En los años 50, Antonio Aguilar comenzó a construir en Zacatecas el rancho que compartiría con Flor Silvestre y que décadas después se convertiría en el hogar y símbolo de la dinastía Aguilar, con espacios dedicados a los caballos, la charrería y la convivencia familiar
Ubicado en Tayahua, municipio de Villanueva, el inmueble conserva caballerizas, establos y una capilla familiar, además de los recuerdos de dos figuras de la música mexicana

En una zona rural de Tayahua, Zacatecas, se encuentra El Soyate, el rancho que Antonio Aguilar impulsó durante los años cincuenta para establecer un hogar junto a Flor Silvestre. Con el paso del tiempo, la propiedad dejó de ser solamente el espacio privado de la pareja y se convirtió en uno de los principales símbolos de la dinastía Aguilar.
Según información publicada por Marca, el inmueble se ubica en el municipio de Villanueva y conserva construcciones y espacios relacionados con la vida familiar, la música ranchera y la afición de sus integrantes por los caballos. Su historia también está vinculada con la trayectoria de dos artistas que marcaron la música popular y el cine mexicano.
Antonio Aguilar y Flor Silvestre se casaron el 29 de octubre de 1959. Su relación se extendió durante décadas y ambos compartieron una vida familiar y artística que también quedó ligada a Zacatecas, tierra natal del cantante conocido como el Charro de México.
Caballerizas, establos y una capilla forman parte del rancho
El Soyate conserva elementos de arquitectura tradicional mexicana, con patios, corredores y espacios abiertos que se integran al paisaje rural de la región. Entre sus instalaciones destacan las caballerizas y los establos, relacionados con la afición de Antonio Aguilar por los caballos y la charrería.
La propiedad también cuenta con áreas de convivencia y una capilla familiar. En distintos recorridos y materiales audiovisuales difundidos sobre el lugar se han mostrado espacios destinados al acondicionamiento físico, además de instalaciones para el cuidado de los animales.
Estos elementos reflejan las actividades que formaron parte de la vida de la familia Aguilar, cuya identidad artística estuvo estrechamente relacionada con las tradiciones del campo mexicano y los espectáculos ecuestres.
El lugar donde permanece el recuerdo de la pareja
El rancho tiene además un significado familiar porque Antonio Aguilar y Flor Silvestre descansan en la propiedad. Sus tumbas se encuentran en una colina detrás de la casa, desde donde se observa parte del paisaje que rodea el inmueble.
La presencia de sus restos convirtió a El Soyate en un sitio relacionado no solo con la historia de la pareja, sino también con la memoria de sus seguidores. La propiedad conserva objetos y espacios vinculados con la trayectoria del cantante y actor, entre ellos su oficina y recuerdos de su carrera artística.
Pepe Aguilar ha planteado convertir El Soyate en museo
El futuro de la propiedad también ha sido mencionado por los integrantes de la familia. En 2025, Pepe Aguilar expresó su deseo de que el rancho se convierta en un museo después de su fallecimiento, con la intención de preservar la historia de sus padres y compartir su legado con nuevas generaciones.
La propuesta busca que el lugar pueda conservar y mostrar elementos relacionados con la vida de Antonio Aguilar y Flor Silvestre, así como con la trayectoria artística que dio origen a una de las familias más reconocidas de la música mexicana.
Por ahora, esa posibilidad corresponde a un deseo expresado por Pepe Aguilar y no a un anuncio de apertura o transformación del inmueble. Mientras tanto, El Soyate permanece como parte del patrimonio familiar y un referente de la historia de la dinastía Aguilar en Zacatecas.
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