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Tras la llegada del megabuque de EEUU, Challenge Procyon, con 10 millones de litros de diésel ilegal, documentos del SAT y Aduanas revelaron que en realidad eran 20 millones 944 mil 445 los que trajo a México, más del doble de lo que reportó el gobierno de Sheinbaum

Actas de la Agencia Nacional de Aduanas, revisadas por MCCI y citadas por Reforma, confirmaron que el cargamento era diésel disfrazado como aditivos. La diferencia de más de 10 millones de litros abrió nuevas alertas sobre el huachicol fiscal y una posible red binacional entre México y Estados Unidos.

Tras la llegada del megabuque de EEUU, Challenge Procyon, con 10 millones de litros de diésel ilegal, documentos del SAT y Aduanas revelaron que en realidad eran 20 millones 944 mil 445 los que trajo a México, más del doble de lo que reportó el gobierno de Sheinbaum

Lo que comenzó como un decomiso relevante de combustible ilegal en el puerto de Tampico terminó convirtiéndose en uno de los episodios más delicados del llamado huachicol fiscal.

Documentos oficiales del Servicio de Administración Tributaria (SAT) confirmaron que el buque Challenge Procyon ingresó a México más de 20 millones de litros de diésel ilegal, el doble de lo que el gobierno federal, encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum, informó públicamente en un inicio.

De acuerdo con actas de la Agencia Nacional de Aduanas de México, citadas por el diario Reforma y contenidas en un expediente al que tuvo acceso Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI), el cargamento real fue de 20 millones 944 mil 445.77 litros, y no de 10 millones como había señalado el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch.

Este dato surge de un procedimiento administrativo iniciado en noviembre, tras la revisión de pipas que transportaban combustible procedente de Estados Unidos.

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¿Qué detectaron las autoridades en la revisión?

Las actas señalan que el combustible fue importado por la empresa Intanza, bajo una declaración falsa.

En los documentos aduanales, el cargamento fue registrado como “aditivos para aceites lubricantes”, una categoría que paga menos impuestos que el diésel.

Sin embargo, tras la revisión de los pedimentos de importación y el análisis de laboratorio de las muestras, las autoridades determinaron que no se trataba de aditivos, sino de diésel.

El expediente lo deja asentado de forma técnica:

Se procede a convertir los 17 millones 459 mil 290 kilos declarados en el pedimento (de importación) a litros, considerando el factor de densidad de: 0.8336 kg/L; obteniendo una totalidad de: 20 millones 944 mil 445.77 litros”.

Con esta conversión oficial, el SAT confirmó que el volumen real era más del doble de lo que se había comunicado de manera pública.

Documentos oficiales del Servicio de Administración Tributaria (SAT) confirmaron que el buque Challenge Procyon ingresó a México más de 20 millones de litros de diésel ilegal, el doble de lo que se informó públicamente en un inicio.

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¿Dónde están más de 10 millones de litros no reportados?

Uno de los puntos más delicados del caso es que aproximadamente la mitad del combustible no ha sido ubicada.

Hasta ahora, ninguna autoridad ha informado públicamente cuál fue el destino final de esos más de 10 millones de litros de diésel.

Este vacío abrió una nueva etapa de cuestionamientos sobre:

  • El control del cargamento tras su arribo al puerto
  • La trazabilidad del combustible
  • La posible participación de más actores en la cadena de traslado
  • La existencia de rutas alternas de distribución ilegal

La diferencia entre lo reportado inicialmente y lo documentado por el SAT colocó el caso como un posible ejemplo estructural del huachicol fiscal, una modalidad que no roba combustible de ductos, sino que simula importaciones legales para evadir impuestos.

Del decomiso local a una posible red binacional

Este aseguramiento no solo atrajo atención por el volumen, sino porque fortaleció una línea de investigación más amplia: el tráfico de combustible entre Estados Unidos y México mediante esquemas fiscales simulados.

Autoridades aduaneras detectaron que el diésel ingresó desde Estados Unidos, camuflado como otro producto, lo que permitió que cruzara la frontera, entrara por puerto y fuera transportado en pipas sin pagar los impuestos reales correspondientes.

Este aseguramiento no solo atrajo atención por el volumen, sino porque fortaleció una línea de investigación más amplia: el tráfico de combustible entre Estados Unidos y México mediante esquemas fiscales simulados.

Especialistas en materia fiscal y energética han advertido en distintos foros que este tipo de operaciones no suele ser aislado. Requiere:

  • Empresas fachada
  • Documentación falsa
  • Operadores logísticos
  • Canales de distribución internos

Por eso, el caso Challenge Procyon comenzó a ser citado en medios nacionales como uno de los ejemplos que exhiben la existencia de redes de huachicol fiscal con operaciones binacionales.

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¿Qué es exactamente el huachicol fiscal?

A diferencia del robo tradicional de combustible, el huachicol fiscal consiste en:

  • Importar combustibles declarados como otros productos
  • Subvaluar mercancías
  • Usar fracciones arancelarias falsas
  • Evadir el pago de IEPS, IVA y otros impuestos

El combustible entra legalmente al país en papel, pero ilegalmente en la práctica, y luego se vende a menor precio, afectando la recaudación y al mercado formal.

Este esquema ha sido documentado por autoridades fiscales, medios nacionales como Reforma y organizaciones como MCCI.

Qué se sabe hasta ahora y qué sigue pendiente

Hasta el momento, lo confirmado oficialmente en documentos del SAT es:

  • El cargamento fue de más de 20.9 millones de litros
  • Fue declarado falsamente como aditivos
  • Las pruebas confirmaron que era diésel
  • Parte del volumen no ha sido aclarado públicamente

Lo que sigue sin respuesta clara es:

  • Dónde quedó el resto del combustible
  • Qué empresas o personas intervinieron después del arribo
  • Si existen otras operaciones similares en curso
El expediente del Challenge Procyon se convirtió en un punto de referencia en la discusión sobre huachicol fiscal, porque no se trata solo de robo, sino de un posible sistema de importaciones simuladas, con ramificaciones en puertos, aduanas, transporte y mercado interno.

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Un caso que reabrió el debate nacional

El expediente del Challenge Procyon se convirtió en un punto de referencia en la discusión sobre huachicol fiscal, porque no se trata solo de robo, sino de un posible sistema de importaciones simuladas, con ramificaciones en puertos, aduanas, transporte y mercado interno.

La revelación de los documentos fiscales no solo corrigió una cifra. Colocó el caso en otra dimensión: la de una red más amplia, donde el combustible puede desaparecer sin que, hasta ahora, exista una explicación pública completa.

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