tendrá para los 11 millones de cubanos que ya enfrentan una de las crisis económicas más severas de las últimas décadas, agravada precisamente por las restricciones comerciales y financieras impuestas por Estados Unidos.

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