El Imparcial / México /

Luisa María Alcalde acusa violación a la confidencialidad en solicitud de extradición contra Rubén Rocha Moya, denuncia “linchamiento mediático” y advierte falta de pruebas por parte de Estados Unidos

De acuerdo con Luisa María Alcalde, las solicitudes de extradición deben manejarse de forma reservada.

La solicitud de extradición contra el gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, por parte de autoridades de Estados Unidos, abrió un nuevo frente de debate sobre el debido proceso, la presunción de inocencia y el manejo de información sensible. La consejera jurídica de la Presidencia, Luisa María Alcalde Luján, aseguró que el caso debió mantenerse bajo estricta confidencialidad y que su difusión provocó un “linchamiento mediático” anticipado.

Durante una conferencia en Palacio Nacional, citada a partir de declaraciones oficiales del Gobierno de México, la funcionaria explicó que hasta ahora no existen elementos suficientes presentados por el país solicitante que justifiquen una detención provisional o el inicio formal del proceso ante un juez.

¿Por qué se habla de una violación a la confidencialidad?

De acuerdo con Luisa María Alcalde, las solicitudes de extradición deben manejarse de forma reservada. Esto tiene un objetivo claro: proteger el debido proceso y evitar que la opinión pública influya en las decisiones judiciales.

La confidencialidad se violentó provocando un linchamiento mediático”, señaló, al referirse a la difusión del caso en medios de comunicación.

La funcionaria agregó que esta exposición puede generar prejuicios sobre las personas señaladas, incluso antes de que existan pruebas o una resolución judicial. En este caso, mencionó que al menos 10 personas han sido señaladas públicamente sin que exista un fallo legal.

¿Estados Unidos presentó pruebas contra Rocha Moya?

Uno de los puntos centrales del posicionamiento oficial es que, hasta el momento, Estados Unidos no ha presentado pruebas suficientes que sustenten la solicitud de extradición.

Según explicó la consejera jurídica, para avanzar en el proceso se requiere que el país solicitante entregue elementos probatorios que permitan justificar la urgencia de una detención.

Dado que no existe, hasta este momento, elementos para determinar la urgencia, se necesita pedirle al país requirente que aporte esos elementos”, indicó.

Esto significa que, sin pruebas claras, el caso no puede ser llevado ante un juez en México.

¿Quién decide si procede la extradición?

El proceso de extradición en México sigue una ruta legal definida. No depende de una sola institución.

  • La Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) recibe y revisa la solicitud.
  • La Fiscalía General de la República (FGR) puede participar en la integración del caso.
  • Finalmente, un juez de control es quien determina si procede o no la detención provisional y el avance del proceso.

Alcalde fue clara en este punto: “¿Quién lo va a determinar? El juez”.

Esto refuerza que la decisión final no es política, sino judicial, y debe basarse en pruebas.

¿Qué ha dicho la Fiscalía sobre el caso?

La Fiscalía General de la República mantiene una postura cautelosa. Según lo expuesto en la conferencia, la institución:

  • No ha determinado si se cometió un delito.
  • No ha definido si procede la detención provisional.
  • No ha emitido un juicio anticipado sobre el caso.

Esto se alinea con el principio de presunción de inocencia, que establece que toda persona debe ser considerada inocente hasta que se demuestre lo contrario.

Te puede interesar: FGR exige a EEUU pruebas contra Rubén Rocha Moya y cuestiona que existan elementos para justificar una detención urgente

¿Qué significa esto para el caso Rocha Moya?

En términos prácticos, el proceso se encuentra en una etapa inicial. Sin pruebas presentadas por Estados Unidos, no se puede avanzar hacia una detención ni hacia una extradición formal.

Además, el señalamiento sobre la filtración de información abre otro debate: el impacto de la exposición mediática en casos judiciales de alto perfil.

Para el lector, el punto clave es que no existe, hasta ahora, una resolución judicial ni pruebas públicas confirmadas que sustenten las acusaciones.