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Pegasus: Cómo un software israelí ayudó a espiar a reporteros y activistas de todo el mundo; la mayoría en México

Arabia Saudí, Marruecos, México, Hungría, la India y Azerbaiyán figuran entre los que habrían recurrido a esta práctica, según los autores de la investigación.

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Por EFE

Arabia Saudí, Marruecos, México, Hungría, la India y Azerbaiyán figuran entre los que habrían recurrido a esta práctica, según los autores de la investigación.(EFE)

Arabia Saudí, Marruecos, México, Hungría, la India y Azerbaiyán figuran entre los que habrían recurrido a esta práctica, según los autores de la investigación. | EFE

ISRAEL.-Pegasus, un programa de software israelí diseñado para perseguir a criminales y terroristas fue usado para infiltrar al menos 37 teléfonos móviles que pertenecían a reporteros, activistas de derechos humanos, directores de empresas y dos mujeres cercanas al periodista saudí Jamal Khashoggi.

Esa es una de las principales conclusiones de una investigación publicada este domingo y que llevaron a cabo The Washington Post y otros 16 medios de comunicación con la ayuda de Amnistía Internacional y la organización francesa sin ánimo de lucro Forbidden Stories.

Amnistía Internacional y Forbidden Stories tuvieron acceso a una lista de más de 50 mil números de teléfono y los compartieron con los medios de comunicación, que los usaron para su investigación.

De esos 50 mil números de teléfono, 37 fueron infiltrados con el programa de software, según la investigación.

El programa en el centro de la polémica es un 'spyware' o software espía llamado Pegasus y creado por la firma tecnológica israelí NSO Group, que vende ese programa hasta a 60 agencias militares, de inteligencia o de seguridad en 40 países de todo el mundo. EFE/Archivo
El programa en el centro de la polémica es un "spyware" o software espía llamado Pegasus y creado por la firma tecnológica israelí NSO Group, que vende ese programa hasta a 60 agencias militares, de inteligencia o de seguridad en 40 países de todo el mundo. EFE/Archivo

El programa en el centro de la polémica es un "spyware" o software espía llamado Pegasus y creado por la firma tecnológica israelí NSO Group, que vende ese programa hasta a 60 agencias militares, de inteligencia o de seguridad en 40 países de todo el mundo.

Pegasus saltó a las portadas de los medios de comunicación por primera vez en 2016, cuando el prestigioso Citizen Lab de la Universidad de Toronto descubrió vulnerabilidades en el iOS, el sistema operativo móvil de Apple.

Más tarde, en 2019, mil 400 personas, entre ellas varios políticos catalanes, fueron víctimas del espionaje de Pegasus, que aprovechó una vulnerabilidad de WhatsApp para infiltrarse en los teléfonos.

Ahora, sin embargo, The Washington Post reveló la existencia de una lista de 50 mil números de teléfono pertenecientes a países famosos por espiar a sus ciudadanos o que son clientes de NSO Group.

De esos números, los autores de la investigación fueron capaces de identificar a  mil personas que viven en 50 países de todo el mundo.

Entre ellos, figuran varios miembros de familias reales árabes, al menos 65 altos cargos de empresas, 85 activistas de derechos humanos, 189 periodistas y más de 600 políticos y funcionarios gubernamentales, incluidos jefes de Estado y de Gobierno, ministros y diplomáticos.

The Washington Post y los otros medios no han podido averiguar cuál era exactamente el objetivo de la lista de 50 mil nombres. Tampoco saben quién creó el listado y cuántos de los teléfonos fueron objeto de espionaje.

Por el momento, han podido confirmar que 37 sí fueron infiltrados, aunque fuera por solo unos segundos.

Los Gobiernos o agencias de seguridad que usaron Pegasus para infiltrar los teléfonos de periodistas, activistas y otros políticos habrían supuestamente violado la licencia de uso creada por NSO Group, que en teoría diseñó esos programas para vigilar a terroristas y criminales.

El CPJ ya había denunciado anteriormente el uso de programas espía para infiltrar los teléfonos de periodistas y había reclamado medidas legislativas para hacerle frente. EFE/Oskar Burgos/Archivo
El CPJ ya había denunciado anteriormente el uso de programas espía para infiltrar los teléfonos de periodistas y había reclamado medidas legislativas para hacerle frente. EFE/Oskar Burgos/Archivo

En declaraciones a The Washington Post, NSO Group rechazó identificar a los Gobiernos a los que ha vendido el software espía.

Sin embargo, el análisis de los medios concluye que, de la lista de 50 mil números de celulares, el mayor número -15 mil- estaban en México y pertenecían a políticos, periodistas y sindicalistas, entre otros.

Otro gran número de posibles víctimas han sido localizadas en Catar, Yemen, Emiratos Árabes Unidos y Baréin.

Asimismo, la investigación revela que Pegasus intentó infiltrar el teléfono Android de Hanan Elatr, la que fuera una de las esposas de Khashoggi, justo seis meses antes de su muerte. No se sabe si esos intentos de espionaje tuvieron éxito.

Además, el teléfono de la que fue posteriormente su prometida, Hatice Cengiz, fue infiltrado por el software espía solo unos días después de que muriera, según la investigación publicada hoy.

En declaraciones a The Washington Post, NSO defendió que sus programas ayudan a salvar vidas y evitan ataques criminales y, además, consideró que la investigación hace acusaciones infundadas.

El espionaje con Pegasus muestra el uso abusivo de herramientas de seguridad

Las revelaciones sobre el alcance del espionaje en algunos países a través del programa Pegasus muestran cómo esos gobiernos podrían utilizar métodos excepcionales de defensa de la seguridad nacional para atacar la libertad de prensa y los derechos humanos.

La publicación este lunes de una investigación de un consorcio de medios internacionales, coordinados por la organización francesa Forbidden Stories y con apoyo técnico de Amnistía Internacional, pusieron en evidencia que esos países seleccionaron más de 50 mil números de móviles para espiarlos.

Como clientes de la firma tecnológica israelí NSO Group, enviaban los números que querían que fueran espiados, según la investigación, realizada por 17 medios de comunicación de diez países.

Arabia Saudí, Marruecos, México, Hungría, la India y Azerbaiyán figuran entre los que habrían recurrido a esta práctica, según los autores de la investigación.


Periodistas, activistas y políticos



Los medios buscaron quiénes estaban tras esos números y encontraron a 189 periodistas, a 65 altos cargos de empresas, a 85 activistas de derechos humanos y a más de 600 políticos y funcionarios gubernamentales, incluidos jefes de Estado y de Gobierno, ministros y diplomáticos.

Al menos 37 de esos números fueron infiltrados, entre ellos periodistas y activistas de derechos humanos, así como la primera esposa y la prometida del periodista saudí Jamal Khashoggi, asesinado en 2018 en el consulado de su país en Estambul.

Es imposible saber si un número de teléfono específico que aparece en la lista se vio comprometido con éxito sin analizar el dispositivo", explicó hoy Forbidden Stories, aunque señaló que se ha podido constatar la "infección" en al menos una docena de móviles de periodistas.


El programa espía de la empresa israelí NSO Group se utilizó para "facilitar la comisión de violaciones de derechos humanos a gran escala en todo el mundo", aseguró Amnistía Internacional.

NSO rechazó hoy divulgar la lista de sus clientes, consideró que la investigación es "endeble" y recalcó su argumento de que su tecnología ayuda a combatir el terrorismo y el crimen organizado.


México, País con más números



El análisis evidencia que la mayor cantidad de números de la lista corresponde a México (15 mil), y que pertenecían sobre todo a periodistas, sindicalistas y políticos.

Entre ellos destaca el caso de Cecilio Pineda, un periodista que fue asesinado en 2017 una semanas después de que su número de teléfono fuera incluido en la lista.

La divulgación generó reacciones de indignación en gobiernos y organizaciones occidentales, mientras que los países nombrados como clientes intentaron restarle importancia o negar las informaciones.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, consideró "absolutamente inaceptable" el uso de esa herramienta tal como se ha denunciado, ya que "está en contradicción con cualquier regla de la Unión Europea".

Unos mil franceses (periodistas y abogados entre ellos) habrían sido objeto del espionaje por parte de Marruecos, que habría enviado para su control unos 10 mil números de teléfono en total, según la emisora pública France Info, que forma parte del consorcio que divulgó las revelaciones.

Se trata de hechos "extremadamente chocantes", afirmó el portavoz del Gobierno francés, Gabriel Attal. Varios periodistas franceses presuntamente espiados anunciaron que presentarán denuncias ante la Justicia de su país.

El Gobierno marroquí rechazó "categóricamente las acusaciones mentirosas y desprovistas de fundamento", en un comunicado divulgado hoy.

El diario francés "Le Monde", otro de los medios que participó en la investigación, señala que uno de los periodistas presuntamente espiados es el español Ignacio Cembrero, especialista en el Magreb, y quien les declaró que "no estaba sorprendido", ya que en junio un diario marroquí publicó informaciones a partir de una conversación por WhattsApp con dos personas de la que no había hablado a nadie.

Por su parte, el Ejecutivo indio calificó de "sensacionalistas" las informaciones sobre el uso abusivo de Pegasus, aunque la oposición política le acusó de "traición".

La organización Reporteros Sin Fronteras (RSF), con sede en París, pidió que los gobiernos de países democráticos emprendan medidas ante la Justicia por el espionaje a periodistas y dijo que ella misma se sumaría a las iniciativas legales que puedan iniciarse.

"Le Monde" denunció en un editorial que "no son los grupos terroristas o criminales los que aparecen principalmente en la lista" de objetivos de Pegasus.

Se trata -añadió- de periodistas, abogados, defensores de los derechos humanos, opositores políticos y hasta médicos, todos protegidos en teoría por convenciones internacionales.

"Le Monde" insistió en que, por mucho que algunos gobiernos aseguren que usarán los métodos excepcionales de vigilancia de forma muy controlada, "en materia de cibervigilancia, el abuso es la regla y no la excepción".

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