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Policía al rescate en incendios: “No piensas en el riesgo, sobre todo si hay vidas de por medio”

A pesar de tener secuelas en el sistema respiratorio por rescatar a personas en incendios anteriores, el agente Pascual Ramírez se arriesgó para controlar el incendio de una casa

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Por Saúl Martínez

“Dios es muy grande, y si me tocó estar ahí y todo salió bien, la gente salió con bien y el domicilio no se quemó en su totalidad, eso ya es bueno”, agrega el agente adscrito a la Estación Pápago.(Javier Gallegos)

“Dios es muy grande, y si me tocó estar ahí y todo salió bien, la gente salió con bien y el domicilio no se quemó en su totalidad, eso ya es bueno”, agrega el agente adscrito a la Estación Pápago. | Javier Gallegos

En sus 18 años de carrera policial, el agente Pascual Martínez Ramírez se ha enfrentado a tres situaciones de riesgo durante incendios, en los que en dos de ellos, sus reflejos fueron cruciales para salvar vidas.

Este jueves por la madrugada, en un incendio de la colonia División del Norte, reaccionó de la misma manera, pues una casa se incendió y una mujer en crisis nerviosa no pudo explicarle si había gente en el interior. El oficial decidió ingresar y no esperar.

Junto a su compañero, el agente adscrito a la zona poniente entró a la casa de la avenida Paredones, donde el incendio en la cocina amenazaba con esparcirse rápidamente, pero la casa ya estaba llena de humo.

“Entramos a gatas, con cuidado y cuando entramos a la cocina vimos que se estaba prendiendo todo muy rápido, unos vecinos nos pasaron una manguera de jardín y con esa empezamos a echar agua y como pudimos, con trapos mojados, cerramos el tanque de gas que estaba ahí”, recuerda.

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Foto: Javier Gallegos

Al confirmar que no quedaba nadie en el interior, los agentes salieron, pero las secuelas de los otros incendios en la salud del oficial, le hicieron mella. Para cuando llegaron los bomberos, el agente estaba casi inconsciente, con dolor de cabeza y de pecho; requería hospitalización.

“Recaí muy rápido, pero me preocupaba la seguridad de los moradores, es algo breve, no la piensas para entrar, sobre todo si hay gente de por medio”, dice. “Muchos compañeros tenemos la camisa bien puesta y lo primordial es la vida de las personas”.

El agente estuvo vomitando y tras haberle dado oxígeno, los paramédicos lo trasladaron al Hospital Regional de Zona no. 30, donde estuvo hasta casi el mediodía, acompañado de sus jefes directos y familia.

“Me han recomendado tomar terapias, desde el segundo incendio tengo secuelas, puede decirse que ya no tengo los pulmones limpios, y me aconsejan que no me arriesgue, pero si andamos en la calle, pues hay que sacar el trabajo”, expresa el agente Martínez.

“Dios es muy grande, y si me tocó estar ahí y todo salió bien, la gente salió con bien y el domicilio no se quemó en su totalidad, eso ya es bueno”, agrega el agente adscrito a la Estación Pápago.

“Mi familia hasta llora, me dicen: ¿otra vez? Te encargo, no estás igual, ya te dijo el doctor; yo lo veo constructivamente, si andamos en la calle vamos a auxiliar hasta donde se pueda más si hay gente en peligro”, y añade “tenemos la camisa puesta, qué le vamos a hacer”.

“Se siente bien salvar una vida, independientemente que no sea de tu familia, que te diga, oficial, muchas gracias”, su voz se corta por unos segundos de la emoción. “A veces no hay palabras, se siente bien”, concluye el agente.

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