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Jóvenes usan la IA como psicólogo y preguntan qué hacer ante depresión, advierte Sheinbaum

La Presidenta señaló que algunos jóvenes recurren a herramientas de inteligencia artificial para buscar orientación emocional. El Gobierno también analiza el efecto de celulares, redes sociales y plataformas digitales sobre la atención, el aprendizaje y la convivencia de niñas, niños y adolescentes.

CIUDAD DE MÉXICO.- La presidenta Claudia Sheinbaum advirtió este lunes 10 de agosto que los jóvenes están utilizando herramientas de inteligencia artificial como si fueran un psicólogo, incluso para preguntar qué hacer cuando se sienten deprimidos, una práctica que, señaló, implica riesgos cuando sustituye la atención de un profesional.

Durante su conferencia matutina en Palacio Nacional, la mandataria atribuyó el hallazgo a una encuesta realizada por la Subsecretaría de Educación Superior, aunque no dio una proporción de jóvenes que recurre a la IA de esta manera. El tema afecta principalmente a estudiantes, familias y docentes, y forma parte de una discusión más amplia del Gobierno federal sobre el uso de inteligencia artificial, celulares y redes sociales entre menores. La advertencia central es que estas herramientas pueden ser útiles, pero no deben asumirse como sustitutas de atención especializada.

Me impactó muchísimo en una encuesta que hizo la Subsecretaría de Educación Superior que los jóvenes lo usan como psicólogo y le preguntan a la inteligencia artificial: ‘Me siento deprimido, ¿qué hago?’”, afirmó Sheinbaum.

La discusión no se limitó a la salud emocional. El secretario de Educación Pública, Mario Delgado, expuso que los docentes enfrentan dificultades para mantener la atención de los alumnos, gestionar conflictos originados en redes sociales, enfrentar el ciberacoso e incorporar las nuevas tecnologías a la enseñanza sin que desplacen el proceso de aprendizaje.

¿Por qué Sheinbaum advierte sobre usar la IA como psicólogo?

Sheinbaum reconoció que la inteligencia artificial puede ser una herramienta útil para distintas tareas, pero marcó una diferencia entre utilizarla para obtener información y convertirla en sustituto de una persona especializada en salud mental.

Por más que pueda ser útil la inteligencia artificial para distintas herramientas, sustituir a un profesional por la inteligencia artificial también tiene sus riesgos”, afirmó.

La preocupación expresada por la Presidenta coincide con una discusión internacional que ya alcanza al sector salud. En marzo de 2026, la Organización Mundial de la Salud (OMS) reunió a especialistas en inteligencia artificial, salud mental, ética y políticas públicas para analizar este fenómeno.

La OMS señaló que herramientas de inteligencia artificial generativa que no fueron diseñadas ni probadas específicamente para atender problemas de salud mental están siendo utilizadas para obtener apoyo emocional, particularmente por jóvenes, y advirtió sobre los riesgos que esto puede representar. El organismo plantea que las aplicaciones destinadas a ese propósito deben incorporar evidencia científica, especialistas en salud mental, mecanismos de seguridad y protocolos para situaciones de crisis.

En términos prácticos, una respuesta de una IA puede servir para ofrecer información general o ayudar a ordenar una duda, pero no equivale a una evaluación profesional ni permite asumir por sí sola un diagnóstico o tratamiento.

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¿Qué relación tienen los celulares y las redes sociales con el aprendizaje?

El Gobierno federal vinculó la discusión sobre inteligencia artificial con otro problema que enfrentan las escuelas: la cantidad de estímulos digitales que reciben los estudiantes durante el día.

Mario Delgado presentó en la conferencia datos de una investigación realizada en Estados Unidos sobre el uso de teléfonos inteligentes entre jóvenes.

El estudio original, elaborado por Common Sense Media, analizó durante una semana teléfonos Android utilizados por una muestra de alrededor de 200 jóvenes de entre 11 y 17 años. Sus principales resultados fueron:

  • Más de la mitad de los participantes recibió 237 o más notificaciones al día.
  • 23% de las notificaciones llegó durante el horario escolar.
  • Casi todos los participantes utilizaron el celular al menos una vez durante las clases.
  • El uso mediano del teléfono durante el horario escolar fue de 43 minutos.
  • Más de dos terceras partes reconocieron que en ocasiones o con frecuencia les resulta difícil dejar de utilizar la tecnología.

El dato de las 237 notificaciones corresponde a jóvenes estudiados en Estados Unidos y no constituye una medición de estudiantes mexicanos.

Delgado lo utilizó para explicar el tipo de interrupciones a las que pueden enfrentarse los alumnos durante una jornada escolar.

¿Cuánto tarda un estudiante en recuperar la concentración?

Durante su exposición, el titular de la SEP señaló que las constantes interrupciones pueden fragmentar la atención.

La UNESCO también ha documentado el problema. El organismo explica que incluso la presencia de un teléfono con notificaciones puede distraer al estudiante y cita investigaciones según las cuales una persona puede requerir hasta 20 minutos para volver a concentrarse en lo que estaba aprendiendo después de una distracción.

La pedagoga e investigadora educativa Yareni Annalie Domínguez Delgado explicó durante la conferencia que este entorno está modificando la manera en que se sostiene la atención.

La inmediatez digital ha estado desplazando nuestro foco de atención. Poco a poco la atención profunda, sostenida ha pasado hacia una atención fragmentada”, expuso.

Según la especialista, el desafío para los maestros no consiste en tratar de competir con la velocidad de una pantalla, sino en conservar espacios que permitan a los alumnos detenerse, analizar información, relacionarse con otras personas y desarrollar un pensamiento más profundo.

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¿Qué problemas enfrentan ahora los maestros en las aulas?

Mario Delgado agrupó la discusión en varios retos que ya forman parte de la vida cotidiana en las escuelas:

  • Mantener la atención de niñas y niños.
  • Trabajar frente a una cultura digital basada en respuestas inmediatas.
  • Atender conflictos que comienzan o continúan en redes sociales.
  • Enfrentar el ciberacoso.
  • Incorporar la tecnología con un propósito educativo.
  • Evitar que las herramientas digitales sustituyan procesos necesarios para investigar, analizar y aprender.

“No podemos dejar solos a los maestros y las maestras”, sostuvo Delgado al señalar que familias, escuelas y autoridades tienen una responsabilidad compartida.

La profesora de primaria Sandra Ortega Rivero, con más de tres décadas de experiencia frente a grupo, agregó que ha observado alumnos que llegan cansados, presentan problemas para concentrarse y tienen dificultades para relacionarse cuando el uso de dispositivos ocupa buena parte de sus actividades.

Para la docente, la respuesta debe incluir acompañamiento, diálogo y tiempo compartido entre adultos, niñas y niños.

¿México prohibirá los celulares en las escuelas?

Por ahora, Sheinbaum no planteó una prohibición general de celulares o redes sociales. Su postura es avanzar en la discusión sobre cómo regular su utilización, particularmente entre menores y dentro de las escuelas.

La Presidenta sostuvo que el problema tampoco se resuelve únicamente retirando un dispositivo. También señaló que el uso constante de pantallas puede desplazar momentos de convivencia dentro de las familias.

Cuando las pantallas sustituyen la convivencia familiar se debilitan los vínculos”, afirmó.

La UNESCO mantiene una posición similar respecto al ámbito educativo: la tecnología puede contribuir al aprendizaje cuando tiene una finalidad clara, pero su uso excesivo o sin orientación puede convertirse en una fuente de distracción. El organismo recomienda que las decisiones sobre dispositivos dentro de las escuelas partan de las necesidades educativas de los estudiantes y no únicamente de la disponibilidad de la tecnología.

¿Qué deben entender las familias sobre la IA y las pantallas?

La discusión abierta por el Gobierno coloca dos asuntos distintos bajo un mismo problema: cómo aprovechar la tecnología sin permitir que sustituya procesos que requieren atención humana.

En el caso de la escuela, esto significa utilizar celulares, plataformas e inteligencia artificial cuando tengan una función educativa concreta, sin desplazar la concentración, el análisis y la convivencia.

En salud emocional, implica una precaución adicional: una herramienta de inteligencia artificial puede ofrecer información o una primera orientación, pero una persona que atraviesa síntomas de depresión o un problema de salud mental requiere apoyo humano y, cuando sea necesario, atención de un profesional. La OMS considera que el creciente uso de IA generativa para apoyo emocional, particularmente entre jóvenes, debe analizarse como un asunto de salud pública y acompañarse de medidas de seguridad.

El Gobierno federal continuará la discusión sobre celulares, redes sociales e inteligencia artificial entre las nuevas generaciones. La definición pendiente será cómo establecer límites y criterios de uso sin eliminar las posibilidades educativas de la tecnología y, al mismo tiempo, proteger espacios que ninguna pantalla puede reemplazar: la conversación, la enseñanza, la convivencia y la atención profesional cuando se necesita.

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