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México llegará al Día Nacional del Maíz con una menor producción y mayor dependencia de importaciones: en 2026 se prevé que el país produzca 23.5 millones de toneladas, apenas 49% del consumo nacional, mientras 51% tendrá que cubrirse con compras al extranjero

Esto significa que la producción nacional cubrirá aproximadamente 49% de las necesidades de consumo, mientras que el 51% restante tendrá que ser cubierto mediante importaciones.

México llegará al Día Nacional del Maíz con una menor producción y mayor dependencia de importaciones: en 2026 se prevé que el país produzca 23.5 millones de toneladas, apenas 49% del consumo nacional, mientras 51% tendrá que cubrirse con compras al extranjero

México llegará al Día Nacional del Maíz, que se conmemora el 29 de septiembre, con una menor producción del grano, una reducción de la superficie cosechada y una creciente dependencia de las importaciones.

De acuerdo con estimaciones del Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA), México producirá alrededor de 23.5 millones de toneladas de maíz durante 2026, frente a un consumo aparente de 48.2 millones de toneladas.

Esto significa que la producción nacional cubrirá aproximadamente 49% de las necesidades de consumo, mientras que el 51% restante tendrá que ser cubierto mediante importaciones.

El deterioro responde, según especialistas consultados, a una combinación de factores que incluyen menores superficies cultivadas, altos costos de producción, dificultades para acceder a financiamiento, condiciones climáticas adversas y cambios en las políticas públicas dirigidas al sector agrícola.

México producirá 23.5 millones de toneladas de maíz en 2026

Las cifras del GCMA muestran un cambio importante respecto de los niveles registrados hace casi una década.

En 2017, México produjo alrededor de 27.7 millones de toneladas de maíz y tuvo un consumo aparente de 40.3 millones de toneladas. En ese momento, la producción nacional cubría aproximadamente 69% del consumo.

Para 2026, las estimaciones apuntan a:

  • 23.5 millones de toneladas de producción nacional.
  • 48.2 millones de toneladas de consumo aparente.
  • 49% de autosuficiencia.
  • 51% del consumo cubierto mediante importaciones.

Entre 2017 y 2026, la producción nacional habría disminuido en aproximadamente 4.2 millones de toneladas, mientras que el consumo aumentó en cerca de 7.9 millones de toneladas.

La brecha entre producción y consumo, por tanto, se ha ampliado considerablemente.

Importaciones de maíz alcanzarán niveles récord

El incremento de la dependencia externa ya se refleja en las compras realizadas durante 2026.

Entre enero y julio, México importó 14.72 millones de toneladas de maíz, de acuerdo con el GCMA. Se trata de un máximo para ese periodo y representa un incremento de 7.4% respecto al mismo lapso del año anterior.

La consultora estima que las importaciones podrían alcanzar 24.8 millones de toneladas al cierre de 2026, con lo que superarían el récord registrado en 2025.

Como referencia, en 2017 México importó 15.4 millones de toneladas.

El director general del GCMA, Juan Carlos Anaya Castellanos, sostiene que el problema no puede explicarse únicamente por una mala cosecha o por un comportamiento temporal de los precios, sino por factores estructurales relacionados con la política agrícola y las condiciones en las que producen los agricultores.

Cada vez se cosecha menos superficie

Uno de los principales problemas señalados por los especialistas es la reducción de la superficie destinada al cultivo de maíz.

En el ciclo primavera-verano actual se cosecharon alrededor de 5.4 millones de hectáreas, frente a 6.2 millones en el periodo tomado como referencia por el GCMA, una reducción cercana a 800,000 hectáreas.

El fenómeno también se observa de manera particular en estados productores como Sinaloa.

El académico de la Universidad Autónoma de Sinaloa y consultor en asuntos económicos agrícolas, Samuel Sarmiento Gámez, señaló que los últimos años han sido especialmente complicados para los productores de esa entidad.

Entre los factores que han afectado al sector mencionó:

  • Incremento en el precio de fertilizantes.
  • Mayor costo de semillas.
  • Aumento en el precio del diésel.
  • Sequía y menor disponibilidad de agua.
  • Cambios en los programas federales de apoyo.
  • Problemas para acceder a financiamiento.
  • Pérdidas económicas de los agricultores.

De acuerdo con el especialista, durante el ciclo otoño-invierno 2025-2026, de las aproximadamente 800,000 hectáreas de riego disponibles en Sinaloa, únicamente se sembraron 584,000.

Para el siguiente ciclo, FIRA estima un costo de producción del maíz de aproximadamente 54,365 pesos por hectárea, alrededor de 3% más que el año anterior.

México produce menos maíz por hectárea que otros países

La dependencia de las importaciones también está relacionada con una importante brecha de productividad.

Según datos del SIAP sistematizados por GCMA, México obtiene un rendimiento promedio de aproximadamente 3.8 toneladas de maíz por hectárea, mientras que el promedio mundial ronda las 6.1 toneladas.

La diferencia es todavía mayor frente a algunos de los principales productores internacionales:

  • México: 3.8 toneladas por hectárea.
  • China: 6.8 toneladas.
  • Ucrania: 7.1 toneladas.
  • Estados Unidos: 11.5 toneladas.
  • Promedio mundial: 6.1 toneladas.

Dentro de México también existen diferencias significativas.

Sinaloa registra rendimientos cercanos a 12 toneladas por hectárea, mientras que algunas zonas de Chihuahua y Jalisco alcanzan niveles similares.

Para Anaya Castellanos, la diferencia está relacionada con el acceso desigual a tecnología, infraestructura, semillas mejoradas, financiamiento, tecnificación del riego, mecanización y asistencia técnica.

“La política pública no debe concentrarse exclusivamente en subsidiar la producción existente; tiene que estar orientada a elevar la productividad y la rentabilidad”, señaló el director del GCMA.

Sequía también reduce los rendimientos

La falta de agua ha tenido un impacto particularmente fuerte en algunas regiones productoras.

En Sinaloa, Sarmiento Gámez explicó que el rendimiento promedio habría disminuido de 12.5 a 10.5 toneladas por hectárea debido a las restricciones de agua.

El problema no solo afecta el volumen de producción, sino también los ingresos de los agricultores. Según el especialista, algunos productores llegaron a registrar pérdidas de hasta 12,000 pesos por hectárea.

La situación genera un círculo de menor rentabilidad que puede provocar que algunos agricultores reduzcan la superficie sembrada o incluso abandonen temporalmente la actividad.

¿Por qué producir maíz es cada vez menos rentable?

El GCMA identifica varios factores que presionan simultáneamente a los productores.

Entre ellos se encuentran:

  • Precios internacionales bajos.
  • Apreciación del peso frente al dólar.
  • Altos costos de producción.
  • Acceso insuficiente a financiamiento competitivo.
  • Cobertura limitada de seguros agrícolas y climáticos.
  • Falta de instrumentos suficientes para proteger precios e ingresos.
  • Debilidad de la asistencia técnica.
  • Menor transferencia tecnológica.
  • Incertidumbre sobre la comercialización antes de iniciar la siembra.

De acuerdo con Anaya Castellanos, la combinación de estos elementos reduce la rentabilidad y desincentiva la inversión, lo que termina afectando tanto la superficie cultivada como la productividad y la producción nacional.

Especialistas plantean financiamiento, seguros y agricultura por contrato

Ante el deterioro del sector, Anaya Castellanos plantea una estrategia de seguridad alimentaria para el maíz basada en cinco ejes.

1. Financiamiento competitivo

El primer punto consiste en recuperar el acceso al crédito productivo para pequeños y medianos productores.

El financiamiento debería estar acompañado de garantías que permitan reducir las tasas de interés y ampliar la cobertura.

2. Seguros y administración de riesgos

Los productores enfrentan riesgos derivados de sequías, exceso de humedad, heladas, plagas y otros fenómenos meteorológicos.

Por ello, el especialista considera necesario ampliar los seguros agrícolas y climáticos para evitar que las pérdidas recaigan exclusivamente sobre los agricultores.

3. Garantizar rentabilidad

Otro de los planteamientos es establecer mecanismos que permitan al productor conocer de antemano las condiciones de comercialización.

Entre ellos están:

  • Agricultura por contrato.
  • Coberturas de precios.
  • Definición de bases.
  • Mecanismos de ingreso objetivo.
  • Esquemas que permitan recuperar costos y obtener una utilidad.

4. Elevar la productividad

El aumento de la producción no tendría que depender exclusivamente de ampliar la superficie cultivada.

También se requiere elevar el rendimiento por hectárea mediante:

  • Semillas mejoradas.
  • Fertilización adecuada.
  • Manejo de suelos.
  • Agricultura de precisión.
  • Tecnificación del riego.
  • Mecanización.
  • Investigación.
  • Asistencia técnica permanente.

5. Reglas de comercialización antes de sembrar

El productor necesita conocer antes de iniciar el ciclo agrícola quién comprará su cosecha, cómo se determinará el precio, cuáles serán las condiciones de calidad y qué instrumentos tendrá para proteger sus ingresos.

El GCMA considera que esperar hasta el momento de la cosecha para resolver estos problemas limita las posibilidades de los agricultores.

Gobierno anuncia nuevos mecanismos para el maíz blanco

Anaya Castellanos reconoció que el gobierno federal ha planteado un esquema de ordenamiento y comercialización para el maíz blanco producido durante el ciclo primavera-verano 2026 en determinados estados.

Dentro de este esquema se contempla incorporar seguro agrícola y seguro al ingreso.

Sin embargo, el especialista considera que el tamaño del deterioro del sector requiere una estrategia de mayor alcance y continuidad.

“México requiere de una política nacional de maíz de largo plazo, con presupuesto, reglas claras y metas medibles de superficie, productividad, producción y autosuficiencia”, sostuvo.

¿Por qué los apoyos económicos no son suficientes?

Sarmiento Gámez considera necesario modificar el esquema de financiamiento agrícola y crear una banca de desarrollo de primer piso que pueda otorgar créditos directamente a los productores.

Actualmente, explicó, mecanismos como FIRA operan mediante intermediarios financieros, entre ellos parafinancieras y dispersoras de crédito, lo que puede elevar el costo del financiamiento para los agricultores.

También planteó recuperar mecanismos de agricultura por contrato y coberturas de precios, de manera que los productores puedan asegurar condiciones mínimas de comercialización sin renunciar a beneficiarse si los precios internacionales aumentan.

El especialista también consideró necesarios presupuestos multianuales destinados a rubros como:

  • Sanidad.
  • Comercialización.
  • Tecnificación.
  • Financiamiento.
  • Infraestructura agrícola.

El reto: producir más con menos superficie

La situación del maíz mexicano refleja una doble presión: mientras la superficie cultivada y la producción disminuyen, el consumo continúa creciendo.

De acuerdo con el GCMA, 82% de los productores mexicanos cultivan en superficies menores a cinco hectáreas y dependen principalmente de la agricultura de temporal, con una producción promedio de aproximadamente 2.5 toneladas por hectárea.

Anaya Castellanos estima que, entre 2018 y 2026, los agricultores han dejado de cultivar alrededor de 17% de la superficie destinada al maíz.

El especialista atribuye esta reducción no solamente a los precios del grano, sino también a la falta de incentivos para elevar la productividad y enfrentar los efectos del cambio climático.

En este contexto, el desafío para México no consiste únicamente en incrementar las toneladas producidas, sino en elevar el rendimiento por hectárea, reducir los riesgos que enfrentan los agricultores y generar condiciones que hagan rentable mantener la producción nacional.

Mientras el consumo se acerca a los 50 millones de toneladas anuales, las estimaciones para 2026 apuntan a que México producirá menos de la mitad de ese volumen. La diferencia tendrá que cubrirse en los mercados internacionales, profundizando la dependencia del país de las importaciones de maíz.

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