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Zona Sísmica

En los partidos de oposición al Gobierno, comentan, hay actores políticos que cargan con la responsabilidad de buscar que su partido logre acceder al poder público nuevamente, los actuales representantes sociales son aquellos que tienen la principal tarea de volver a "encantar" al electorado, en el caso del PRI, los tricolores se han quejado de que ninguno de los actores hace realmente su trabajo.

Por Zona Sísmica

La dizque oposición

En los partidos de oposición al Gobierno, comentan, hay actores políticos que cargan con la responsabilidad de buscar que su partido logre acceder al poder público nuevamente, los actuales representantes sociales son aquellos que tienen la principal tarea de volver a "encantar" al electorado, en el caso del PRI, los tricolores se han quejado de que ninguno de los actores hace realmente su trabajo.

Uno de los más señalados por los mismos rojos es su nuevo dirigente estatal, Carlos Jiménez Ruiz, del cual, muchos (si no es que la mayoría) de los militantes critican que hasta hoy no se ve con estrategia de cómo el tricolor recuperará el rumbo del triunfo, ni mucho menos se le escucha como dirigente de oposición ante los distintos casos que bien se le pudiera señalar a alguno de los gobiernos locales.

El otro responsable del que también se le señala mucho, por ser el representante popular de mayor jerarquía dentro del tricolor, es el diputado -por tercera ocasión- David Ruvalcaba Flores, que a cuatro meses de haber asumido su encargo, los priistas siguen buscando algún posicionamiento o acción que permita pensar que con su tercer periodo como diputado sería la voz crítica que tanto requiere ese partido, pero dicen que Ruvalcaba "hace de todo en el Congreso" menos ser oposición.

Si se toman como referente sus dos periodos anteriores que ejerció como diputado, sin duda el tricolor se quedará esperando ante los nulos resultados que ha dejado el diputado por su paso en el Congreso, entre los rojos el pronóstico es poco alentador para este 2020, muchos afirman que seguramente BC se encuentra en la antesala de ser el primer Estado donde el PRI pierda su registro, gracias al poder (e inacción) de los personajes que se disputan cual es el más gris.

En el caso de Jiménez Ruiz quizá merezca el beneficio de la duda pues tiene poco que tomó las riendas del partido, pero en cuanto al diputado, ahí sí ni qué poner de pretexto.

Nombramiento

Gracias a los “moches” en la Secretaría de Bienestar, quien sería la directora del Instituto de la Mujer en Baja California, Laura Torres -ahora nueva titular de Bienestar-, tomó protesta a Norma Angélica Peñaloza Escobedo como la directora de Inmujer.

Ayer en la toma de protesta, estuvo presente el gobernador de Baja California, Jaime Bonilla Valdez, quien le dijo que sabe que hará un excelente trabajo.

Peñaloza Escobedo se ha desempeñado en diferentes cargos dentro del partido Morena desde el año 2015, como secretaria Estatal de Mujeres, en donde desarrolló programas de formación y liderazgo político para las mujeres simpatizantes y militantes de Morena, y actualmente estudia la licenciatura de Derecho en la Universidad Humanitas.

De pleito

Vaya pleito casado el que sostiene la alcaldesa de Rosarito Araceli Brown Figueredo, con la comunidad artística de esta localidad, que no es poca, a raíz de que se borrara un mural que representaba a la comunidad Kumiai, por “criterio” de un trabajador que sin más embarró pintura borrando a brochazos el mural, su pretexto que “estaba dañado” por el paso del tiempo.

Este tema ardió en redes sociales desde hace varios días, con posturas encontradas sobre todo porque Brown Figueredo se desató defendiendo su visión, pues según ella solo era el autorretrato de la autora, Rocío Hoffman, quien desde hace más de 12 años pintó junto con su finado esposo y sus hijos esta obra que se encontraba en paredes del Palacio Municipal de Rosarito.

Si bien ayer la Alcaldesa se reunió con algunos miembros de la comunidad artística para tratar el tema, de plano la que no quiso ni entrar a la junta fue Rocío Hoffman ya que no dejaron entrar a sus hijos, quienes como coautores del mural esperaban entrar, y optó por irse.

La Alcaldesa fue clara al señalar que si quieren otro mural, pues que sean los propios artistas quienes deban financiarlo, pues el Gobierno no tiene dinero para comprar arte.

Y más allá de los dimes y diretes, lo grave aquí es que seguro nadie quedará contento con los acuerdos que se tomen, sobre todo porque aún queda un mural que a estas alturas no se sabe si sobrevivirá, pues también tiene daños y hay quienes están pensando en aquella frase de “o todos coludos o todos rabones”.

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