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Estudio UNAM reveló que polvo en casas de CDMX tiene metales pesados y puede afectar la salud

Una forma sencilla de identificarlo es colocar una muestra sobre papel blanco y acercar un imán debajo; si se mueve, contiene partículas metálicas.

MÉXICO.- Investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) detectaron que contiene metales pesados como plomo, zinc, cobre, arsénico y antimonio, algunos vinculados con toxicidad celular y riesgo de enfermedades a largo plazo.

Los hallazgos fueron publicados en el libro “Los metales pesados en ambientes urbanos: herramientas para el diagnóstico y estudios de caso en ciudades mexicanas”, elaborado por académicos universitarios.

En entrevistas, entre ellas a El Sol de México, el investigador Francisco Bautista Zúñiga, del Centro de Investigaciones en Geografía Ambiental (CIGA), explicó el origen y el impacto del polvo doméstico.

¿Qué encontró la UNAM en el polvo de las casas?

El equipo analizó muestras de polvo en 10 ciudades del país, antes y durante la pandemia de COVID-19. Entre los resultados más relevantes:

  • El polvo en la CDMX está entre los que más metales pesados contienen.
  • En muchos casos, la contaminación va de moderada a considerable.
  • En algunas muestras se detectaron niveles altos.
  • Durante la pandemia, el polvo dentro de casas fue más tóxico que el de la calle.

“La mayoría de los polvos de las casas están contaminadas con metales pesados; muy pocas muestras no lo están”, indican los resultados del estudio.

¿Qué metales pesados se detectaron en la CDMX?

Los niveles variaron según la zona de la ciudad:

  • Gustavo A. Madero (norte): zinc en mayor proporción, seguido por cobre y plomo.
  • Centro: zinc con mayor factor de contaminación; plomo y cobre en concentraciones similares.
  • Sur: zinc, después plomo y luego cobre.

Además, se detectaron:

  • Plomo en paredes antiguas.
  • Bismuto en pinturas nuevas.
  • Antimonio en polvo de impresoras y plásticos.
  • Arsénico en muebles de madera.
  • Cromo por desgaste de cromados.

¿De dónde proviene el polvo doméstico?

Francisco Bautista explicó que el polvo tiene tres grandes fuentes:

  1. Natural: suelo suelto cercano a las viviendas.
  2. Infraestructura urbana: desgaste de calles y materiales de construcción.
  3. Interior del hogar y fuentes tecnológicas: pintura, paredes, muebles, estufas, automóviles, impresoras y otros aparatos.

El polvo industrial o tecnogénico suele ser oscuro. Una forma sencilla de identificarlo es colocar una muestra sobre papel blanco y acercar un imán debajo; si se mueve, contiene partículas metálicas.

¿Por qué puede ser peligroso?

Para medir el impacto, los científicos expusieron cultivos de tejido humano (corazón, hígado y pulmones) al polvo recolectado.

Los resultados mostraron:

  • Muerte celular.
  • Activación del sistema nervioso central.
  • Daño en el ADN.

En palabras del investigador, el daño en el ADN puede relacionarse con procesos como el cáncer.

“A menudo, este polvo de origen tecnológico es muy tóxico y puede afectar principalmente el cerebro, los pulmones y el corazón”, explicó Bautista.

¿Es más peligroso el polvo natural o el industrial?

La CDMX recibe grandes cantidades de polvo natural en temporada de secas. Este contiene sales y microorganismos que pueden irritar.

Sin embargo, el polvo tecnogénico puede ser más riesgoso porque genera partículas muy pequeñas que:

  • Entran a los pulmones.
  • Llegan a los alveolos.
  • Pasan al torrente sanguíneo.
  • Se distribuyen incluso al cerebro.

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¿Quiénes pueden verse más afectados?

Los efectos pueden ser:

A corto plazo:

  • Irritación de garganta.
  • Congestión nasal.
  • Ojos secos.
  • Reacciones alérgicas.
  • Crisis asmáticas.

A largo plazo:

  • Problemas de memoria
  • Deficiencias cognitivas.
  • Riesgo de enfermedades crónicas.

Personas con alergias o enfermedades respiratorias pueden resentir más los efectos.

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Yasmín Martínez, habitante de la ciudad, relató que desarrolló asma y problemas respiratorios relacionados con la exposición constante al polvo. Otra residente, María Monserrat Trejo Cruz, señaló que tras mudarse a la capital comenzó con síntomas alérgicos recurrentes.

¿Influyen los hábitos en casa?

El investigador señaló que un factor que aumenta la acumulación de contaminantes es entrar a casa con los zapatos puestos, ya que se introducen partículas del exterior.

En otros países es común cambiarse de calzado o ropa al llegar del exterior, práctica que reduce la contaminación interior.

¿Qué puedes hacer para reducir riesgos?

Aunque el estudio se centra en el diagnóstico, algunas medidas básicas pueden ayudar:

  • Limpiar con paños húmedos en lugar de solo barrer.
  • Aspirar con filtros adecuados.
  • Ventilar los espacios.
  • Evitar entrar con zapatos al interior.
  • Dar mantenimiento a muebles y aparatos con desgaste visible.

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¿Habrá más investigaciones?

Los científicos buscan ampliar el estudio al Sistema de Transporte Colectivo Metro, pero hasta ahora no han recibido autorización de autoridades locales.

El análisis del polvo urbano continúa como parte de una línea de investigación que busca comprender cómo la contaminación cotidiana impacta la salud.

El polvo no siempre es visible como un riesgo. Sin embargo, los estudios muestran que su composición puede tener implicaciones para la salud.

Mantener hábitos de limpieza adecuados y reducir la entrada de contaminantes puede marcar una diferencia en el entorno doméstico.

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