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Por recortes en el Departamento de Seguridad Nacional, vacacionistas de “spring break” pasan horas de espera en aeropuertos de Estados Unidos

El cierre parcial del gobierno en Estados Unidos está afectando a miles de viajeros durante las revisiones de seguridad.

Por recortes en el Departamento de Seguridad Nacional, vacacionistas de “spring break” pasan horas de espera en aeropuertos de Estados Unidos

ESTADOS UNIDOS.- Si tienes planes de viajar a Estados Unidos o realizar un vuelo de conexión en algún aeropuerto de ese país durante las próximas semanas, es importante que lo sepas: Las largas esperas en los filtros de seguridad se han convertido en el nuevo dolor de cabeza para los pasajeros.

De acuerdo con información de medios especializados y la propia Administración de Seguridad en el Transporte (TSA), el cierre parcial del gobierno federal ha recortado los salarios de unos 50,000 agentes de seguridad, lo que está provocando una escasez de personal en los puntos de revisión justo cuando millones de familias salen de vacaciones de primavera (spring break).

La situación es tan crítica que aeropuertos importantes ya han comenzado a pedir a los viajeros que lleguen con horas de anticipación, y los sindicatos de trabajadores advierten que el problema podría empeorar si el conflicto político en Washington no se resuelve pronto.

El corazón del problema: ¿Por qué faltan agentes de la TSA?

Para entender las filas, hay que entender la situación de los agentes de la TSA.

Estos trabajadores federales son los responsables de revisar tu equipaje y garantizar la seguridad en las terminales.

Desde mediados de febrero, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), del cual depende la TSA, se quedó sin fondos debido a un enfrentamiento entre republicanos y demócratas en el Congreso.

La consecuencia más humana y directa es que estos agentes recibieron un pago parcial el 28 de febrero y, si la situación no cambia, esta semana enfrentarán la primera quincena sin recibir un solo dólar.

Es el segundo cierre en menos de seis meses, y muchos empleados aún se están recuperando financieramente del anterior.

La falta de pago han desmotivado al personal y algunos han optado por no ir a trabajar y otros simplemente buscan empleos más estables, dejando vacantes que nadie cubre.

Como explica Dan Bubb, profesor de la Universidad de Nevada, Las Vegas y expiloto de aerolíneas, el caos puede multiplicarse rápidamente.

“Si tienes una hora de retraso en el aeropuerto O’Hare de Chicago, la mayoría de la gente lo sentirá de alguna manera”, advierte el especialista.

Un vuelo que sale tarde por pasajeros retrasados en seguridad puede hacer que esos viajeros pierdan sus conexiones, afectando vuelos posteriores, tripulaciones y maletas en todo el sistema.

Aunque los controladores aéreos siguen recibiendo sus pagos y los vuelos, por ahora, mantienen sus horarios, el resto del sistema es frágil y cualquier demora en tierra tiene consecuencias en el aire.

¿Qué pueden hacer las aerolíneas y los aeropuertos?

La respuesta corta es: muy poco. Aeropuertos y aerolíneas son los que reciben las quejas de los pasajeros, pero no tienen autoridad para contratar ni pagar a los agentes de la TSA, que son empleados federales.

La principal asociación de aerolíneas, Airlines for America, no ha dudado en alzar la voz. Su presidente y director ejecutivo, Chris Sununu, calificó la situación como inaceptable, señalando que “los trabajadores federales de aviación, la industria y nuestros pasajeros están siendo usados como un balón político una vez más”.

Es un llamado de atención directo al Congreso para que resuelva sus diferencias y deje de usar a los viajeros y trabajadores como moneda de cambio.

El origen del cierre es político y la solución, por ahora, parece lejana

La Cámara de Representantes, de mayoría republicana, ha aprobado dos veces proyectos para reabrir el DHS, pero ambas iniciativas se han estancado en el Senado.

Los republicanos buscan presionar a los demócratas para que aprueben un presupuesto que incluya fondos para las políticas migratorias que el gobierno impulsa.

La administración actual ha sido clara en su postura, responsabilizando a los demócratas por las molestias a los viajeros.

En un mensaje en redes sociales, el Departamento de Seguridad Nacional sentenció: “No hay NINGUNA razón para que los viajes de primavera sean tomados como rehenes para obtener puntos políticos — los demócratas deben TERMINAR con el cierre del DHS AHORA”.

Por su parte, los demócratas han ofrecido alternativas, como pagar solo a las agencias “populares” (TSA, FEMA, Guardia Costera), pero dejando sin fondos las oficinas de inmigración, una propuesta que los republicanos han rechazado.

La senadora Patty Murray, la demócrata de mayor rango en el Comité de Appropriaciones, fue directa: “Los demócratas quieren que los agentes de la TSA reciban su sueldo, pero no ayudaremos a los republicanos a firmar un cheque en blanco”.

En su publicación, dejó claro que no cederán al “chantaje” para financiar políticas migratorias con las que no están de acuerdo.

Las tensiones internacionales, como el conflicto con Irán, han provocado la cancelación de cientos de vuelos en Medio Oriente y han disparado el precio del combustible para aviones, que es el segundo gasto más grande para las aerolíneas.

Si el combustible sigue subiendo, es muy probable que el costo de los boletos también aumente para los viajeros.

Como bien lo resume Dan Bubb, el efecto es general: “Las aerolíneas van a tener que ajustar sus horarios y estar reubicando pasajeros constantemente porque la gente va a perder sus conexiones. Es un efecto cascada en toda la industria que terminará afectando a todos”.

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