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Mexicali

Joven pierde un pie en choque y pizzería lo denuncia

Además de enfrentar la amputación, una recuperación y los gastos médicos, también debe enfrentar la denuncia de la pizzería para la que trabajaba por tomar la moto para repartir.

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Por Saúl Martínez

Joven pierde un pie en choque y pizzería lo denuncia(Saúl Martínez)

Joven pierde un pie en choque y pizzería lo denuncia | Saúl Martínez

Jorge tiene 19 años y cursa el cuarto semestre de la carrera de Derecho en la UABC. Vive con sus abuelos, quienes se sostienen de la venta de cocos y aguas cerca de un campo deportivo. Su familia lo califica como activo y trabajador, pero las cosas han cambiado desde que perdió un pie. 

La pizzería para la que trabajaba no solo no le pagó los gastos médicos, sino que ha hecho lo que tiene a su alcance para no considerarlo un accidente de trabajo. Incluso, llegaron al grado de denunciarlo penalmente por abuso de confianza, por “tomar” la moto para ir a repartir pizzas. 

Su caso presenta varias irregularidades, pues a pesar de tener dos años trabajando para la empresa Pizza Express, asegura que lo dieron de alta en el IMSS unos 7 días antes del choque que le provocó la amputación del pie izquierdo, fracturas y contusiones. 

Ahora, además de enfrentar la amputación a su joven edad, una dolorosa recuperación, los gastos médicos, la imposibilidad de trabajar y la situación económica de su familia, también debe hacer frente a la empresa que, además de no tenderle la mano, parece buscar hundirlo más. 

“Perdí la memoria” 

Al mediodía del 12 de enero de este año, Jorge Arturo López Ruiz regresaba de entregar un pedido en la colonia Hidalgo. Le esperaban dos pedidos más, uno para Quintas del Rey y otro para Del Prado. La presión de su jefe, asegura, mantiene a los repartidores en estrés constante.   

Un auto lo embistió en su camino a entregar uno de los pedidos, en el cruce del bulevar Anáhuac y la calle Montes de Toledo, del fraccionamiento Hacienda del Bosque. Aunque no perdió la consciencia del todo, sí sufrió un golpe en la cabeza que, pasada la adrenalina, lo mantuvo inconsciente dos días en el hospital. 

Jorge recuerda que las condiciones del equipo de seguridad que les brindan no era la adecuada. Cascos que no abrochaban, motocicletas con fallas, entre otras cosas. Su caso era uno de esos, que al momento del choque, se le salió y su cabeza alcanzó a sufrir una contusión. 

“Perdí la memoria como por dos semanas, desperté al día siguiente en el Hospital General, no me llevaron al Seguro porque me dijeron que no tenía”, explica. “No sabía cómo me llamaba, fui recuperando la memoria y me dijeron que tenía que ir a cirugía”. 

Cuando pasó la anestesia y despertó encamado en hospital, trató de levantarse. Ahí se dio cuenta que le habían amputado el pie izquierdo hasta la altura de la espinilla. Sintió que la vida se derrumbaba. “Pudieron haberme salvado el pie, pero lo más fácil para ellos fue amputar”, dice. 

Del árbol caído 

Sin asesoría adecuada y en cama, Jorge se enteró que la pizzería lo había denunciado penalmente por el delito de abuso de confianza, por tomar la motocicleta para ir a repartir, porque, argumentan, estaba asignado a la cocina. 

En efecto, Jorge señala que estuvo en cocina en una de las sucursales, pero semanas antes, lo cambiaron a otra sucursal, donde inició como repartidor, pues incluso, un representante de la empresa lo llevó a sacar su licencia de motociclista, la cual le descontaron de su cheque. 

Tras el accidente, Jorge supo que por casi dos años no estuvo inscrito al IMSS. Por ingenuidad o exceso de confianza, pensó que los dueños se encargarían de los gastos médicos o los trámites necesarios, pero no fue así, pues al contrario, lo denunciaron. 

Junto con esta denuncia, documentada por LA CRÓNICA, también llegó otra: la del automovilista involucrado, quien fue certificado con aliento alcohólico dentro del reporte de accidente. El hombre exigía el pago de los daños a su vehículo. 

Víctor Hugo Medina Basulto, quien representa al joven en estos casos, señala que el peritaje de este accidente se encuentra en revisión e impugnado, y que a la fecha no ha sido visto en un Tribunal debido a los retrasos que trajo consigo la pandemia. Han buscado que la culpa de todo recaiga en el joven universitario. 

Pensé que no la iba a salvar 

Luego de un mes de la amputación, Jorge regresó a la Universidad, antes de que la pandemia mandara a todos los estudiantes a casa. Lo hizo en silla de ruedas, luego en muletas, para probar su fortaleza. Después de que terminó su incapacidad, la pizzería lo llamó de nuevo a trabajar. 

Primero estuvo en la cocina, un sitio caliente, sin rampas ni accesibilidad para discapacitados. Ahí pidió su cambio a recepción, pues el calor afectaba la recuperación de su muñón. Lo enviaron a una bodega de láminas a cortar y picar verduras, solamente con un ventilador de escritorio. 

“Querían orillarme a que renunciara”, sugiere. “No quisieron darme el trabajo de telefonista, a pesar de que necesitaban, me dijeron que no podían porque ahí iban a llegar cosas de la denuncia y eran confidenciales y no querían que yo las viera”. 

Al final dejó de asistir, pues las condiciones de trabajo no ayudaban en su recuperación. Su caso es atendido desde las dos denuncias penales y la administrativa ante el IMSS, por las irregularidades encontradas en su registro por parte del empleador. 

Solo pedimos justicia 

Medina Basulto, quien junto a otros abogados llevan el caso de Jorge en lo penal y administrativo, señala que lo único que piden es justicia para él y su familia, pues han encontrado insensibilidad en la pizzería hasta la coordinadora de la Unidad de Tramitación Masiva de Causas de la Fiscalía General del Estado. 

En el caso de la parte administrativa, esperan que las oficinas del IMSS manden llamar a testigos y presentar pruebas de las irregularidades con las que se llevó a cabo el registro y con el que la pizzería aparentemente busca mantener una prima baja en su cotización ante los accidentes de trabajo. 

En lo penal, señala, presentarán testigos que desestiman el supuesto “abuso de confianza”, incluso los mensajes en los que le confirman que será repartidor y por lo cual le tramitaron su licencia de motociclista en diciembre de 2019. 

Lo mismo buscan con la otra denuncia por daños, pues una vez que se determine la validez del peritaje, podrían incluso solicitar se desestime el costo de los daños, por la pérdida de una extremidad de Jorge, situación contemplada en la ley, asegura el abogado.

Al final, Jorge pretende que se le brinde la Seguridad Social a la que tenía derecho desde que entró a trabajar “formalmente” y la posibilidad de una prótesis, para continuar con su vida, a pesar de ya no poder jugar fútbol o correr, como solía hacerlo. 

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