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Recién había terminado yo -discúlpeseme personalizar- mis estudios en la Escuela Normal Urbana Federal Fronteriza de Mexicali, cuando un grupo de profesionistas radicados en Mexicali; doctores, abogados y maestros, etc. con estudios en la UNAM, y otras universidades del centro del País, como Guadalajara de donde llegó David Piñera Ramírez, por ejemplo, se lanzaron a la aventura.

Por Ruben García Benavides

Recién había terminado yo -discúlpeseme personalizar- mis estudios en la Escuela Normal Urbana Federal Fronteriza de Mexicali, cuando un grupo de profesionistas radicados en Mexicali; doctores, abogados y maestros, etc. con estudios en la UNAM, y otras universidades del centro del País, como Guadalajara de donde llegó David Piñera Ramírez, por ejemplo, se lanzaron a la aventura; en esos años una aventura: la Universidad Autónoma de Baja California. Todos estos visionarios bajacalifornianos por adopción y otros nacidos aquí, (lamento solo acordarme de algunos nombres, como el doctor Francisco Dueñas Montes, doctor Santos, Silva Cota; profesor Salvador Jiménez Gómez; profesor Lorenzo López González; el propio David Piñera Ramírez); entre tantos más que tuvieron la enorme visión; el trascendente proyecto de colocar la primera leyenda, en la fachada de la ayer Escuela Cuauhtémoc hoy UABC.

Estos hombres visionarios, ni eran “fifís”, ni eran conservadores, tan menospreciados por el actual presidente. Eran ello igual que Obrador: con grandes deseos de transformar a México. En Baja California, Tijuana Mexicali o Ensenada, no existía institución alguna con licenciatura. Toda esta región, era un páramo vació; un desierto despojado, carente de instituciones universitarias. Solo se podía estudiar la Normal. Por cierto desde aquellos años se produjo una enorme generación de profesores. Era todo.

La infraestructura universitaria de la UABC, hoy, es enorme. Ir contra su crecimiento o detener sus recursos es de una visión verdaderamente criticable; definitivamente una agresión a la grandeza de México. Conociendo la infraestructura universitaria de hoy y, regatearle su presupuesto y sus necesidades significa ser totalmente reaccionario; adversario de nuestra grandeza; posiblemente ser un ciego de lo que se encuentra a la vista de todo ciudadano con inteligencia y exigentes de lo único que nos hace grandes.

No sé si el licenciado Obrador sea  el  culpable de sus carencias de hoy, o quizás acuse nuestra máxima casa de estudios de “fifí” o producto de conservadores: No lo sé. Hay otras diez universidades en México con similar crisis financiera.

Cientos de miles de estudiantes pobres fueron mis alumnos; cientos de arquitectos pasaron por la UABC con una beca de los gobiernos conservadores; los del pasado,  los que posiblemente fueron corruptos. No lo sé. Lo que sí me consta hoy, es la enorme infraestructura de la UABC. Debe haber -no conozco el número exacto-: una veintena de campus universitarios con una costosísima inversión en edificios, estacionamientos, jardines, y una población actual, es posible de unos 65 mil estudiantes y es posible 20 mil profesores. Se dice fácil, pero solo lo lograron la visión y la entrega de sus políticos y directivos. Si algo se han robado eso no implica ir contra la universidad. Si ha habido malos manejos del recurso universitario no implica ir contra la UABC.

El presidente Obrador con frecuencia presume en sus mañaneras, que toda la juventud de México tendrá educación universitaria. ¿Cuántos miles de millones de pesos se requiere para todo este proyecto?

La cantidad tan grande  solo de edificios, (licenciaturas) no se logra de la noche a la mañana, ni con declaraciones  mañaneras. La grandeza de ciudades como Mexicali hoy se encuentra en sus cientos de miles de profesionistas; arquitectos, ingenieros, médicos etc. Solo la avenida Reforma es un orgullo por su proliferación de despachos con especialidades médicas. La mayoría egresados de la UABC. ¿Serán estos “fifís”?

* El autor es artista plástico.

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