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Agotaron toda la carne de burro en día y medio en una carnicería de Argentina y el productor ya prepara más: la polémica sobre si es legal, cuánto cuesta y a qué sabe la alternativa más barata a la carne de res

Un productor de Chubut comenzó a vender carne de burro como respuesta al colapso de la ganadería ovina en la Patagonia. La reacción del mercado lo sorprendió: todo se agotó antes de que terminara el primer día. Lo que vino después fue un debate nacional sobre legalidad, cultura y precio

Agotaron toda la carne de burro en día y medio en una carnicería de Argentina y el productor ya prepara más: la polémica sobre si es legal, cuánto cuesta y a qué sabe la alternativa más barata a la carne de res

¿Quién está detrás de esto y por qué lo hizo?

El nombre del hombre que desató la polémica es Julio Cittadini, productor rural de la zona de Punta Tombo, en Chubut, en la Patagonia argentina.

Su decisión no surgió de una moda ni de una apuesta experimental caprichosa. Surgió de una crisis estructural que lleva décadas deteriorando la economía rural del sur argentino. Según reportó El Heraldo de México y confirmaron fuentes como Infobae y AM Cumbre 1400, Argentina pasó de tener 74 millones de ovinos a fines del siglo XIX a poco más de 12 millones en 2024, mientras que Chubut cayó de un pico de 6.4 millones de cabezas en 1978 a 2.98 millones en 2025, una baja del 54%.

“En la mayoría de esos campos que se cierran a la producción ovina no es posible la explotación vacuna porque los campos no son aptos para eso. Y ahí es donde surgió el burro como una alternativa por su carácter aguerrido para mantenerse en la estepa patagónica”, explicó Cittadini en entrevista con Infobae.

Para abril de 2026, Cittadini manejaba 150 burros en su estancia de Punta Tombo y se mantenía confiado en el potencial de esta carne como alternativa productiva.

¿Qué pasó cuando la pusieron a la venta?

La venta experimental se realizó en una carnicería de Trelew, Chubut. El resultado superó cualquier expectativa. “Lo que se puso al público, que nosotros calculábamos que podía durar para una semana, se fue en un día, en un día y medio no quedó nada”, afirmó el propio Cittadini.

El 16 de abril se realizó además una degustación abierta en una parrilla local, con el objetivo de romper los prejuicios culturales y medir la aceptación social entre los consumidores de la región.

¿Cuánto cuesta y cómo se compara con la carne de res?

El precio es uno de los factores que más llama la atención. La carne de burro se comercializa a 7,500 pesos argentinos el kilo, una diferencia considerable frente a la vacuna, que puede valer el triple.

Para los lectores mexicanos, eso equivale aproximadamente a 95 pesos mexicanos por kilo, frente a los 220 pesos mexicanos que cuesta el corte de res más económico disponible en Argentina. La diferencia de precio es de más del doble.

¿Es legal venderla en Argentina?

Esta es la pregunta más debatida del caso y la respuesta no es tan simple como parece.

El propio Cittadini lo explicó con claridad: “No existe ninguna prohibición. Lo que exige el Código Alimentario Argentino es el control sanitario correspondiente. Todo fue supervisado por el Senasa y el Ministerio de Producción."

Sin embargo, la realidad regulatoria tiene matices importantes. La venta fue una prueba piloto con un permiso provisional otorgado por la provincia de Chubut. Para que la carne pueda salir del territorio provincial hacia el resto del país, se requiere un permiso de tránsito federal, un trámite largo que implica habilitar plantas de faena específicas para esta especie.

Eso explica por qué, pese al éxito de ventas, el secretario de Producción de Tucumán declaró que “en la práctica, está prohibida la comercialización de carne de burro” en el mercado nacional.

En resumen: legal bajo controles sanitarios en Chubut, pero con importantes obstáculos regulatorios para escalarla a nivel nacional.

¿A qué sabe y cómo se cocina?

Cittadini detalló que la carne de burro puede ofrecer los mismos cortes que la vacuna: vacío, entraña, costillar y lomo, con un punto de cocción bastante similar.

Según expertos en gastronomía, tiene un sabor dulce con fuerte presencia de umami, similar a ciertos cortes de carne de res. Su textura es también comparable y presenta un color rojo intenso. Además, se trata de una carne roja magra, con bajo contenido de grasa y alto valor proteico.

¿El burro ya se come en otros países?

Sí, y en algunos con una larga tradición. “Italia y Francia la consumen y ni hablar de los chinos. Los chinos tienen frigoríficos especializados y comercializan grandes cantidades”, señaló Cittadini.

En México, el consumo de carne de burro no forma parte de la tradición gastronómica mainstream, aunque históricamente ha habido consumo en algunas regiones rurales.

¿Qué obstáculo cultural enfrenta el proyecto?

El propio Cittadini reconoció que la mayor dificultad es cultural: “Más allá de la figura del asado, la figura del burro como alimento se me hace que al argentino es una barrera que tiene que levantar.”

En Argentina, como en México, el burro ha sido históricamente un animal de trabajo y de compañía en el campo, no de consumo. Cambiar esa percepción es el reto más difícil que enfrenta el proyecto, más allá de la logística y la regulación.

Sin embargo, el productor se muestra optimista: “Seguramente en poco tiempo se va a normalizar y será un consumo, no para todo el mundo, pero habrá mucha gente que lo va a consumir.”

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