El ajolote, la especie que solo sobrevive de forma natural en México, tendrá un nuevo santuario en Xochimilco donde científicos buscarán demostrar que recuperar su hábitat puede ser la mejor oportunidad para evitar su desaparición
La UAM prepara la liberación de 800 ajolotes en un lago de Xochimilco para crear una colonia reproductiva y evaluar si es posible recuperar una de las especies más emblemáticas y amenazadas del país

Durante siglos, el ajolote ha habitado los lagos del Valle de México y se ha convertido en uno de los animales más representativos del país por su capacidad para regenerar partes de su cuerpo. Sin embargo, la expansión urbana, la contaminación y el deterioro de los canales de Xochimilco han reducido de forma drástica su población silvestre. Ahora, investigadores de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) buscan darle una nueva oportunidad mediante la creación de un santuario donde cientos de ejemplares puedan sobrevivir y reproducirse en condiciones controladas. Según información publicada por El Universal, el proyecto contempla la liberación de 800 ajolotes en el lago Huetzalin, ubicado dentro del Parque Ecológico de Xochimilco.
El objetivo va más allá de aumentar el número de ejemplares. Los científicos pretenden comprobar si es posible recuperar una población estable en un entorno protegido y generar información que ayude a fortalecer las estrategias de conservación de una especie que únicamente existe de forma natural en México.
¿Cómo será el nuevo santuario para el ajolote?
Los 800 ejemplares de Ambystoma mexicanum son criados en el Centro de Investigaciones Biológicas y Acuícolas de Xochimilco (CIBAC), donde permanecen bajo condiciones especiales que favorecen su desarrollo antes de ser liberados.
El sitio elegido para la reintroducción será el lago Huetzalin, un cuerpo de agua que, a diferencia de otros canales de Xochimilco, recibe agua tratada y presenta mejores condiciones ambientales para la supervivencia de la especie.
El doctor José Antonio Ocampo Cervantes, director del CIBAC, explicó que la intención es establecer una colonia reproductiva en vida silvestre que también funcione como un espacio para concientizar sobre la importancia del ajolote como indicador de la calidad del agua y del estado del ecosistema.
¿Por qué este proyecto es diferente a intentos anteriores?
No es la primera vez que la UAM libera ajolotes en Xochimilco. En 2013, investigadores introdujeron 3 mil 500 ejemplares en los canales de San Gregorio, donde algunos lograron sobrevivir y adaptarse.
Sin embargo, el seguimiento fue limitado debido a la extensión del área.
Ahora, el proyecto incorpora nuevas herramientas para conocer con mayor precisión qué ocurre con los animales después de su liberación.
Aproximadamente una tercera parte de los ajolotes recibirá un microchip que permitirá identificarlos durante futuras recapturas. Los investigadores medirán su peso, talla, condición física e incluso tomarán muestras de sangre para conocer cómo responde su organismo al ambiente natural.
También realizarán mediciones sobre la calidad del agua y analizarán si la contaminación provoca cambios genéticos en la población liberada.
Una especie extraordinaria que depende de un ecosistema sano
Aunque el ajolote es conocido mundialmente por su capacidad para regenerar extremidades, tejidos e incluso partes de algunos órganos, esa característica no lo hace invulnerable.
En el CIBAC, algunos ejemplares alcanzan los 30 centímetros de longitud y pueden vivir entre 8 y 9 años, mientras que en ambientes controlados llegan hasta los 20 años de vida.
En estado silvestre, la realidad es distinta. La presencia de depredadores, la contaminación del agua y la degradación del hábitat reducen su esperanza de vida a un promedio de cinco o seis años.
Por ello, los especialistas estiman que entre 15 y 20 por ciento de los ejemplares liberados logrará sobrevivir en el entorno natural, una cifra que permitirá evaluar el éxito del proyecto.
Los investigadores piden que la conservación vaya más allá del símbolo
El doctor Ocampo también cuestionó que el ajolote sea utilizado únicamente como imagen de campañas o eventos públicos sin que existan políticas suficientes para proteger los humedales donde habita.
El investigador recordó que en 2022 fueron liberados cientos de ajolotes en Xochimilco sin los permisos ni el acompañamiento científico necesario, una acción que, aseguró, no contribuye a la conservación de la especie.
A su juicio, el mayor reto no consiste únicamente en criar más ejemplares, sino en recuperar los ecosistemas afectados por la contaminación, los asentamientos irregulares y la pérdida de áreas naturales.
La liberación de los 800 ajolotes está prevista para finales de este año o principios de 2027, una vez que se obtengan los permisos correspondientes y los ejemplares alcancen las condiciones adecuadas. Para los investigadores, el éxito del proyecto no se medirá solo por el número de animales liberados, sino por la posibilidad de demostrar que, cuando un ecosistema comienza a recuperarse, también puede abrir una nueva oportunidad para una de las especies más emblemáticas de México.
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