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Mientras en México se entregaron tabletas y laptops de bajo costo durante el sexenio de Peña Nieto, en Estados Unidos llevan más de 20 años incorporando tecnología de calidad con objetivos claros

Mientras en México la entrega de dispositivos se centró en la distribución de equipos económicos sin una integración clara en el aula, en Estados Unidos la tecnología forma parte del aprendizaje desde hace décadas, con inversión sostenida, capacitación docente y metas educativas definidas.

Mientras en México se entregaron tabletas y laptops de bajo costo durante el sexenio de Peña Nieto, en Estados Unidos llevan más de 20 años incorporando tecnología de calidad con objetivos claros

Durante el sexenio de Enrique Peña Nieto y en años posteriores, el gobierno mexicano impulsó programas para entregar laptops y tabletas a estudiantes de educación básica como parte de una estrategia de inclusión digital. La meta era reducir la brecha tecnológica y apoyar el aprendizaje en las escuelas públicas.

Sin embargo, la entrega de dispositivos no estuvo acompañada de un modelo educativo sólido. Auditorías y reportes posteriores señalaron problemas de calidad en los equipos, falta de capacitación docente y ausencia de evaluaciones claras sobre su impacto en el aprendizaje.

Equipos entregados, pero sin una estrategia integral

En distintos estados del país, las laptops y tabletas se distribuyeron sin planes pedagógicos definidos, sin mantenimiento garantizado y con conectividad limitada. En muchos casos, los dispositivos quedaron subutilizados o fuera de uso con el paso del tiempo.

La Auditoría Superior de la Federación documentó que estos programas carecieron de seguimiento técnico y educativo, lo que impidió medir si realmente mejoraron el rendimiento escolar o las habilidades digitales de los alumnos.

El contraste con Estados Unidos: tecnología como política educativa

En Estados Unidos, la incorporación de tecnología en las escuelas públicas sigue un enfoque distinto. Desde principios de los años 2000, programas como el Maine Learning Technology Initiative (MLTI) establecieron la entrega de laptops como parte de una política educativa permanente, no como un programa sexenal.

La diferencia clave está en el modelo. En lugar de limitarse a repartir dispositivos, los distritos escolares integran la tecnología al plan de estudios, capacitan a los docentes y evalúan de forma continua su uso en el aula.

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foto: istock

Capacitación docente y uso pedagógico

Uno de los pilares del modelo estadounidense es la formación de los maestros. Los docentes reciben capacitación específica para incorporar la tecnología en sus clases, adaptar contenidos y desarrollar habilidades digitales en los estudiantes.

Además, los equipos se renuevan periódicamente y cuentan con soporte técnico, lo que garantiza su funcionamiento a largo plazo y evita que queden obsoletos en pocos años.

Evaluación constante y continuidad

A diferencia de México, donde los programas de entrega de laptops tuvieron alcances limitados y continuidad irregular, en Estados Unidos el uso de tecnología educativa se revisa y ajusta de manera constante.

Los resultados se miden no solo en número de dispositivos entregados, sino en cómo se utilizan para mejorar la comprensión lectora, el pensamiento crítico y el aprendizaje digital.

Dos enfoques, dos resultados

La comparación entre México y Estados Unidos muestra que la brecha no se explica únicamente por el acceso a dispositivos, sino por la forma en que se integran al sistema educativo.

Mientras en México la tecnología llegó a las aulas como una política aislada y sin seguimiento suficiente, en Estados Unidos forma parte de un modelo educativo sostenido, con capacitación, evaluación y continuidad.

La experiencia internacional sugiere que entregar laptops no es suficiente si no existe una estrategia clara que garantice su uso educativo real.

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