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Mexicali

Guerreras con calor de hogar: Mujeres viven cada día con las inclemencias del clima y las necesidades diarias al lado de sus familias

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Por Raymundo García

Guerreras con calor de hogar: Mujeres viven cada día con las inclemencias del clima y las necesidades diarias al lado de sus familias

Guerreras con calor de hogar: Mujeres viven cada día con las inclemencias del clima y las necesidades diarias al lado de sus familias

Necesidad, carencia y olvido, solo son sinónimos para describir la escena que se percibe al llegar a las viviendas localizadas en el Bordo Canal Reforma, al Poniente de la ciudad.

Ahí, los rayos del Sol dejan caer su intensidad ante las decenas de familias que habitan la zona, las cuales han logrado persistir las inclemencias del tiempo.

Al caminar entre los pedazos de escombro y la poca vegetación del lugar, se logran ver entre miradas, los sueños y esperanzas hospedados principalmente en las mujeres, que ante su carencia, han encontrado una forma de sobrellevar la pesada carga de sostener a una familia.

RESISTIR Y VIVIR

Tal es el caso de María León Valdez de Jesús, de 72 años de edad, mejor conocida como “Doña Chuyita”, quien habita sólo con su perrita “Canela” en el lote #9 del Bordo Canal de Reforma, lugar donde lleva viviendo alrededor de 6 años.

A pesar de tener un semblante serio, la originaria de Zamora, Michoacán, comentó de manera sonriente que lo que motiva es estar rodeada de sus plantas, las cuales comienzan a marchitarse debido a la falta de agua en su domicilio, el cual está hecho de pedazos de madera que fue recolectando desde que llegó ahí.

“De a tablita y tablita voy juntando y ya cuando tengo barrotitos o tablitas, le pido ayuda a alguien para poder armarla y así voy saliendo adelante”, comentó.

Vender “ropita de segunda” como ella dice, es lo que la ha mantenido durante los últimos años, pues, después de ver quemada su primera casa y sobrellevar la muerte de su esposo, tuvo que encontrar una fuerza para continuar su vida.

Cabe mencionar que en su domicilio a pesar de contar con electricidad, carece de una refrigeración o ventilador, ocasionando que por las tardes, después de trabajar visite la casa de su hijo que sí cuenta con aire acondicionado, para mitigar el calor.

En este lugar casi no hay nada, hacen falta muchas cosas y pues yo vendo hasta botes de aluminio para hacerme de mis cositas y comprarme mi agua y mis tortillas”, comentó.

AMOR DE MADRE

De igual forma, a escasos metros de la casa de “Doña Chuyita”, habita Nayeli Judith Campos, de 25 años, madre soltera de los pequeños Hugo, Sergio y Karime, quienes para refrescarse de las altas temperaturas, pasan parte del día en pequeñas albercas.

Originaria de Escuinapa, Sinaloa, Nayeli busca día con día la manera de sacar adelante un hogar que comentó, no es sencillo para ella puesto que sus hijos ignoran si ella tiene para darles de comer al día siguiente.

“Me preocupan, pues son niños chiquitos, hay que llevarlos a la escuela, ofrecerles algo de comer y yo nada más me la llevo pensando en los uniformes, zapatos y útiles, y la verdad es una situación muy desesperante para mí”, señaló.

En este caso, al igual que “Doña Chuyita”, la joven madre vende “ropa de segunda” fuera de su domicilio para sufragar los gastos que se le suman a la vivienda, como el recibo de la luz, el cual está próximo a vencerse.

“Debemos 242 pesos de luz, sé que podrá parecer poco, pero para quienes no tenemos nada, es una situación muy difícil”, desde hace 10 años empezó a arreglar su vivienda plantando nopales, teniendo “animalitos” para que luciera mejor y le diera más vida a su casa.

“Duré casi 30 años sin luz y sin agua, la cual acarreaba del canal cuando había”, indicó. Actualmente menciona darle gracias a Dios por contar con luz (comunitaria), agua y una pequeña refrigeración que le regaló su hijo desde hace un año.

“Yo a mis vecinos les digo que ya no puedo trabajar y no puedo pagar mucho, y aunque yo sí quisiera seguir trabajando, mis pies no me dejan porque me duelen mucho, que si no, yo estuviera trabajando”, expresó.

Agregó que durante momentos del día se pone a tejer, darle de comer a sus animales o bien, ponerse a platicar un rato con sus vecinas, pues menciona eso la hace pasar más rápido su día.


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