Columnas CAMELOT

¿Y la dignidad?

Pasan de las diez de la noche y estoy siguiendo en vivo la sesión en la que el Congreso local acaba de aprobar el cambio del periodo de gobierno.

Pasan de las diez de la noche y estoy siguiendo en vivo la sesión en la que el Congreso local acaba de aprobar el cambio del periodo de gobierno para el gobernador electo de 2 a 5 años, que poca madre, que poca dignidad, que pocos pantalones para defender el marco legal de nuestro estado, que poco amor a nuestra gente, “sus representados”, que poca su responsabilidad en la defensa de lo que hace tan solo unos años decidieron aprobar como plazo constitucional para el periodo de gobernador; no termino de entender el autoabandono de nosotros los ciudadanos al tener a legisladores de tan poca valía, la pregunta de fondo es ¿nos sorprende lo que hicieron?, piénselo un segundo, seguramente la respuesta es no, en gran parte nosotros somos responsables de su estupidez, de su corrupción, tanto material como moral.

Con que facilidad los 21 irresponsables abandonan ideales cuando la defensa de los mismos pasa por un puesto, por la nómina y el presupuesto, que triste es darse cuenta que lo último que les interesa es defendernos, es constituirse realmente en una tribuna independiente que busque el desarrollo de nuestra gente, la igualdad de oportunidades, el combate a la corrupción, la creación de un marco legal que sea propicio al desarrollo de todos, no sólo el de unos cuantos, no el de sus cuates o de sus compañeros de causa.

El día martes por la mañana advertí en conferencia de prensa los motivos por los cuales los integrantes honoríficos del Comité de Participación Ciudadana decidimos no participar en el proceso de entrevista para la selección del auditor, las inconsistencias de proceso y la dedicatoria para la elección de Montejo fueron debidamente evidenciadas. Personalmente estoy convencido de que éste fue moneda de cambio para la ampliación del término de la gubernatura.

La dignidad es consustancial a las acciones de cualquier ser humano, no debe ser sólo parte de un discurso vació que no se sustenta con hechos; así como la moral no es un árbol que da moras, la dignidad es implícita a la trascendencia de nuestras acciones, no hay distinción en ello si uno es un ciudadano o si se ostenta en un cargo público, es hora de preguntarse si nosotros sabremos defender con dignidad el grave daño al estado de derecho que estos desvergonzados solaparon. Hace 30 años nuestro estado fue pilar para la democracia en el país, lo recientemente aprobado por 21 diputados de pacotilla y respaldado por ciudadanos y organizaciones que buscan la gracia del nuevo grupo en el poder, bien puede ser el inicio de su final.

Si Bonilla no está de acuerdo en el periodo de la próxima gubernatura lo correcto hubiera sido no contender, así de fácil, así de sencillo. El que haya políticos tratando, por tercera ocasión, de ampliar el término a 5 años, está mal, demuestra la inmediatez de un cortoplacismo más interesado en el plazo que en la oportunidad de servir a nuestro estado. La lección es terriblemente clara, si no se está dispuesto a respetar el marco legal de nuestro estado nada bueno podremos esperar cuando se ejerza el cargo; hago votos porque nuestro autoabandono sea una historia del pasado y hoy demos el valiente paso de promover las acciones legales correspondientes, ¿tendremos la dignidad para realizarlas?, o seguiremos siendo simples espectadores.

*El autor es empresario, ex dirigente de la Coparmex Mexicali. 

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