Hasta 22 horas sin luz y sin diésel, Cuba entró en una fase más crítica de su crisis energética luego de que se agotara el petróleo ruso donado y el ministro de Energía advirtió que el verano elevará la presión sobre una red eléctrica ya colapsada
El Gobierno cubano informó que las reservas de combustible están prácticamente agotadas, mientras los apagones se extienden durante casi todo el día y la energía solar aún no compensa la falta de generación nocturna

La crisis energética en Cuba se agravó tras el agotamiento del cargamento de petróleo ruso que había llegado como donación a finales de marzo. El ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, advirtió que la isla entra a una etapa todavía más tensa en vísperas del verano, cuando la demanda eléctrica suele dispararse por las altas temperaturas.
Según un reporte de CNN, el funcionario dijo en una aparición especial en la televisión estatal que el combustible disponible para sostener la red eléctrica está prácticamente agotado y que la situación se ha vuelto más delicada en los primeros días de mayo, cuando ya se resiente la falta del envío ruso y aumentan los apagones en buena parte del país.
El propio ministro resumió el escenario con una frase que refleja la dimensión del problema: Cuba ya no tiene reservas suficientes de diésel para sostener el sistema en condiciones normales. En paralelo, la población enfrenta cortes de energía cada vez más prolongados, con afectaciones directas a actividades básicas dentro de los hogares.
¿Qué advirtió el ministro de Energía sobre el sistema eléctrico cubano?
Vicente de la O Levy afirmó que la situación energética está “muy tensa” y reconoció que el país enfrenta un momento crítico por la falta de combustible. Su mensaje se concentró en dos alertas concretas: el agotamiento del petróleo ruso donado y la ausencia casi total de diésel.
La advertencia tiene especial peso porque llega antes de los meses de más calor en la isla. En verano, el uso de ventiladores, refrigeración y otros equipos eleva la presión sobre la generación eléctrica, justo cuando el sistema ya opera con fuertes limitaciones.
El funcionario también confirmó que las reservas con las que Cuba intentaba sostener la operación diaria ya no alcanzan para mantener estable la red eléctrica, lo que anticipa más interrupciones y una mayor presión social en las próximas semanas.
¿Qué cambió cuando se agotó el petróleo ruso donado?
El envío de petróleo ruso que había llegado a finales de marzo funcionó como un alivio temporal para el sistema energético cubano. Sin embargo, esa reserva se terminó a inicios de mayo, lo que dejó al país de nuevo en una situación de alta vulnerabilidad.
De acuerdo con la información difundida por CNN, funcionarios cubanos sostienen que durante más de cuatro meses no han recibido otros envíos de crudo que les permitan estabilizar la generación. Bajo ese escenario, la donación rusa era una de las pocas fuentes extraordinarias que mantenían parcialmente operativa la infraestructura eléctrica.
La consecuencia inmediata es que la isla volvió a depender de reservas mínimas de combustible, insuficientes para responder a la demanda cotidiana. Por eso, el fin de ese cargamento no representa solo una pérdida logística, sino un punto de inflexión dentro de la crisis energética.
¿Cómo están afectando los apagones a la vida diaria en Cuba?
El deterioro del servicio eléctrico ya tiene efectos visibles en la vida diaria de millones de personas. En los últimos días, pequeños grupos de ciudadanos han salido a las calles por las noches para protestar con cacerolazos por la duración de los apagones.
La falta de electricidad también ha alterado rutinas básicas dentro de las casas. Según el reporte, muchas personas aprovechan los breves momentos en que regresa la luz para lavar ropa, cocinar o cargar sus teléfonos. Otras han señalado que ya ni siquiera cuentan con suficiente energía para recargar ciclomotores eléctricos o mantener operativos dispositivos esenciales.
Uno de los datos más severos lo dio el propio ministro al referirse a La Habana, donde los cortes eléctricos ya superan entre 20 y 22 horas por día. Esa cifra muestra que el problema dejó de ser una afectación parcial y se convirtió en un colapso funcional del suministro.
¿Por qué la energía solar todavía no resuelve el problema?
El Gobierno cubano ha intentado ampliar el uso de energía solar con paneles donados por China. Sin embargo, esa alternativa todavía no compensa la crisis del sistema por dos razones principales: la variabilidad climática y la falta de almacenamiento.
Vicente de la O Levy explicó que la nubosidad y las condiciones meteorológicas provocan fluctuaciones importantes en la generación. Eso significa que la electricidad producida no siempre es constante ni suficiente para cubrir la demanda.
A ese límite se suma otro más estructural: la ausencia de baterías de gran escala para almacenar la energía captada durante el día. Sin esa infraestructura, los paneles no ofrecen alivio real durante la noche, que es precisamente cuando el consumo se concentra en miles de hogares.
¿Qué papel juegan las tensiones con Estados Unidos en esta crisis?
La nota de CNN añade que funcionarios cubanos atribuyen parte del problema a la presión de Estados Unidos sobre el suministro de combustible hacia la isla y sobre países aliados con capacidad petrolera. Desde la visión oficial cubana, esas restricciones han agravado la falta de crudo para sostener la red eléctrica.
En paralelo, el Departamento de Estado informó en un comunicado que Washington ofrece 100 millones de dólares en ayuda a Cuba para impulsar “reformas significativas” en su sistema político y económico. Ese ofrecimiento fue presentado por Estados Unidos como una opción de asistencia condicionada.
Hasta ahora, el Gobierno cubano ha rechazado con dureza la campaña de presión de Washington y ha insistido en que resistirá cualquier intento de intervención o condicionamiento externo. En ese choque político, la población sigue enfrentando el costo más inmediato: menos combustible, más apagones y una operación eléctrica cada vez más frágil.
¿Qué puede pasar en los próximos meses?
Si no llegan nuevos cargamentos de crudo o soluciones de respaldo, el verano podría profundizar la crisis energética en la isla. La combinación de calor extremo, más consumo doméstico y escasez de diésel puede empujar al sistema a una etapa todavía más inestable.
Además, el problema ya no se limita a la generación eléctrica. La falta de suministro afecta transporte, conservación de alimentos, comunicaciones y actividades productivas. Cuando un país opera con cortes de luz de casi todo el día, la afectación se vuelve estructural.
Por ahora, el mensaje oficial de Cuba es que el sistema atraviesa una fase crítica. Y el dato más duro del momento sigue siendo el mismo: el combustible de emergencia ya se acabó y la isla encara los meses de mayor demanda con reservas casi nulas.
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