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Columnas

¿Una elección entre PRI y PAN?

En esta elección de 2021 en Baja California, la inmensa mayoría de los ciudadanos están viendo que hay muchos partidos políticos participando, al grado de confundir cuál es cuál. Sin embargo, es la pura apariencia porque en realidad sólo hay dos fuerzas políticas (o tres) que se están disputando el poder local: el PRI y el PAN, aunque con nombres diferentes. Vamos a explicarlo.

Por Benedicto Ruíz Vargas

En esta elección de 2021 en Baja California, la inmensa mayoría de los ciudadanos están viendo que hay muchos partidos políticos participando, al grado de confundir cuál es cuál. Sin embargo, es la pura apariencia porque en realidad sólo hay dos fuerzas políticas (o tres) que se están disputando el poder local: el PRI y el PAN, aunque con nombres diferentes. Vamos a explicarlo.

Esta idea de que sólo hay dos fuerzas parece absurda y descabellada, pero hay que recordar que en el estado sólo han existido desde siempre dos partidos políticos, que son el PRI y el PAN. Ambos se han transformado y han entrado en crisis desde hace tiempo, pero varios de sus viejos cuadros políticos y militantes siguen actuando en otros espacios.

De esos desprendimientos y rupturas que sufrieron ambos partidos surgió Morena a nivel local y nacional, aunque el núcleo dominante está formado por priistas como Xicoténcatl Leyva Mortera, Amador Rodríguez Lozano y por Bonilla, quien fue puesto al frente del partido por López Obrador. Por eso el verdadero “Prian” está en Morena.

A este grupo se han ido agregando muchos otros priistas y desertores del panismo, más por oportunismo que por convicción política o bien porque ya no encontraron cabida en su propio partido.

Este grupo está compitiendo por la gubernatura con Marina del Pilar al frente, quien fue impuesta por Mario Delgado como candidata, dejándole a Bonilla el resto de los cargos en las alcaldías y diputaciones. El problema es que Marina no representa fielmente el movimiento lopezobradorista, ni política ni ideológicamente.

Es difícil inscribir su campaña en una vertiente ideológica y menos en lo que supondría la 4T. Ella más bien podría ser candidata del PAN o de otro partido, pero no de Morena. Su estrategia se reduce a mantener la inercia y tratar de que la ola de votos morenistas no decaiga y se repita le experiencia de los comicios pasados.

La pregunta clave aquí es esta: ¿cambiaría el núcleo de poder de Morena en BC con Marina del Pilar? No cambiaría y seguiría en manos del viejo PRI, que hoy se esconde bajo las siglas de Morena.

Por el lado del PAN, que forma una alianza con el PRI y el PRD pero que en realidad es el partido que mueve todo, lleva como abanderada a la gubernatura a Lupita Jones, que aparece como una candidata descontextualizada porque no ha vivido en el estado y no conoce lo nefasto que ha sido el gobierno de Bonilla y sus diputados.

El error del PAN es que en lugar de buscar una candidata de afuera, que se mueve en las generalidades, debió encontrar un candidato o candidata que enfrentara y luchara contra el gobierno de Bonilla y de Morena, planteándose a su vez reconstruir sus fuerzas haciendo un balance crítico de sus gobiernos. Es decir, construir una alternativa, en pocas palabras.

Al no haber esta alternativa con claridad de parte del PAN, aparece en la escena Jorge Hank que, no obstante ser postulado por el PES, es el otro núcleo de poder del priismo en la entidad. Hank es el único candidato que compite contra sus viejos correligionarios que hoy detentan el poder tras las siglas de Morena.

Su candidatura completa esta idea que deseo plasmar aquí: es decir, Hank es el priismo escindido que compite contra Morena, dominado por los viejos priistas, pero también compite contra el PAN, que en este caso va en alianza con su partido que es el PRI. Por lo que la pregunta del artículo bien podría formularse así: ¿La elección es una lucha del PRI contra el PRI?

La relevancia de la pregunta consiste en que por más que surjan partidos nuevos y cientos de candidatos, la lucha real por el poder sigue estando entre la clase política que pertenece o perteneció al PRI (aunque ahora ese núcleo de poder se esconde en Morena), y por otra parte el PAN, hoy desfigurado, sin identidad, sin rumbo y repitiendo los mismos errores del pasado.

La candidatura de Hank no logra despegar con fuerza porque hay cierto temor de enfrentarse claramente al gobierno de Bonilla y de AMLO, y también porque no logra deslindarse de los gobiernos panistas, con los que llegó a tener afinidades en algunos puntos. Eso lo hace tener un discurso ambiguo, que no logra diferenciarse claramente de Morena (o del bonillismo) y del panismo.

Su error es que quiere ganar sin arriesgar, y sin decir clara y llanamente que su gobierno sería diferente al de Bonilla y de Morena. Que es, en otras palabras, lo que muchos electores están esperando para decidir su voto: una alternativa ante Morena. Algo diferente al PRI, a Morena y al PAN, pero que no sea un membrete.

*-El autor es analista político.

 

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