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Descubren en México una araña que se cubre de tierra para desaparecer ante depredadores y presas

La araña cuenta con poros en la cutícula, la capa externa de su cuerpo, que están relacionados con glándulas cuyas secreciones permiten que las partículas se adhieran.

Descubren en México una araña que se cubre de tierra para desaparecer ante depredadores y presas

México aparece en cinco investigaciones que permiten entender mejor fenómenos relacionados con la biodiversidad, la alimentación, las redes sociales y la historia de los primeros habitantes de Norteamérica.

Entre ellos destaca el registro de una nueva especie de araña en Veracruz, el origen mexicano del hongo que causó el tizón de la papa asociado con la Gran Hambruna de Irlanda y un sitio arqueológico de Sonora que aportó evidencia sobre la cultura Clovis.

La información fue publicada originalmente en distintos estudios científicos y, en el caso de la araña, retomada por la revista de divulgación de la UNAM. Aunque los hallazgos corresponden a investigaciones realizadas hace varios años, continúan siendo relevantes porque muestran cómo nuevos datos pueden modificar lo que se conoce sobre una especie, una enfermedad agrícola, el comportamiento en internet, la alimentación y el poblamiento temprano de América.

1. Una nueva araña en Veracruz que se cubre de tierra para camuflarse

Un equipo del Instituto de Biología de la UNAM, encabezado por Alejandro Valdez-Mondragón, describió una nueva especie de araña: Paratropis tuxtlensis.

Los ejemplares fueron encontrados en la Reserva de la Biósfera Volcán San Martín, en Veracruz, una zona de selva tropical. El nombre de la especie hace referencia a la Estación de Biología Tropical Los Tuxtlas.

El hallazgo fue publicado en 2014 en la revista ZooKeys y representó el primer registro del género Paratropis en Norteamérica. Hasta entonces, las especies conocidas de este género se encontraban en Sudamérica y la especie registrada más al norte estaba en Panamá,

¿Cómo logra esconderse esta araña?

La característica que más llama la atención de esta especie es su capacidad para cubrir su cuerpo con partículas de tierra.

La araña cuenta con poros en la cutícula, la capa externa de su cuerpo, que están relacionados con glándulas cuyas secreciones permiten que las partículas se adhieran.

De esta manera, el suelo queda pegado a su exoesqueleto y puede cubrir incluso sus patas.

Los investigadores observaron que los ejemplares permanecían inmóviles cuando levantaban las piedras que utilizaban como refugio.

“Los ejemplares se colectaron en la selva tropical, bajo piedras o rocas. Permanecieron inmóviles cuando levantamos la roca que les servía de refugio, posiblemente como un mecanismo de defensa ya que las partículas de tierra incrustadas en su cuerpo les sirven como camuflaje”.

El camuflaje puede ayudar a reducir la posibilidad de que sea detectada por depredadores y también permitirle pasar desapercibida ante sus presas.

Los investigadores colectaron dos machos, dos hembras adultas y un ejemplar juvenil. Todos fueron depositados en la Colección Nacional de Arácnidos del Instituto de Biología de la UNAM.

2. El hongo de la Gran Hambruna de Irlanda tiene un vínculo con México

Otro de los hallazgos analizados cambia la explicación sobre el origen del patógeno responsable del tizón tardío de la papa.

La especie Phytophthora infestans está relacionada con la enfermedad que destruyó grandes cantidades de cultivos de papa en Irlanda durante la década de 1840. La crisis agrícola contribuyó a la Gran Hambruna irlandesa de 1845 a 1849.

Un estudio publicado en PNAS en 2014 concluyó que el patógeno se originó en el centro de México y no en los Andes, como sostenía otra hipótesis científica. Los investigadores compararon información genética de muestras procedentes de México y de la región andina para reconstruir las relaciones evolutivas del organismo.

El resultado apuntó al Valle de Toluca como centro de origen de P. infestans.

¿Por qué importa saber dónde surgió?

Identificar el lugar donde evolucionó un patógeno puede ayudar a estudiar cómo interactuó durante miles de años con las plantas de su entorno.

En este caso, conocer la diversidad genética de las poblaciones mexicanas puede proporcionar información para buscar mecanismos de resistencia en variedades de papa y comprender cómo el patógeno continúa adaptándose. La investigación también permite entender mejor una enfermedad que sigue afectando a los cultivos de papa.

Es importante aclarar que la conclusión de 2014 no surgió de una sola observación, sino del análisis de relaciones genéticas entre distintas poblaciones del patógeno. Además, investigaciones anteriores habían defendido un origen sudamericano, por lo que el tema forma parte de un debate científico sobre la evolución de esta especie.

3. ¿Las emociones pueden transmitirse a través de Facebook?

En 2014, investigadores de Facebook, Cornell University y la Universidad de California realizaron un experimento para analizar si las expresiones emocionales que aparecen en una red social pueden influir en las publicaciones posteriores de otros usuarios.

El estudio involucró a 689 mil 3 usuarios de Facebook y fue publicado en PNAS. Durante una semana, los investigadores redujeron de manera experimental la cantidad de publicaciones con contenido positivo o negativo que aparecía en los muros de distintos grupos de usuarios.

Se analizaron cerca de 3 millones de publicaciones y más de 122 millones de palabras. Los investigadores observaron que cuando se reducía la exposición a contenido positivo, los usuarios tendían a utilizar menos palabras positivas y más negativas en sus propias publicaciones. Cuando se reducía el contenido negativo, se observaba el patrón contrario.

El resultado fue interpretado como evidencia experimental de que existe un efecto de contagio emocional en las redes sociales, incluso sin interacción presencial ni señales como gestos, postura o tono de voz.

¿Significa que Facebook podía cambiar el estado de ánimo de cualquier persona?

El estudio encontró cambios en la expresión emocional escrita de los usuarios. Eso no equivale a demostrar que una publicación pueda provocar por sí sola un trastorno psicológico o modificar de manera profunda el estado emocional de una persona.

Además, la investigación generó una discusión ética porque los usuarios no fueron informados de manera específica de que formarían parte del experimento.

PNAS publicó posteriormente un editorial en el que se plantearon preocupaciones sobre la metodología y el consentimiento. Por ello, el hallazgo debe entenderse dentro de sus límites y no como una prueba de que las redes sociales determinan el estado de ánimo de las personas.

4. Comer más frutas y verduras se relacionó con menor riesgo de muerte

Un meta-análisis publicado en The BMJ revisó 16 estudios prospectivos que reunieron a 833 mil 234 participantes y 56 mil 423 muertes.

Los investigadores analizaron la relación entre el consumo de frutas y verduras y el riesgo de morir por cualquier causa, por enfermedades cardiovasculares y por cáncer.

El análisis encontró que cada porción adicional diaria de frutas y verduras se asociaba, en promedio, con una reducción de 5% en el riesgo relativo de muerte por cualquier causa. Para las frutas la asociación fue de 6% y para las verduras de 5%.

Sin embargo, el estudio identificó un punto importante: el beneficio observado dejaba de aumentar de manera significativa después de alrededor de cinco porciones diarias.

¿Esto significa que comer frutas y verduras evita enfermedades?

El estudio fue un meta-análisis de investigaciones observacionales de cohorte. Encontró una asociación, pero eso no permite afirmar que comer una determinada cantidad de frutas y verduras sea por sí solo la causa directa de una menor mortalidad.

También hay que considerar que el trabajo encontró una relación clara con la mortalidad cardiovascular, pero no una asociación apreciable con la mortalidad por cáncer.

Por ello, el resultado sirve como evidencia que respalda una alimentación con mayor presencia de frutas y verduras, pero no debe interpretarse como una garantía individual de prevención.

5. Sonora aportó evidencia sobre los primeros cazadores Clovis

En Sonora existe otro hallazgo que modificó la discusión sobre el origen de la cultura Clovis. En el sitio arqueológico El Fin del Mundo, ubicado en el noroeste de México, investigadores encontraron herramientas de piedra asociadas con restos de gonfoterios, animales emparentados con los elefantes.

El estudio publicado en PNAS estimó una asociación entre humanos Clovis y estos animales de alrededor de 13 mil 390 años calibrados antes del presente.

El sitio se convirtió en una pieza importante para estudiar la expansión de los primeros grupos de cazadores recolectores identificados con la tecnología Clovis.

¿Qué encontraron en El Fin del Mundo?

Los investigadores documentaron herramientas características de la tradición Clovis, restos de gonfoterios y evidencias de ocupación humana.

El hallazgo era relevante porque hasta entonces no existía evidencia de que estos animales hubieran sido cazados por grupos Clovis en esa etapa tardía de Norteamérica.

Los sedimentos también indicaron que el paisaje era diferente al actual. La zona habría tenido un ambiente asociado con agua, posiblemente un lago poco profundo o un humedal.

Esto permite reconstruir una parte del paisaje de Sonora de hace miles de años.

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¿Qué cambió este descubrimiento sobre la cultura Clovis?

Durante décadas predominó la idea de que la tecnología Clovis se había desarrollado después de la llegada de grupos humanos desde el norte de América.

El sitio de Sonora aportó evidencia que respalda una posibilidad distinta: que esta tradición tecnológica pudo haberse originado en el suroeste de Estados Unidos o el norte de México, y no necesariamente al norte del continente. El hallazgo no significa que toda la historia del poblamiento de América haya quedado resuelta.

Lo que hizo fue aportar evidencia para reconsiderar el lugar donde surgió y se desarrolló la tecnología Clovis.

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Cinco investigaciones, una misma conexión: México como pieza científica

Los cinco casos pertenecen a áreas distintas, pero comparten un punto de partida. En Veracruz, una nueva especie amplió el conocimiento sobre la distribución de un género de arañas. En el Valle de Toluca, los estudios genéticos ayudaron a identificar el origen del patógeno asociado con una de las mayores crisis agrícolas del siglo XIX. En las redes sociales, un experimento mostró que las expresiones emocionales pueden influir en las expresiones de otros usuarios.

En nutrición, un meta-análisis encontró una asociación entre mayor consumo de frutas y verduras y menor mortalidad, mientras que en Sonora la arqueología aportó evidencia sobre la presencia y posible origen de la tradición Clovis.

Los resultados no deben mezclarse como si fueran descubrimientos de una misma investigación. Son estudios independientes, realizados con métodos distintos y con diferentes niveles de evidencia. Su relevancia está en que cada uno aporta una pieza para comprender mejor fenómenos relacionados con la biodiversidad, la agricultura, la salud, el comportamiento humano y la historia de México y América.

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