México busca dejar atrás la ruptura diplomática con Perú al proponer a Lydia Antonio de la Garza como embajadora, luego del conflicto por el asilo a Betssy Chávez
La Cancillería envió al Senado el nombramiento de la diplomática, quien cuenta con más de 25 años de trayectoria en el servicio público. Su ratificación sería un paso para consolidar el acercamiento iniciado en agosto

México busca consolidar el restablecimiento de sus relaciones diplomáticas con Perú mediante la propuesta de Lydia Antonio de la Garza como nueva embajadora en ese país. El nombramiento ocurre después de meses de distanciamiento entre ambos gobiernos por el asilo político concedido a Betssy Chávez, ex primera ministra peruana.
Según información de El Financiero, la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) informó que, por instrucciones de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, remitió al Senado la designación de Antonio de la Garza como embajadora extraordinaria y plenipotenciaria de México en Perú. La propuesta deberá ser ratificada por los senadores antes de que pueda asumir formalmente el cargo.
La designación forma parte del proceso para normalizar los vínculos entre los dos países, que anunciaron la reanudación de sus relaciones diplomáticas en agosto de 2026, luego de una ruptura que se prolongó desde noviembre de 2025.
¿Quién es Lydia Antonio de la Garza?
Lydia Antonio de la Garza es integrante del Servicio Exterior Mexicano y cuenta con más de 25 años de experiencia en el servicio público. Actualmente se desempeña como directora ejecutiva del Instituto de Mexicanas y Mexicanos en el Exterior (IMME), organismo perteneciente a la Cancillería.
A lo largo de su trayectoria ha ocupado diferentes responsabilidades en la Secretaría de Relaciones Exteriores y en la Secretaría de Economía. En esta última dependencia participó en la supervisión de acuerdos comerciales con más de 50 países y en trabajos institucionales relacionados con la entrada en vigor del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
Su experiencia en asuntos diplomáticos y comerciales forma parte del perfil con el que el Gobierno mexicano plantea su llegada a la representación en Perú.
Por ahora, el nombramiento permanece sujeto al procedimiento legislativo correspondiente. La propuesta de la presidenta no significa que la diplomática haya asumido ya la embajada.
¿Por qué México y Perú rompieron relaciones diplomáticas?
El deterioro de la relación bilateral tiene antecedentes en la crisis política peruana de diciembre de 2022, cuando el entonces presidente Pedro Castillo fue destituido y detenido. El Gobierno mexicano cuestionó su encarcelamiento y mantuvo una postura crítica frente a las decisiones adoptadas por las autoridades peruanas.
Las tensiones aumentaron en noviembre de 2025, cuando México concedió asilo político a Betssy Chávez, quien había sido primera ministra durante el gobierno de Castillo. La decisión mexicana provocó la ruptura de relaciones diplomáticas con Perú.
Chávez permaneció en la residencia diplomática de México en Lima hasta que las autoridades peruanas le concedieron un salvoconducto para viajar a territorio mexicano. La autorización permitió su salida y abrió una vía para que ambos gobiernos retomaran el diálogo.
En agosto de 2026, México y Perú anunciaron el restablecimiento de sus relaciones diplomáticas. El acuerdo representó un cambio en el vínculo entre ambos países, aunque no eliminó las diferencias políticas relacionadas con la destitución de Castillo.
¿Qué sigue para el nombramiento de la embajadora?
El siguiente paso es que el Senado de la República revise y vote la ratificación de Lydia Antonio de la Garza. Este procedimiento forma parte del proceso constitucional para designar a determinados representantes diplomáticos mexicanos en el extranjero.
Si obtiene la aprobación legislativa, podrá asumir formalmente la representación de México en Perú y desarrollar las tareas diplomáticas correspondientes.
Entre los objetivos expresados por la Cancillería se encuentra fortalecer la relación bilateral y promover la integración latinoamericana. La nueva representación también tendría como contexto la necesidad de mantener abiertos los canales de comunicación después de la crisis diplomática.
La propuesta no supone que todas las diferencias entre los gobiernos hayan quedado resueltas. La postura mexicana sobre la destitución de Pedro Castillo se ha mantenido, mientras que el restablecimiento de relaciones permite retomar los mecanismos diplomáticos entre ambos países.
La reconciliación diplomática entra en una nueva etapa
La propuesta de Lydia Antonio de la Garza se presenta como un paso institucional posterior al acuerdo de agosto para recuperar las relaciones entre México y Perú. Su eventual ratificación permitiría avanzar en la integración de la representación diplomática mexicana, después de un periodo marcado por desacuerdos sobre el asilo concedido a Betssy Chávez.
El proceso dependerá ahora de la decisión del Senado. Mientras tanto, la Cancillería ha reiterado su disposición a fortalecer los vínculos bilaterales y a impulsar la cooperación regional.
La designación constituye un avance en la normalización diplomática, aunque la evolución de la relación dependerá también de la comunicación y los acuerdos que ambos gobiernos logren establecer en los próximos meses.
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