¿Qué es la trampa de Tucídides y por qué Xi Jinping alertó a Donald Trump sobre el riesgo de guerra entre Estados Unidos y China durante su histórica cumbre en Pekín?
Durante la histórica cumbre bilateral celebrada en Pekín, el presidente de China, Xi Jinping, y su homólogo estadounidense, Donald Trump, abordaron la creciente competencia entre ambas potencias y el riesgo de conflicto que muchos analistas denominan la “trampa de Tucídides”.

Pekín, China — Durante la cumbre bilateral en Pekín, el presidente chino, Xi Jinping, mencionó frente a su homólogo estadounidense, Donald Trump, la llamada trampa de Tucídides.
La trampa de Tucídides es un término que se ha vuelto clave para entender las tensiones entre Estados Unidos y China. Fue popularizado por el politólogo estadounidense Graham Allison y parte de una idea del historiador griego antiguo Tucídides:
- Cuando una potencia emergente amenaza con desplazar a una potencia establecida, el miedo y la rivalidad pueden llevar al conflicto armado. Esta idea proviene de la observación de la Guerra del Peloponeso entre Atenas y Esparta en el siglo V a.C.
La reunión se llevó a cabo en el Gran Salón del Pueblo, en el marco de tensiones comerciales, tecnológicas y geopolíticas, incluyendo la situación en Taiwán.
Xi, mencionó este concepto en medio de tensiones por comercio, tecnología, Taiwán y otras disputas globales. Al evocar esa metáfora histórica, Xi planteó una pregunta directa sobre el futuro de la relación entre ambas potencias y la posibilidad de evitar un choque directo.
¿Cómo nació la trampa de Tucídides?
El concepto no fue escrito literalmente por Tucídides, sino que fue retomado y definido como teoría décadas atrás. Tucídides relató la Guerra del Peloponeso y explicó que el conflicto entre Atenas (el poder en ascenso) y Esparta (el poder dominante) se debió en gran parte al miedo que despertó el rápido crecimiento ateniense.
La Guerra del Peloponeso fue un conflicto bélico que tuvo lugar entre 431 y 404 a.C. en la antigua Grecia, enfrentando principalmente a Atenas y su imperio naval contra Esparta y la Liga del Peloponeso. Fue uno de los conflictos más importantes de la historia griega clásica y se considera un ejemplo clásico de rivalidad entre una potencia emergente (Atenas) y una potencia establecida (Esparta), que inspiró siglos después la teoría de la “trampa de Tucídides” mencionada por Xi Jinping.
Aquí te explico los puntos clave:
¿Por qué comenzó la Guerra del Peloponeso?
El conflicto surgió por varias razones políticas, económicas y militares:
- Atenas había consolidado un imperio marítimo tras las guerras contra Persia y empezaba a expandir su influencia sobre otras polis griegas.
- Esparta, líder de la Liga del Peloponeso, veía con recelo el crecimiento del poder ateniense y temía perder su hegemonía militar en la región.
- Las tensiones entre las ciudades-estado vecinas, las disputas comerciales y los conflictos territoriales terminaron detonando la guerra.
¿Cómo se desarrolló la guerra?
La guerra se dividió en tres fases principales:
- Guerra Arquidámica (431-421 a.C.): Esparta atacaba Atenas por tierra mientras Atenas controlaba el mar.
- Paz de Nicias (421-415 a.C.): Un alto el fuego temporal que duró menos de una década.
- Expedición a Sicilia y guerra ionia (415-404 a.C.): Atenas sufrió graves derrotas, incluyendo la fallida expedición a Sicilia.
- Esparta recibió ayuda de Persia hacia el final del conflicto para reforzar su flota.

Atenas fue derrotada
Atenas fue derrotada y perdió su imperio marítimo y su influencia política y Esparta ganó temporalmente el dominio militar sobre Grecia, pero su poder decayó rápidamente y la guerra debilitó a las principales ciudades-estado griegas, dejando al territorio fragmentado y más vulnerable a futuras conquistas.
- La Guerra del Peloponeso es un ejemplo clásico de cómo el ascenso de una potencia emergente puede generar tensión y conflicto con una potencia establecida.
- Sirvió de referencia para el historiador Tucídides, quien estudió sus causas y consecuencias y describió la dinámica de rivalidad que luego inspiró la teoría de la trampa de Tucídides, utilizada por Xi Jinping para explicar los riesgos de enfrentamiento entre Estados Unidos y China.

El politólogo Graham Allison de la Harvard Kennedy School tomó esa idea y la expandió para describir cómo el ascenso de una potencia puede hacer temer a la potencia establecida, elevando las probabilidades de confrontación.
- Allison analizó 16 casos históricos similares y encontró que en 12 de ellos terminó habiendo guerra.
Los casos históricos de Graham Allison
Graham Allison, en su libro “Destined for War: Can America and China Escape Thucydides’s Trap?” (2017), estudió 16 casos históricos de potencias emergentes que desafiaron a potencias dominantes en los últimos 500 años para analizar cómo funcionó lo que él llama la “trampa de Tucídides”.
De esos 16 casos:
- 12 terminaron en guerra abierta.
- 4 evitaron la guerra y se resolvieron pacíficamente (estas son las excepciones que Allison resalta).
Casos que terminaron en guerra
- España vs. la Casa de Habsburgo (España vs. Francia y el Imperio Otomano, siglo XVI) – Guerra por hegemonía en Europa.
- Inglaterra vs. Países Bajos (siglo XVII) – Guerras anglo-neerlandesas por comercio y control naval.
- Reino Unido vs. Estados Unidos (finales del siglo XIX y principios del XX) – Rivalidad económica y naval antes de la Primera Guerra Mundial.
- Francia vs. Alemania (1914-1918) – Primera Guerra Mundial, ascenso de Alemania frente a potencias europeas.
- Alemania vs. Reino Unido/Francia (1939-1945) – Segunda Guerra Mundial.
- Japón vs. Estados Unidos/Imperio británico (1937-1945) – Segunda Guerra Mundial en Asia y Pacífico.
- Prusia/Alemania vs. Austria (siglo XIX) – Conflictos por hegemonía en Alemania central y Austria.
- Rusia vs. Japón (1904-1905) – Guerra ruso-japonesa por control de Manchuria y Corea.
- España vs. Portugal (siglo XVI) – Tensiones coloniales y comerciales.
- España vs. Inglaterra (siglo XVI-XVII) – Armada Invencible y conflictos por poder marítimo.
- Atenas vs. Esparta (431-404 a.C.) – La Guerra del Peloponeso, clásico ejemplo que inspira la teoría.
- Estados Unidos vs. Unión Soviética (Guerra Fría, 1947-1991, conflicto indirecto) – Si bien no fue una guerra directa, muchos enfrentamientos locales fueron violentos y casi todos los analistas lo consideran dentro de la dinámica de la trampa en términos de rivalidad de poder.
Excepciones que evitaron la guerra
- Portugal vs. España (siglo XV) – Evitaron conflicto con el Tratado de Tordesillas (1494).
- Estados Unidos vs. Reino Unido (finales del siglo XIX) – Competencia económica manejada pacíficamente; evitó enfrentamientos directos.
- Estados Unidos vs. Unión Soviética (Guerra Fría, control nuclear y diplomacia) – Evitaron confrontación directa entre superpotencias.
- Alemania vs. Francia/Reino Unido (tras la reunificación alemana, década de 1990) – Alemania creció como potencia económica y evitó la guerra mediante integración política y económica.
La regla histórica que él observa es que el ascenso de una potencia emergente frente a una estable suele generar fricción y riesgo de guerra, pero no es inevitable; existen estrategias diplomáticas y económicas que permiten escapar de la trampa, como en los cuatro casos de excepción.
La trampa de Tucídides se usa hoy para pensar cómo la economía, el poder militar, la tecnología y las alianzas pueden influir en un choque entre grandes potencias.

¿Por qué Xi habló de esto frente a Trump?
Xi explicó frente a Trump:
Si China y Estados Unidos pueden superar la ‘Trampa de Tucídides’ y abrir un nuevo paradigma para las relaciones entre grandes potencias, es una cuestión histórica. También es la respuesta de nuestro tiempo que usted y yo, como líderes de grandes potencias, debemos escribir juntos.
— Xi Jinping.
Al mencionar la trampa de Tucídides ante Trump, Xi lanzó un mensaje con dos intenciones:
- Recordar que la historia muestra patrones de conflicto cuando una potencia desafía a otra más establecida. Es una forma de poner sobre la mesa el riesgo de una escalada, especialmente en temas delicados como la situación en Taiwán o disputas en Asia-Pacífico.
- Cooperación y responsabilidad: Xi también ha dicho en otras ocasiones que no es inevitable una guerra y que se puede buscar un nuevo modelo de relaciones entre grandes potencias que evite el conflicto.
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¿Es la trampa de Tucídides una predicción inevitable?
Aunque el análisis histórico muestra que muchas rivalidades llevaron a guerras, también existen casos en los que grandes potencias evitaron el conflicto incluso cuando sus intereses se superpusieron.
Por ejemplo:
- La rivalidad entre Portugal y España terminó con un acuerdo (Tratado de Tordesillas) y no en guerra.
- El ascenso de Estados Unidos frente al Reino Unido a finales del siglo XIX no culminó en conflicto armado; al contrario, establecieron una alianza robusta.
- La Guerra Fría entre EE. UU. y la Unión Soviética evitó un enfrentamiento directo a gran escala.
- La integración de Alemania en Europa después de la Guerra Fría fue pacífica y basada en cooperación económica.
Esto significa que la trampa de Tucídides es más una advertencia, no un destino inalterable.
¿Cómo podría afectar esto a la relación entre Estados Unidos y China hoy?
La trampa de Tucídides plantea preguntas útiles para entender las tensiones actuales:
- ¿Cómo pueden evitar un conflicto militar si sus intereses económicos y estratégicos chocan?
- ¿Qué papel juegan aliados y alianzas en disipar o intensificar tensiones?
- ¿Puede la competencia tecnológica o comercial aumentar el riesgo de malentendidos o crisis?
- ¿Influye la interdependencia económica en moderar rivalidades?
Expertos advierten que Estados Unidos y China no están condenados a la guerra, pero cualquier error en política, mal cálculo en una crisis o escalada en áreas sensibles como Taiwán podría transformar una disputa diplomática en algo más grave.
La trampa de Tucídides sirve como referencia histórica para entender los riesgos, y también para pensar cómo evitar que la historia se repita de forma destructiva.
Xi también se refirió a la relación económica y comercial:
Una vez más, hay evidencia de que no hay ganadores en una guerra comercial, y la esencia de las relaciones económicas y comerciales entre EEUU.y China es el beneficio mutuo y la cooperación ganar-ganar.
También reiteró que la consulta igualitaria es la única vía correcta cuando surgen fricciones y celebró que los equipos negociadores alcanzaran resultados equilibrados y positivos.
Analistas ven en China el papel de Atenas, en ascenso, y en EEUU a Esparta, la potencia establecida preocupada por su hegemonía.
La historia muestra que la rivalidad entre potencias emergentes y hegemónicas ha llevado a guerras.
Cooperación estratégica y global
Más allá de la economía, Xi enfatizó la necesidad de responder juntos a los desafíos mundiales:
“Debemos convertirnos en socios en lugar de rivales, ayudarnos mutuamente a tener éxito y lograr prosperidad común mientras seguimos el camino correcto para la coexistencia entre grandes potencias en la nueva era”.
Subrayó que esta colaboración no solo beneficia a ambos países, sino que aporta estabilidad al mundo y mejora el bienestar de sus pueblos.
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¿Son solo EEUU y China los que pueden caer en esta trampa?
Aunque el foco suele estar en la relación entre Estados Unidos y China, el concepto puede aplicarse a cualquier situación internacional en la que:
- Una potencia en ascenso desafía a otra establecida
- Los recursos estratégicos y alianzas se vuelven puntos de tensión
- Las diferencias en política o visión global aumentan el riesgo de confrontación
President Donald J. Trump Visits China's Temple of Heaven. 🇺🇸🇨🇳 pic.twitter.com/utU2P8edqL
— The White House (@WhiteHouse) May 15, 2026
Esto no se limita a China y Estados Unidos. A lo largo de la historia, otras grandes potencias han enfrentado tensiones similares cuando los equilibrios de poder cambiaron.
Por ello, entender la trampa de Tucídides es útil no solo para explicar por qué Xi la mencionó, sino también para reflexionar en cómo podrían afectar escenarios similares entre otras naciones con roles globales o regionales.
La trampa de Tucídides no es una predicción ineludible de guerra futura, pero sí un marco histórico y analítico que nos ayuda a interpretar la competencia entre potencias. Xi Jinping la mencionó en su reunión con Donald Trump como una forma de subrayar los riesgos que enfrentan Estados Unidos y China en su relación actual, marcada por tensiones económicas, tecnológicas y políticas. La historia enseña que este tipo de rivalidades puede evitarse, pero requiere decisiones conscientes de cooperación y gestión diplomática.
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