Un joven de 18 años empezó a caminar 32 km diarios (más de 6 horas) como trayecto a la escuela en una campaña para recaudar más de 370 mil pesos con la intención de financiar bicicletas para estudiantes que viven lejos y deben recorrer largas distancias para asistir a clases
Un joven de 18 años en Francia convirtió su trayecto escolar en una campaña solidaria que busca mejorar el acceso a la educación en zonas desérticas. Su meta inicial era de 1,300 euros (alrededor de 24 mil pesos), pero la respuesta superó todas las expectativas.

FRANCIA.- La historia de un estudiante francés que decidió caminar 32 kilómetros diarios para ir a la escuela se ha convertido en un caso que genera atención internacional por su impacto social y educativo.
Mathis Vérité, de 18 años, inició a finales de enero el reto “480 km para aprender”, con el que busca recaudar fondos para financiar bicicletas para estudiantes que viven en zonas desérticas y deben recorrer largas distancias para asistir a clases.
La iniciativa, documentada por medios como Infobae, Le Figaro y France 3, ya superó los 20 mil euros en donaciones, es decir, alrededor de 370 mil pesos mexicanos al tipo de cambio aproximado.
La meta inicial era reunir 1,300 euros, unos 24 mil pesos mexicanos, para la compra de bicicletas que faciliten el traslado escolar.
¿Quién es el estudiante que camina 32 km diarios para ir a clases?
Mathis Vérité vive en Troarn y estudia en el instituto Notre-Dame-de-la-Fidélité, en la ciudad de Caen, Francia.
Desde finales de enero, su rutina comienza a las 3:30 de la madrugada. Media hora después inicia la caminata hacia la escuela con ropa reflectante, zapatillas de trail y una mochila de aproximadamente 10 kilos.
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El trayecto de ida le toma entre tres y tres horas y media. Por la tarde repite el camino de regreso. En total, camina más de seis horas diarias.
Es un desafío mucho más difícil de lo que imaginaba”, explicó el estudiante al referirse al desgaste físico y mental de repetir el recorrido todos los días.

¿Por qué decidió hacer este reto solidario?
La idea surgió de conversaciones con compañeros sobre lo temprano que debían levantarse o lo largos que eran los trayectos en transporte. Ese contraste lo llevó a reflexionar sobre la situación de estudiantes en otras regiones del mundo.
Nos quejamos, pero en el mundo hay niños que no tienen nuestra oportunidad de ir fácilmente a la escuela”, dijo.
El reto apoya a la asociación Enfants du Désert, que trabaja en el acceso a la educación en zonas aisladas del norte de África. El objetivo es financiar bicicletas para estudiantes que deben caminar largas distancias para asistir a clases.
Cada bicicleta cuesta alrededor de 130 euros, es decir, cerca de 2,400 pesos mexicanos. La organización señala que este medio de transporte reduce tiempos de traslado, la fatiga y el riesgo de abandono escolar.
¿Cuánto dinero ha reunido y para qué se usará?
El proyecto comenzó con una meta de 1,300 euros (unos 24 mil pesos). Sin embargo, las donaciones llegaron rápidamente.
En pocos días se superaron los 6,000 euros y a inicios de febrero la cifra ya rebasaba los 20 mil euros, equivalentes a unos 370 mil pesos mexicanos. Con ese monto se podrán adquirir decenas de bicicletas para estudiantes de comunidades aisladas.
La presidenta de la asociación, Laetitia Chevallier, señaló que la respuesta fue inmediata.
El segundo día todo empezó a volar, llegaron cientos de donaciones”, explicó.
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¿Cómo enfrenta el cansancio y qué apoyo recibe?
El joven reconoce que el desgaste se acumula. Caminar más de seis horas diarias mientras mantiene su jornada escolar implica un esfuerzo físico y mental constante.
A veces es difícil seguir adelante, pero con el apoyo de los demás y las donaciones que siguen llegando, me digo que tengo que aguantar… sin trampas”, dijo.
Su familia lo acompaña cuando es posible y en su escuela compañeros y profesores también lo apoyan. Algunos le ayudan con apuntes cuando llega cansado tras la caminata.

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¿Por qué esta historia ha llamado la atención?
El caso ha generado interés porque combina un reto personal con una causa global: el acceso a la educación. Aunque ocurre en Francia, el objetivo es apoyar a estudiantes en regiones donde ir a la escuela implica caminar varios kilómetros cada día.
La caminata diaria del estudiante ha logrado movilizar donaciones que superan ampliamente la meta inicial y ha visibilizado las dificultades de transporte escolar en zonas aisladas.
Cada donación, por pequeña que sea, ayuda a transformar este esfuerzo en un impacto real”, señaló la asociación beneficiada.
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