Citlalli Hernández denunció acoso y clasismo tras ser fotografiada en un restaurante de la CDMX
Hernández explicó que tomó la decisión de pronunciarse públicamente tras la difusión en internet de imágenes de su estancia en el lugar.

MÉXICO. — Un incidente ocurrido en un establecimiento comercial provocó un nuevo debate en redes sociales sobre la privacidad de los funcionarios públicos y los alcances del principio de austeridad.
De acuerdo con información compartida directamente por Citlalli Hernández a través de sus cuentas oficiales en redes sociales, la dirigente denunció haber sido víctima de acoso y clasismo al ser fotografiada sin su consentimiento mientras comía en un restaurante de la Ciudad de México.
La exsecretaria de las Mujeres y actual presidenta de la Comisión Nacional de Elecciones de Morena decidió publicar la imagen de la pareja que le tomó las fotografías.
Hernández explicó que tomó la decisión de pronunciarse públicamente tras la difusión en internet de imágenes de su estancia en el lugar, así como del ticket de consumo, antes de que el material fuera utilizado para generar desinformación o críticas en plataformas digitales.
La postura sobre la austeridad y el uso de recursos propios
Frente a las publicaciones vertidas en redes sociales, la funcionaria detalló la diferencia entre el uso del presupuesto público y los gastos personales de un servidor público. Los puntos centrales de su postura señalan:
- Uso del dinero personal: Sostuvo que ocupar un cargo en la función pública no prohíbe a una persona gastar su propio salario en actividades personales o familiares.
- Definición de austeridad: Explicó que la austeridad republicana implica gobernar sin privilegios cargados al erario, además de mantener un estilo de vida sin excesos a costa de los recursos del Estado.
- Inexistencia de faltas: Defendió que acudir a un establecimiento comercial en un día de descanso no contradice los principios éticos de su movimiento político.
“La austeridad y la justa medianía no significan que una persona pública tenga prohibido gastar su propio dinero o aceptar ir un domingo a un restaurante”, expresó la funcionaria en sus canales oficiales.
Críticas a la cobertura en redes sociales y respuesta a los comensales
En su mensaje, la dirigente cuestionó la forma en que diversos usuarios y generadores de contenido abordaron el hecho en internet. Entre los seccionamientos de su declaración destacan:
- Ausencia de debate político: Cuestionó que se recurra a fotografías tomadas sin consentimiento en lugar de construir argumentos para el debate público.
- Acoso en espacios privados: Señaló que tomar fotografías a escondidas representa una forma de acoso directo hacia su persona.
- Mensaje a las personas involucradas: Indicó que si los comensales deseaban una imagen con ella, podían haberla solicitado de manera directa.
“Por cierto, a quienes me tomaron la foto, si querían una foto, me la podían pedir. Les recomiendo las pizzas de Negroni: rondan en los 370 pesos”, concluyó la funcionaria en su publicación.
¿Qué derechos aplican sobre la imagen y la vida privada?
El hecho reabrió la conversación general sobre los límites entre el derecho a la información sobre personajes públicos y la protección de sus datos personales en espacios de consumo privado:
- Fotografías sin consentimiento: Captar imágenes de una persona sin su autorización en espacios cerrados o de consumo privado puede vulnerar el derecho a la propia imagen.
- Difusión de tickets de consumo: Publicar comprobantes de pago o datos de consumo personal expone información privada de los usuarios sin que esto constituya una falta legal, a menos que involucre facturación con recursos públicos.
- Límite de la función pública: Los servidores públicos mantienen el derecho a la privacidad durante sus días de descanso y en el ejercicio de actividades financiadas con sus propios ingresos.
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