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Riesgos de los datos biométricos: ataques, fallos técnicos y robo de identidad

El crecimiento del uso de datos biométricos incrementa los riesgos de seguridad y exige medidas más estrictas de protección

Riesgos de los datos biométricos: ataques, fallos técnicos y robo de identidad

El uso de datos biométricos se ha expandido de forma acelerada en los últimos años, impulsado por la digitalización de servicios, el trabajo remoto y la necesidad de mecanismos de identificación más ágiles y automatizados. Sin embargo, este crecimiento también ha elevado los riesgos de seguridad asociados a su tratamiento, almacenamiento y uso.

En términos prácticos, la biometría es un método de reconocimiento basado en rasgos como la huella digital, el rostro, la voz o la forma de caminar, procesos que el ser humano realiza de manera natural, pero que hoy han sido automatizados por sistemas tecnológicos, principalmente con fines de seguridad y control de acceso.

Por qué los datos biométricos son un objetivo atractivo

El valor de la información biométrica para los ciberdelincuentes radica en una característica clave: no puede modificarse fácilmente. A diferencia de una contraseña o una tarjeta, un rasgo biométrico es único y permanente, lo que convierte cualquier filtración en un problema de largo plazo.

La pérdida o robo de información biométrica puede derivar en consecuencias legales y operativas relevantes para las empresas, además de un daño directo a las personas afectadas. El acceso no autorizado a estos datos permite eludir sistemas de seguridad, cometer fraudes o suplantar identidades, un delito que conlleva sanciones importantes en distintas jurisdicciones.

Ataques más comunes contra sistemas biométricos

Los especialistas en seguridad han identificado distintos tipos de ataques orientados a la suplantación de identidad mediante biometría:

  • Ataques de presentación

Consisten en intentar engañar al sistema utilizando artefactos físicos o digitales para hacerse pasar por otra persona. Para reducir este riesgo, muchos dispositivos incorporan pruebas de vida (liveness check) y límites en el número de intentos antes de exigir un PIN o contraseña, lo que dificulta ataques de fuerza bruta.

No obstante, existen debilidades conocidas, especialmente en dispositivos móviles. El reconocimiento facial, por ejemplo, no verifica el estado de alerta del usuario, lo que puede permitir el desbloqueo de un equipo mientras la persona duerme. Estas limitaciones deben considerarse al elegir soluciones biométricas en entornos corporativos.

  • Ataques de repetición

Este tipo de ataque busca recuperar datos biométricos originales a partir de superficies como cristales, pantallas táctiles o pomos de puertas. La huella obtenida puede digitalizarse y utilizarse posteriormente para acceder de forma ilícita a dispositivos o sistemas, lo que evidencia la importancia de proteger tanto los sensores como el entorno físico.

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Registro biométrico como parte de sistemas nacionales de identidad

Sabotaje y manipulación de sensores

El sabotaje de sensores biométricos representa una amenaza directa para la continuidad operativa. La alteración o inutilización de estos dispositivos puede interrumpir procesos críticos, afectar la autenticación de usuarios y comprometer la confiabilidad del sistema.

Ante este escenario, las organizaciones deben implementar medidas de protección física, monitorización constante, detección de intrusiones y controles que permitan identificar fallos o manipulaciones de manera temprana.

Fallos estructurales en los sistemas biométricos

Más allá de los ataques externos, existen vulnerabilidades internas que pueden comprometer la seguridad:

1. Calidad de la tecnología

Una tecnología deficiente puede generar incidentes de seguridad y afectar la confianza de los usuarios. Factores clave incluyen la calidad del sensor, la eficiencia del algoritmo, el cifrado del almacenamiento y la interoperabilidad con otros sistemas. También es fundamental asegurar la calidad de los datos, la documentación técnica y la transparencia hacia los usuarios.

2. Incidencias del sistema

Como cualquier infraestructura informática, los sistemas biométricos están expuestos a fallos eléctricos, caídas de red o errores de software.

3. Indisponibilidad del sensor

Cuando la biometría es el único método de acceso, la ausencia o falla del sensor impide la autenticación. Por ello, se recomienda contar con métodos alternativos, especialmente en situaciones urgentes o fuera del entorno habitual de trabajo.

4. Cambios involuntarios en los rasgos

Las variaciones naturales en la voz, el vello facial o la apariencia pueden dificultar la identificación, aun sin intención de engaño. Estos casos deben contemplarse para evitar bloqueos innecesarios y una experiencia negativa para el usuario.

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Capacitación y prevención: la clave para reducir riesgos

Una vez identificadas las amenazas, el enfoque debe centrarse en la prevención. La capacitación y concienciación del personal sobre la importancia de la seguridad biométrica permite fortalecer una cultura organizacional de protección de datos, reducir errores humanos y mejorar la respuesta ante incidentes.

La biometría ofrece ventajas operativas claras, pero su uso responsable exige medidas técnicas, organizativas y legales acordes con el nivel de riesgo que implica manejar información directamente vinculada a la identidad de las personas.

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