La industria del sorgo tuvo su peor caída en 40 años, poniendo en peligro la cadena alimentaria nacional y obligando a los productores a abandonar más de un millón de hectáreas ante el grano extranjero, la poca rentabilidad y la falta de apoyos del gobierno
Sin este grano, la cadena de suministro alimentaria de origen pecuario pierde su principal base de soporte económico.

El campo mexicano está teniendo uno de sus momentos más críticos en las últimas décadas. Al cierre del ciclo comercial agrícola 2025-2026, la producción nacional de sorgo se desplomó un 20.5% anual, registrando apenas 3.3 millones de toneladas, la cifra más baja de los últimos 40 años.
De acuerdo con un reporte detallado emitido por la Oficina en Ciudad de México del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), esta contracción drástica se debe a una combinación letal de baja rentabilidad del grano, un alto nivel de endeudamiento entre los productores y los estragos persistentes de la sequía.
El análisis advierte que la crisis no es pasajera: se prevé que durante el próximo ciclo la cosecha nacional sufra una variación negativa adicional del 6.1%, manteniendo la tendencia a la baja bajo la misma problemática estructural.
¿Qué es el sorgo y por qué es un pilar estratégico para la agricultura mexicana?
El sorgo es un cereal altamente resistente a climas cálidos y áridos, tradicionalmente cultivado en regiones de temporal donde otros granos como el maíz blanco tendrían mayores dificultades para sobrevivir.
En términos agronómicos, destaca por su capacidad de adaptación a suelos con menor disponibilidad hídrica, lo que históricamente lo convirtió en la columna vertebral de la economía rural en estados del norte y el bajío mexicano.
Su importancia estratégica radica en que funciona como el principal insumo energético para la industria de alimentos balanceados destinados a animales de granja. Sin este grano, la cadena de suministro alimentaria de origen pecuario pierde su principal base de soporte económico.
¿Qué productos de la canasta básica dependen directamente del sorgo?
Aunque rara vez se consume de manera directa en los hogares en platillos cotidianos, el sorgo está presente de forma indirecta en la gran mayoría de los alimentos que consumen las familias mexicanas todos los días.
Al ser el componente estelar en las raciones alimenticias de ganado porcino, aves de postura, pollos de engorda y ganado lechero, su disponibilidad y precio impactan directamente en el costo final de productos básicos como:
- Carne de cerdo y sus derivados (jamón, salchichas, chorizo).
- Carne de pollo y huevo para plato.
- Carne de res en sistemas de engorda intensiva.
- Leche y productos lácteos de consumo masivo.
Cuando el sorgo escasea o encarece, alimentar a los animales de granja se vuelve más costoso, lo que ejerce una presión inflacionaria sobre toda la cadena de la industria cárnica y avícola del país.
¿Cuáles son las causas del desplome histórico en la producción de sorgo?
Según explicó Rodrigo Trejo, analista del USDA, la caída responde a que los precios internos que perciben los agricultores por su cosecha no cubren los costos mínimos de producción. Ante este panorama financiero adversó, muchos productores han optado por abandonar definitivamente la siembra del grano.
Adicionalmente, las parcelas que continúan activas sufren por la escasez crítica de agua, lo que reduce drásticamente el rendimiento por hectárea.
Como consecuencia directa, el área cosechada a nivel nacional se redujo un 16.7% anual en el ciclo concluido, abarcando apenas un millón de hectáreas, y se anticipa un recorte adicional del 10.0% para el próximo periodo.
El caso más dramático se observa en Tamaulipas, estado líder tradicional en la producción sorguera, que dejó de sembrar 239.615 hectáreas durante el ciclo que cierra.
¿Por qué la industria pecuaria prefiere importar maíz amarillo de Estados Unidos?
Mientras los productores nacionales enfrentan crecientes costos en fertilizantes, deudas acumuladas y falta de apoyos institucionales, los grandes compradores e industrias de engorda en México han encontrado una alternativa comercial más accesible al norte de la frontera.
La industria pecuaria nacional prefiere adquirir maíz amarillo estadounidense porque resulta más económico y cuenta con ventajas logísticas sumamente eficientes.
En los últimos años, las empresas de este sector invirtieron de manera estratégica en infraestructura ferroviaria y terminales de almacenamiento, facilitando la recepción masiva de grano importado y marginando al sorgo nacional en el mercado interno.

¿Cómo impacta esta crisis en el futuro del campo y la economía de los consumidores?
La contracción histórica del sorgo está dando lecciones y advertencias severas sobre la vulnerabilidad alimentaria del país. Para los agricultores, la falta de rentabilidad representa la pérdida de patrimonios familiares enteros y el abandono de tierras cultivables que difícilmente se recuperarán a corto plazo.
Para los consumidores finales, la dependencia excesiva de granos importados expone a la economía mexicana a la volatilidad del tipo de cambio, los precios internacionales y los problemas logísticos transfronterizos.
Frenar esta caída requiere de políticas públicas focalizadas en tecnificación del campo, esquemas de financiamiento accesibles y apoyos reales que devuelvan la rentabilidad a los productores nacionales antes de que el desabasto local comprometa aún más la estabilidad de la cadena alimentaria.
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