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¿Cerebro frito por uso de la IA? Estudio en Harvard reveló que uno de cada siete trabajadores afirmó haber experimentado fatiga mental por tener que usar varias herramientas de IA en el trabajo

Expertos piden rediseñar la forma de trabajar con estas tecnologías.

¿Cerebro frito por uso de la IA? Estudio en Harvard reveló que uno de cada siete trabajadores afirmó haber experimentado fatiga mental por tener que usar varias herramientas de IA en el trabajo

La promesa de la inteligencia artificial (IA) ha sido clara: automatizar tareas y facilitar el trabajo. Sin embargo, un nuevo estudio publicado en Harvard Business Review sugiere que, en algunos casos, el uso intensivo de herramientas de IA podría estar generando un efecto contrario: mayor agotamiento mental.

La investigación, elaborada con la participación de especialistas vinculados a Boston Consulting Group, encuestó a cerca de 1,500 trabajadores y encontró que quienes alternan constantemente entre múltiples sistemas de IA reportan más fatiga de decisión y mayor cantidad de errores.

Aproximadamente uno de cada siete trabajadores dijo haber experimentado fatiga mental por tener que utilizar varias herramientas de IA en su jornada laboral.

¿Qué es la “fritura cerebral” por IA?

Los investigadores describen este fenómeno como un agotamiento cognitivo derivado de la supervisión constante de sistemas automatizados.

Julie Bedard, directora general y socia de Boston Consulting Group y autora del estudio, explicó que la IA puede ser útil, aunque también puede ampliar la carga mental.

“La IA puede agotarse mucho antes que nosotros, sin embargo seguimos aquí con el mismo cerebro que teníamos ayer”, afirmó.

También señaló que los hallazgos son una “señal temprana” de que las expectativas de productividad asociadas a la IA podrían necesitar ajustes.

¿La IA reduce o aumenta el estrés laboral?

El estudio encontró una paradoja clara:

  • Cuando la IA se usa para eliminar tareas repetitivas, el estrés disminuye.
  • Cuando el trabajador debe supervisar múltiples sistemas o cambiar constantemente entre herramientas, el agotamiento aumenta.

Bedard explicó que la IA amplía la capacidad de trabajo y la responsabilidad, aunque esa expansión puede volverse abrumadora si no se gestiona correctamente.

“La fritura cerebral causada por una IA provoca mucha fatiga mental”, señaló.

¿Qué sienten los trabajadores que usan IA a diario?

Jack Downey, director de Estrategia, Operaciones y Producto en Webster Pass Consulting, relató que el uso constante de IA ha cambiado su experiencia laboral.

“Después de una jornada completa, llego a un punto en el que me siento agotado, algo que no sentía antes de la IA”, comentó.

Downey explicó que el trabajo con IA implica esperar resultados, cambiar de tareas y supervisar procesos en tiempos variables.

“Estás constantemente esperando… y cambiando de marcha”, dijo.

También advirtió que la capacidad casi ilimitada de la IA puede generar presión interna por mejorar constantemente los procesos, lo que dificulta saber cuándo detenerse.

¿Por qué las empresas deberían prestar atención?

Durante años, se planteó que la IA permitiría hacer más trabajo con menos personas. Sin embargo, si la tecnología incrementa la sobrecarga cognitiva, las organizaciones podrían enfrentar:

  • Mayor tasa de errores.
  • Toma de decisiones más lenta.
  • Aumento del agotamiento laboral.

El estudio observó que el desgaste es menor cuando los líderes implementan la IA de forma intencional y acompañan su uso con capacitación adecuada.

“Necesitamos rediseñar nuestra forma de trabajar… no solo hacer lo mismo de ayer y ponerle inteligencia artificial encima”, señaló Bedard.

¿Cuál es la clave para usar la IA sin saturarse?

Los expertos no proponen abandonar la IA, sino:

  • Establecer límites claros en su uso.
  • Definir responsabilidades específicas.
  • Evitar la supervisión simultánea de múltiples sistemas.
  • Fijar plazos para evitar perfeccionismo excesivo.

Downey explicó que establecer tiempos definidos para él y para la herramienta ayuda a reducir errores y mantener el enfoque.

¿Qué significa esto para el futuro del trabajo?

La inteligencia artificial puede ampliar capacidades humanas, pero también puede ampliar expectativas y exigencias.

El estudio plantea una pregunta central: ¿hasta qué punto puede el cerebro humano seguir el ritmo de sistemas cada vez más rápidos y complejos?

La respuesta, según los investigadores, no pasa por frenar la tecnología, sino por rediseñar la interacción entre personas y máquinas para que la productividad no se traduzca en agotamiento.

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