El Imparcial / México / José López Portillo

40 años después los mexicanos aún viven efectos del sexenio de José López Portillo: en 2026 el país enfrenta un Pemex endeudado, sus rescates constantes, la presión sobre las finanzas públicas y una dependencia energética heredada de la apuesta fallida por la bonanza petrolera

La caída del petróleo, la fuga de capitales y la estatización bancaria dejaron cicatrices que aún definen la economía del país

40 años después los mexicanos aún viven efectos del sexenio de José López Portillo: en 2026 el país enfrenta un Pemex endeudado, sus rescates constantes, la presión sobre las finanzas públicas y una dependencia energética heredada de la apuesta fallida por la bonanza petrolera

La apuesta por el petróleo en el sexenio de José López Portillo permitió elevar el gasto público y sostener un discurso de abundancia. Sin embargo, cuando los precios internacionales del crudo cayeron, el país enfrentó una crisis financiera que todavía sirve como referencia para entender la relación de México con Pemex, la deuda pública y la estabilidad económica.

Te puede interesar: Mientras el gobierno de Sheinbaum inyectó más de 395 mil millones de pesos en apoyos y estímulos, Pemex acumuló pérdidas equivalentes al presupuesto anual de la pensión para adultos mayores durante las gestiones de Víctor Rodríguez Padilla y Octavio Romero Oropeza

La apuesta petrolera que dejó una economía vulnerable

Imagen de archivo. Trabajadores arriba de un tanque en un sitio en construcción de la nueva refinería Olmeca, de la estatal Petróleos Mexicanos (Pemex), en el puerto Dos Bocas en Paraíso, México, en este folleto distribuido a Reuters el 30 de junio de 2022. Presidencia de México/Folleto vía REUTERS ESTA IMAGEN HA SIDO SUMINISTRADA POR UN TERCERO. CRÉDITO OBLIGATORIO. SIN REVENTAS. SIN ARCHIVOS

Durante el gobierno de López Portillo, México colocó al petróleo en el centro de su estrategia económica. La renta petrolera financió obras, amplió el gasto y sostuvo el discurso de que el país entraba a una etapa de abundancia.

El problema fue que esa expectativa dependía de un mercado que México no controlaba. Cuando los precios del crudo cayeron en 1981, el modelo mostró su fragilidad.

Las consecuencias fueron concretas:

  • México reforzó su dependencia de los ingresos petroleros.
  • Pemex quedó como símbolo económico y político del desarrollo nacional.
  • El gasto público creció bajo la idea de que el crudo seguiría pagando las cuentas.
  • La economía quedó expuesta a los ciclos internacionales del petróleo.
  • La diversificación productiva perdió fuerza frente al ingreso petrolero rápido.

Pemex, la herencia más visible de ese modelo

La consecuencia más clara de aquella apuesta es Pemex. México ya no vive la abundancia petrolera de los años setenta, pero conserva una empresa estratégica que sigue ocupando un lugar central en las decisiones públicas.

Ese peso se nota en varios puntos:

  • Pemex condiciona decisiones presupuestales.
  • El gobierno debe considerar sus necesidades financieras.
  • La producción petrolera ya no sostiene el viejo modelo de abundancia.
  • La transición energética avanza con rezagos.
  • El debate sobre inversión privada en energía sigue cargado de simbolismo.

En términos simples, el país mantiene parte de la estructura de una economía que apostó al petróleo, aunque el contexto ya no es el mismo.

Deuda, caída del crudo y crisis de confianza

El gobierno de José López Portillo se endeudó con la expectativa de que el petróleo permitiría sostener el crecimiento. Mientras los precios se mantuvieron altos, el esquema pareció viable.

La situación cambió cuando cayó el precio del crudo. Los ingresos públicos bajaron, la deuda se volvió más pesada y la confianza en la economía mexicana se deterioró.

El impacto fue profundo:

  • El Estado perdió margen de maniobra.
  • La deuda condicionó decisiones posteriores.
  • La fuga de capitales agravó la crisis.
  • El peso sufrió una fuerte devaluación.
  • Las familias enfrentaron inflación y pérdida de poder adquisitivo.

La nacionalización bancaria y el golpe social de 1982

La moneda mexicana cotizó en 18.64 pesos por unidad, un nivel no visto desde el 19 de agosto de 2024

El 1 de septiembre de 1982, López Portillo anunció la nacionalización de la banca. La medida buscaba responder a la emergencia financiera, pero también rompió la confianza entre el gobierno, empresarios y sectores de la población.

Para muchas familias, la crisis no fue un asunto técnico. Fue un golpe directo a su vida diaria:

  • Los salarios perdieron valor.
  • Los ahorros se redujeron.
  • Los precios aumentaron.
  • La clase media quedó más vulnerable.
  • El miedo a otra devaluación quedó instalado en la memoria colectiva.

Te puede interesar: 30 años después aún se viven efectos del sexenio de Carlos Salinas de Gortari: en 2026 el país enfrenta la privatización de mil 500 ejidos, el acaparamiento de títulos de agua y la operación de mafias agrarias que transformaron tierras sociales en mercancías para especulación inmobiliaria

Sigue nuestro canal de WhatsApp

Recibe las noticias más importantes del día. Da click aquí

Temas relacionados