No te pierdas las últimas noticias

Suscríbete a las notificaciones y enterate de todo

Columnas

Yo sí fui a votar por Baja California.

Cuando lea esta colaboración amable lector, seguramente los resultados de las elecciones para los cargos de gobernador, presidencias municipales y diputaciones, tanto federales como locales, serán ya conocidos en su gran mayoría y con relativa certeza, lo cual se confirmará hasta que el IEE-BC declaré l@s triunfador@s de esta contienda.

Por Manuel Ortiz

Cuando lea esta colaboración amable lector, seguramente los resultados de las elecciones para los cargos de gobernador, presidencias municipales y diputaciones, tanto federales como locales, serán ya conocidos en su gran mayoría y con relativa certeza, lo cual se confirmará hasta que el IEE-BC declaré l@s triunfador@s de esta contienda.

El reto de este proceso electoral no fue menor, en el caso nacional debieron acudir a las urnas aproximadamente 93 millones de ciudadan@s, en un proceso de elección intermedia, que no suele ser muy concurrido, pues no estuvo en disputa la presidencia del país. En el caso de Baja California, el padrón electoral es de cerca de tres millones y una lista nominal muy similar en cantidad de votantes (https://www.ieebc.mx/listado-nominal-y-padron-electoral/#1615221813302-4c0e7748-63a8). Pero el problema es que el abstencionismo en la entidad ha sido grave, pues en el 2019 en el proceso electoral local, fue del 70%, es decir tres de cada 10 bajacalifornian@s acudieron a las urnas, cuando la media nacional es del 29% (Abstencionismo, el principal reto en las elecciones, Crónica, La, 5 junio 2021, p.7). En esta ocasión, estuvieron en juego 20,292 cargos de elección popular, y entre las características del proceso fueron las alianzas entre partidos, las candidaturas independientes, el surgimiento de nuevos partidos, la declinación o retiro de candidat@s a diversos cargos por diferentes razones.

Lo cierto es que en general el/la elector/a fue indiferente o confundid@ ante las propuestas de l@s candidat@s, pues además de la polarización que existió en la campaña, acusaciones, actitudes ofensivas hacia l@s adversari@s polític@s y mensajes propagandísticos con escaso sustento y promesas irrealizables, esta contienda política produjo un enorme despliegue de propaganda, la más de ella sin creatividad, con errores de diseño gráfico, slogans que pretendían ser llamativos, pero que eran ridículos o que estimularon la creación de los “memes”.  Algun@s candidat@s o mejor dicho sus equipos de campaña, se volcaron en las redes sociodigitales, como si éstas fueran las panaceas de la política, pero eran repetitivas de los mensajes publicitarios, con frases hechas o expresiones de l@s candidat@s que apelaban al convencimiento del elector/a para otorgarles el voto, pero que realmente no había compromiso concreto de resolver los problemas de la sociedad bajacaliforniana.  De los debates, pues en Baja California, los tres que determinó el IEEBC, sólo el primero contó con los siete candidatos, y los dos siguientes perdieron interés, dado el escaso debate entre l@s candidat@s, que repetían frases huecas, promesas, insisto poco creíbles y en un lenguaje cansino que escasamente llamaba la atención de la audiencia, además que el protocolo seguido, impedía realmente que los participantes pudieran explayarse en su discurso. En fin, un proceso electoral, cuyos cierres de campaña, confirmó el viejo hacer de la política mexicana, el acarreo de personas.

Aún con todo esto en contra, el depositar el voto fue la mejor oportunidad de manifestarse en favor de la democracia, independientemente de por quién lo haya hecho. Esperemos los resultados que ofrecerá el IEE-BC y declare triunfador@s a quienes se merecieron la confianza ciudadana ¿Usted qué opina?

*- El autor es coordinador del Observatorio Global Mediático-UABC.

Comentarios