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Así descubrieron a los homicidas de “Angelita de Dios”

Lo que parecía un caso sin resolver desde 2002, tuvo un rápido avance tres años siete meses después de aparecer el cuerpo de la pequeña.

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Por Carlos Lima

Así descubrieron a los homicidas de “Angelita de Dios”(Archivo)

Así descubrieron a los homicidas de “Angelita de Dios” | Archivo

TERCERA DE CUATRO PARTES

Desde antes de que Blanca Guadalupe y su hermanita Arleth Judith Miranda Arias desaparecieran, la familia de Blanca Esthela tenía sospechas del maltrato a las pequeñas.

El 17 de octubre de 2001, la señora Esthela Mendoza Luna estaba en su vivienda en la colonia Satélite cuando llegó su hija Blanca Esthela. De inmediato, la abuela de las niñas se dio cuenta que tenían lesiones producto de una golpiza.

En ese momento no quiso decir nada. Lo que hizo fue presentar una denuncia en la Procuraduría para la Defensa del Menor y la Familia, en contra de su hija por golpear a las niñas.

La dependencia elaboró un citatorio para la madre de las niñas, el cual fue a entregar personalmente doña Esthela a la casa de su hija, en el fraccionamiento Vizcaíno. Pero nadie salió ni acudieron.

Al paso del tiempo, las sospechas de la abuela de las menores fue en ascenso, porque cuando veía a su hija y le preguntaba por Blanca Guadalupe y Arleth Judith, la respuesta que recibía era que estaban en la ciudad de Indio, California, con una hermana de Noé Abraham.

Pasaron los meses y los años cuando la terrible realidad se hizo presente. El 15 de diciembre de 2005, Karla Ivonne Arias Mendoza, hermana de Blanca Esthela, acudió a buscarla a su casa en la avenida La Joya.

Después de estar un rato en la vivienda, Blanca Esthela salió de la casa para pedir un “raite” e ir a recoger un paquete. Ese momento fue aprovechado por Karla Ivonne para revisar la casa.

Lo que encontró le provocó terror: Dos videos. Cuando puso el reproductor el terror se convirtió en miedo e indignación. Abraham Noé tenía boca abajo a Blanca Guadalupe y la golpeaba a manguerazos.

La niña gritaba y decía a su madre que la ayudara, pero esa ayuda no llegó. Luego, Karla Ivonne halló una libreta donde Blanca Esthela dice en un mensaje para Noé Abraham que todo lo hecho con ellas fue por amor.

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“Me voy a echar la culpa de lo que pasó con las niñas y te voy a dejar libre de culpa, nunca pasaría encerrada toda mi vida así que si me hecho (sic) la culpa primero iba a dejar una nota hechándome (sic) yo sola la culpa y luego no sé de qué forma pero iba a acabar con mi vida”.

Cuando iba a revisar otras partes de la casa, escuchó que su hermana había vuelto y echó el video en un cajón. Karla Ivonne corrió a casa de su madre para platicar el descubrimiento.

Le entregó una foto de Abraham Noé y un cuaderno que logró ocultar con los mensajes de su hermana. Atemorizada por la reacción que podría tener su hermana y su concubino, Karla Ivonne fue llevada a San Luis Río Colorado.

De ahí tomó un autobús para viajar hasta la casa de un familiar en Michoacán. Ya con Karla Ivonne a salvo, doña Esthela se dirigió a la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE), donde tras narrar lo descubierto solicitó la localización de sus nietas Blanca Guadalupe y Arleth Judith.

La investigación para la localización de las dos niñas en diciembre de 2005 fue enviada a la Unidad Especializada en Homicidios Culposos.

El caso fue asignado a los agentes Jacob Bramasco Palacios, Juan Rivera Cota y José Luis Orrantia Ozuna. Cuando el agente Bramasco Palacios entrevistó a doña Esthela, empezó a hacer anotaciones sobre fechas, nombres y lugares mencionados.

De repente, el agente empezó a atar los cabos sueltos y tras un análisis dio en el blanco, al recordar el asesinato de la pequeña no identificada a quien los mexicalenses dieron el nombre de Angelita de Dios, hallada muerta el 10 de mayo de 2002 y acompañada a su sepelio por medio millar de personas el 10 de agosto de 2002 en el panteón Jardines del Paraíso.

Así, tras tres años y siete meses, al fin la PGJE tenía la pieza faltante para saber que la pequeña Angelita de Dios se llamaba Blanca Guadalupe Miranda Arias, nacida el 18 de noviembre de 1999.

Supieron que su hermanita Arleth Judith, de quien aun desconocían su destino, nació el 11 de octubre de 2000. Los agentes investigadores y el Ministerio Público empezaron a avanzar rápidamente en la investigación.

Para el 26 de diciembre Noé Abraham y Blanca Esthela fueron llevados a las instalaciones de la PGJE en calidad de “presentados”. Para ese momento ya se habían solicitado cateos para el domicilio de la pareja, en busca de los indicios para establecer su presunta participación en la muerte de Blanca Guadalupe “Angelita de Dios”.

Luego de reconocer ambos el asesinato de la pequeña a finales de abril de 2002, llegó la otra revelación: Arlet Judith también había sido asesinada y sus restos enterrados por Noé Abraham en un domicilio de la avenida Finanzas.

Se solicitó una orden de cateo y la mañana del 28 de diciembre de 2005, la agente Claudia Navarro, peritos y agentes ministeriales, efectuaron el cateo. Iban acompañados por Noé Abraham, junto con su defensor de oficio Víctor Hugo Rodríguez Pozos, así como empleados de la Cepsm como apoyo.

Dentro del inmueble, Noé Abraham indicó de inmediato el sitio donde a finales de septiembre o principios de octubre de 2001 enterró a Arleth Judith. Tras cavar unos 80 centímetros, las autoridades encontraron la osamenta de la pequeña.

Ese mismo día, Noé Abraham condujo también al personal de la PGJE al lugar donde a finales de abril de 2002 arrojó, amarrado de un gato hidráulico, el cadáver de Blanca Guadalupe.

Con el cúmulo de pruebas obtenidas por la PGJE desde el año 2002, la denuncia de la abuela de las niñas y ahora con las declaraciones de los presuntos homicidas, la Juez Quinto de lo Penal por ministerio de ley, Yrma Huerta Márquez, había concedido desde el 27 de diciembre una orden de arraigo, puesto que había temor fundado de una fuga hacia los Estados Unidos, sobre todo al tomar en cuenta que Noé Abraham tenía documentación para vivir en ese país y Blanca Esthela acababa de recibir su visa láser.

Ya con las pruebas acumuladas en la averiguación previa 169/02/10A/Ap, el Ministerio Público solicitó la orden de aprehensión urgente en contra de Noé Abraham Pando Nevárez y Blanca Esthela Arias Mendoza.

Tras el análisis de la petición, el 4 de enero de 2006 la Juez Quinto de lo Penal por ministerio de Ley, Yrma Huerta Márquez, concedió la orden de aprehensión en contra de Pando Nevárez por homicidio calificado y delitos en materia de inhumación y exhumación, mientras en el caso de Arias Mendoza por delitos de inhumación y exhumación, así como homicidio calificado agravado por razón de parentezco.

El 6 de enero de 2006 ambos fueron aprehendidos y trasladados al Centro de Readaptación Social de la calle Sur, a disposición del Juzgado Quinto de lo Penal, para enfrentarse al proceso en la causa penal 014/2006.

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