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Columnas

Tripanofobia

¡En la progenitora! Me interpelará algún azorado, preguntándome: -¿Qué rayos significa “eso” tan raro? Y responderé: -Tripanofobia es lo mismo que la aicmofobia… -¡Ah! ¡Clarísimo! Replicará: “Si ya lo decía yo”.

Por Miguel Ángel Lino

¡En la progenitora! Me interpelará algún azorado, preguntándome: -¿Qué rayos significa “eso” tan raro? Y responderé: -Tripanofobia es lo mismo que la aicmofobia… -¡Ah! ¡Clarísimo! Replicará: “Si ya lo decía yo”.

Aclaro que la tripanofobia es el miedo irracional a ser pinchado por una aguja generando pánico a las inyecciones, agudo temor que por lo general surge en la infancia y que se padece a lo largo de la vida, agravándose en muchos casos: hay quienes se desmayan con sólo ver la jeringuilla...

Ahora bien, otro cantar muy distinto es no querer vacunarse contra el coronavirus. Primero le cuento que quedé sorprendido por el alto porcentaje de personas de distintos países que le dicen “niguas” al acelerado descubrimiento de la vacuna, venga de donde venga y sea del laboratorio que sea.

En Italia y Rusia, sólo por citar un par, alcanzan un porcentaje hasta del 60% entre los encuestados que le sacan la vuelta a vacunarse.

Por mi parte, antes de aceptar a ojos cerrados o decir “ni maíz paloma”, vislumbre dos posibles escenarios:

Uno.- “No me vacuno”, me cuido y no me infecto”. Pero, seguirá latente la posibilidad y de repente resulta que me contagio de COVID-19. Entonces, dependerá de la gravedad, de un tratamiento médico eficaz y oportuno y de la resistencia de mi organismo…

Dos.- “Sí me vacuno y me pongo a salvo del bicho ese”. Pero, puede suceder que presente una reacción de rechazo de intensidad leve, mediana o muy severa con temblorinas y espuma por la boca; lo que puede ser tan alarmante como haberme infectado.

¿Me vacuno o no me vacuno? Decisión unipersonal que ya tomé. Sí, me vacunaré y créame que no intento persuadir a nadie...

Más que por estadísticas, porcentajes y números fríos de los millones de infectados, los millones que se han recuperaron y los cientos de miles que desafortunadamente han muerto antes tener la vacuna. Lo haré por motivos de carácter fisiológico, comunitario y sicológico.

Si llego a tener COVID, por mi edad, puedo presentar complicaciones muy delicada; lo que implicaría -tal vez- la necesidad de internamiento en un sistema rebasado a pesar del comportamiento heroico de médicos, enfermeras y personal hospitalario; lo que provocaría afección familiar y gastos no previstos que pueden causar la insolvencia; consideraciones que por mi estado anímico y forma de discernir considero inaceptables e irresponsables.

             

LA PALABRA DE HOY: TRIPANOFOBIA

El trastorno de ansiedad provocado por las agujas que se utilizan para las inyecciones, tiene un inusual nombre que procede del griego: tripanofobia. Dicho de manera muy simple es la fobia o miedo desproporcionado y hasta irracional al agujero que dejará una aguja.

Lo dicho, la palabra es nada común; pero el número de personas que padecen tripanofobia es más grande de lo que uno imagina. Personas que no solo rehúyen a las vacunas inyectadas y tampoco donan sangre

Trastorno mental que llega a provocar ansiedad, falta de aire, mareo, náuseas, dolor de estómago, vómito y hasta desmayos. ¿Padece usted de tripanofobia?

             

*- El autor es profesor de Redacción Creativa en Cetys Universidad.

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