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México

Estadounidenses siguen pagando por sexo en Tijuana, aún con la pandemia: CNN

Para las trabajadoras sexuales, escriben los reporteros, la decisión de incumplir las medidas es un dilema. Alejandra, quien se identificó con su primer nombre, narró "Tengo mucho miedo por mi salud".

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Por El Imparcial

Estadounidenses siguen pagando por sexo en Tijuana, aún con la pandemia: CNN(Pixabay / Ilustrativa)

Estadounidenses siguen pagando por sexo en Tijuana, aún con la pandemia: CNN | Pixabay / Ilustrativa

TIJUANA, México.- Ante las instrucciones de las autoridades sanitarias de México por el virus SARS-CoV-2, como Quédate en Casa, para disminuir el riesgo de contagio, ciudadanos de Estados Unidos continúan viajando a Tijuana para contratar a trabajadoras sexuales, informó la cadena CNN.

Para ellas, escriben los reporteros Natalie Gallón y Matt Rivers, la decisión de incumplir las medidas es un dilema. Una trabajadora de esa industria, quien solicitó ser identificada como Alejandra, su primer nombre, narró:

Tengo mucho miedo por mi salud... No sé si la persona con la que estoy tiene la enfermedad [Covid-19] o no".


Bienvenido a Tijuana

En estos días, según constataron los periodistas en recorridos, en Tijuana, conocida como el barrio rojo del país, se observa en Coahuila, la avenida principal de la zona, a mujeres con vestidos cortos y tacones altos de pie en las banquetas. Ellas invitan a los hombres a que gasten dinero y tiempo en sus servicios, así como en clubs de striptease, con hoteles adjuntos, que realmente son parte de "burdeles de facto".


"Muchas atienden específicamente a los miles de estadounidenses que cruzan la frontera desde California cada mes, en busca de un tipo de diversión que no se puede encontrar legalmente en los Estados Unidos, excepto tal vez en algunos condados de Nevada donde se permite la prostitución", indica CNN.

La administración federal, a finales de marzo, dio la orden de que aquellas actividades no esenciales debían suspenderse. Lo cual se tradujo que en dicha ciudad, la más grande de Baja California, giros como bares, clubes de striptease, hoteles "de paso" (se les llama a los utilizados para actividades como la prostitución) cerrarán temporalmente. Además, se restringió el flujo fronterizo, a únicamente viajes esenciales.

Sin embargo, escriben Gallón y Rivers, aunque "si bien la industria del sexo no es tan vibrante como antes de la pandemia, hay mucho sexo a puerta cerrada. Algunos siguen las reglas, otros no".

En entrevista con el propietario del Club de Hombres El Zorro, Roberto Torres, en las inmediaciones de la calle Coahuila, les expusó "No creo que estemos seguros para abrir todavía... Por lo tanto, no me voy a poner en riesgo ni a mis empleados". Lo que significó despedir a las trabajadoras. Dijo que la mayoría se quedaron en sus domicilios, y las que no lo hicieron "tiene una idea de dónde podrían haber terminado".

La reapertura de tales establecimientos actualmente es ilegal, sin embargo, algunos dueños no lo tienen en cuenta. "La gente está abriendo, ciertos lugares están abiertos, ciertos hoteles [sexuales] están abiertos", agregó Torres.

En medio de la pandemia se pone en riesgo la vida

De acuerdo a cifras del Gobierno, existen casi 8 mil personas laborando en el rubro, aunque el subregistro podría ascender a miles más.


Según declaró la Policía de Tijuana a CNN muchos han abandonado la localidad o han suspendido actividades, y otras mujeres mantienen sus trabajos porque la demanda continúa. La excepción en las garitas, para aquellos que tienen doble ciudadanía, permite que en el paso fronterizo agentes del lado mexicano no los inspeccionen y transiten con relativa facilidad. 

Alejandra, que lleva siendo sexoservidora por varios años y actualmente está en sus veinte, accedió a conversar con ambos reporteros en una ubicación privada, donde les relató que "Las cosas están realmente mal para mí, en este momento... Estoy constantemente preocupado, todos los días".

La contingencia por el nuevo coronavirus, refirió, la ha afectado en la disminución del número de clientes y en el incremento del riesgo de contagio, en un oficio que ya en sí era peligroso. "Simplemente no tengo idea de lo que va a pasar, o si me voy a infectar", expresó con nerviosismo. En consecuencia, ha pedido a sus clientes medidas de higiene extras como bañarse previo a mantener relaciones sexuales, no besos y usar gel desinfectante. No obstante, durante cualquier acto sexual es contacto físico es inevitable, elemento del que está consciente, aunque es la única forma de sustento para su hija de seis años y ella, se lee en el artículo. "Si no trabajo, no comemos... ¿Qué haré mañana si me pongo enferma? Pero todavía tengo que salir aunque no quiera", concluyó.

Adanna, otra trabajadora sexual que entrevistaron, contó que sólo dejo de laborar porque dos de sus clientes regulares de Estados Unidos le trasfieren algo de dinero mensualmente, los cuales gasta en comida básica de su niña de 5 años y ella. "Sin ellos, no sé qué haría", indicó. Cuando las autoridades anuncien que es seguro que las compañías reabran, Adanna lo hará. 


Por otra parte, el comandante de la Policía Estatal de Baja California, que acompañaba a los comunicadores refirió "El negocio [de la prostitución] todavía está sucediendo... Simplemente está sucediendo a puerta cerrada".

Lo cual comprobaron con ciudadanos de la Unión Americana que observaron y escucharon en la vía pública. Entrevistaron a uno, en las afueras de un hotel [del giro] donde se estaba hospedando por unos días y contratando a diferentes mujeres. "Hay muchos estadounidenses aquí", refirió el hombre que aparentaba más de cinco décadas y solicitó anonimato. "Cruzan la frontera, vienen aquí y hacen lo suyo". 

Detalló que está siendo precavido con las normas de higiene, a pesar de que "tiene relaciones sexuales con una desconocida, por lo que dice que él y otros estadounidenses aquí no tienen ningún problema", narran los reporteros. "Creo que estoy bastante bien informado sobre todo esto". Ante lo cual los especialistas en "epidemiología viral estarían universalmente en desacuerdo con él", subrayan Guillón y Rivers.

Por lo que concluyen que desconoce "los riesgos en que pone a las mujeres que contrata. Pero también les ayuda a llevar comida a la mesa. Son las dos caras de una moneda muy peligrosa".

Con información de CNN

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